2007/08/16

EL SECUESTRO DE EL JUEVES, EL CÓDIGO PENAL Y LA COHERENCIA POLÍTICA

Como agradecimiento previo, vas a invitar a algo al que llegue hasta el final de este comentario. Ánimo.

Lees los artículos 490 y 491 del Código Penal.
490.3. El que calumniare o injuriare al Rey o a cualquiera de sus ascendientes o descendientes, a la Reina consorte o al consorte de la Reina, al Regente o a algún miembro de la Regencia, o al Príncipe heredero de la Corona, en el ejercicio de sus funciones o con motivo u ocasión de éstas, será castigado con la pena de prisión de seis meses a dos años si la calumnia o injuria fueran graves, y con la de multa de seis a doce meses si no lo son.
Artículo 491.
1. Las calumnias e injurias contra cualquiera de las personas mencionadas en el artículo anterior, y fuera de los supuestos previstos en el mismo, serán castigadas con la pena de multa de cuatro a veinte meses.
2. Se impondrá la pena de multa de seis a veinticuatro meses al que utilizare la imagen del Rey o de cualquiera de sus ascendientes o descendientes, o de la Reina consorte o del consorte de la Reina, o del Regente o de algún miembro de la Regencia, o del Príncipe heredero, de cualquier forma que pueda dañar el prestigio de la Corona.
Lees en la prensa que el Juez del Olmo ordenó el secuestro de EL JUEVES por entender que se pudo cometer un delito del artículo 491. El Juez no detalla por cuál de los apartados del artículo.
Lees y oyes numerosos artículos o intervenciones políticas y periodísticas y encuentras muy pocos apoyos a la actuación del Juez. Sin embargo, te parece que los que están a favor no se manifiestan.
Lees en el artículo 205 que la calumnia es la imputación de un delito y que la injuria es la acción o expresión que lesiona la dignidad de otra persona, menoscabando su fama o atentando contra su propia estimación. No ves que EL JUEVES haya calumniado y tienes dudas de que haya injuriado porque, por lectura de sentencias y otros tratados muy pesados, sabes que los personajes públicos tienen la carga de soportar más chanzas y críticas que los privados. De lo que no tienes ninguna duda es de que ese dibujo daña el prestigio de la Corona.
Te imaginas que si dibujaran a un conocido tuyo en la revista de las fiestas del pueblo, su prestigio quedaría dañado. También supones que si en un comunicado de un Sindicato incluyeran en ese dibujo al presidente de la empresa, o a un directivo o a un líder de otro sindicato, su prestigio quedaría dañado. Si el retratado es el presidente de la comunidad de propietarios y se buzonea el dibujo, su prestigio quedaría dañado, lo mismo que el del Alcalde o el de Zapatero.
Desde luego, si no secuestran la revista, tú no te enterarías del dibujo. De hecho, tú estabas en Méjico y allí no llegó la noticia.
Sin entrar en si el secuestro era una medida legal obligatoria, sí te pronuncias en el sentido de que, con la redacción actual del Código Penal, se cometió un delito.
Dicho lo anterior, miras la fecha del Código Penal y resulta que es de 1995. No te parece que esté tan obsoleto. Ahora a todo el mundo, a todo el mundo político quieres decir, le parece excesiva la actuación judicial. Tienes curiosidad por ver que dijeron los distintos grupos políticos cuando se gestó el Código Penal.
Lees que el proyecto de Ley lo aprobó el Consejo de Ministros, presidido de aquella por Felipe González, el 22 de julio de 1994. Lees que en aquel proyecto el actual artículo 490 era el 470 y estaba redactado en unos términos muy similares al resultado final: “Se impondrá la pena de multa de seis a veinticuatro meses al que utilizare la imagen del Rey, o de su cónyuge, o del Regente o de algún miembro de la Regencia, o del Príncipe heredero, de cualquier forma que pueda dañar el prestigio de la Corona”.
Te interesas por averiguar qué enmiendas hubo y lees que al artículo 470.2 (que, quedamos, acabó siendo finalmente el 491.2) se presentaron tres enmiendas, una del entonces Diputado del Grupo Mixto Sr. Chiquillo Barber, hoy en el PP; otra del Partido Popular y otra de IU.
Lees que el Sr. Chiquillo propuso suprimir el artículo 470.2 y en la justificación lees: “La expresión ‘prestigio de la Corona’ es demasiado amplia, parece una cláusula general que intente recoger todo tipo de críticas hacia la Corona, algo peligroso en un sistema democrático teniendo en cuenta que ya está penada aparte las injurias y las calumnias vertidas hacia los miembros de la corona, pudiéndose, pues, introducir, estas actuaciones en estos delitos”. (Ay, Chiquillo, que cosas escribías entonces, cuando no estabas bajo la disciplina del Partido Popular).
Lees que la enmienda del PP propugnaba únicamente sustituir “o de su cónyuge” por “la Reina o su consorte” y lo justificaba por una mejora de redacción.
Lees que la enmienda de IU a ese artículo era de supresión, con la justificación siguiente: “El precepto, habida cuenta de que el apartado 1 castiga las injurias, sólo puede castigar comportamientos amparados por la libertad de expresión y de crítica o que por su carácter baladí deban quedar al margen de la tutela penal”.
Del análisis de los debates sobre esas enmiendas, ves que solo se admitió la enmienda del PP, por aquello de la mejor redacción y en esta fase queda así:
“Se impondrá la pena de multa de seis a veinticuatro meses al que utilizare la imagen del Rey, la Reina o su consorte, o del Regente o de algún miembro de la Regencia, o del Príncipe heredero, de cualquier forma que pueda dañar el prestigio de la Corona”.
Así queda aprobado por el Pleno del Congreso y pasa al Senado. El Proyecto había engordado y el artículo era ahora el 483.
Lees que únicamente se presentaron dos enmiendas en el Senado, a cargo de EA y de IU.
La de EA con la siguiente justificación: “La cláusula general ‘de cualquier modo que pueda dañar el prestigio de la Corona’ da lugar a una notable inseguridad jurídica”. La enmienda de IU propugnaba incluso la eliminación de las calumnias y las injurias como delito con la siguiente motivación: “Eliminar figuras que, como las calumnias o injurias cualificadas, no responden a un principio de intervención mínima del derecho penal. La solidez de las instituciones democráticas es la que les proporciona y asegura su dignidad, debiendo poder soportar las eventuales críticas, incluso si éstas son exageradas”. Y con relación al apartado 2º: “El precepto, habida cuenta de que el apartado 1º castiga las injurias, sólo puede castigar comportamientos amparados por la libertad de expresión y de crítica, o que, por su carácter baladí, deben quedar al margen de la tutela penal”.
A su paso por el Senado se aceptó una mejora técnica retocando el artículo e incluyendo a los ascendientes y descendientes del Rey.
Hasta ahí la pura descripción de proyectos y enmiendas, pero los diputados y senadores también hablaron y sus discursos quedaron registrados en los diarios de sesiones.
Así, te encuentras con que el ahora gubernamental López Garrido estaba en las filas de IU, y en el Boletín del Congreso del 7 de Junio de 1995 se recoge su intervención: “el número 2 del artículo 470, nosotros proponemos que desaparezca del proyecto de Código. Este artículo es el que habla de calumnias o injurias dirigidas al Rey o miembros de la Casa Real fuera de su presencia o por escrito y de la utilización de la imagen del Rey o miembros de la Casa Real de forma –dice con una expresión algo abstracta- que pueda dañar –ni siquiera dice que dañe, sino que pueda dañar- el prestigio de la Corona. En este caso (…) creemos que lo lógico sería reaccionar frente a ello por la vía civil, por la Ley de Protección del Honor, de la Intimidad y de la Propia Imagen y que, por tanto, no sería necesario traer al Código Penal este tipo de conductas, que, además, son conductas que inevitablemente, tal y como están configuradas, limitarían la libertad de expresión. Deben tener su cauce a través de la protección y a través de la protección penal, pero de la protección penal general, es decir, de la protección penal que en este Código se establece, porque hay que decir que no quedan desprotegidos ni el Rey, ni los miembros de la Casa Real, ni las autoridades públicas, por el hecho de que se suprima este artículo y otros, a los que luego aludiré porque hay unos tipos generales básicos de calumnia e injuria que deben aplicarse y no hay por qué establecer unos tipos especiales de calumnias e injurias por el hecho de que el objeto de la calumnia e injuria sea una persona que ostenta un cargo público”.
(Lees que ahora López Garrido expresa su respeto por las resoluciones judiciales y cree que se adoptó esta medida por la “especial protección” de que goza la Familia Real, lo que es cierto).
Acto seguido lees la perogrullesca defensa que el Diputado Mohedano Fuertes, del PSOE, hace de la redacción propuesta: “es cierto que hay una cierta exacerbación punitiva en el número 2 del artículo, y efectivamente es una regla especial que da un plus de protección al Rey. Es precisamente en eso en lo que consiste el precepto”.
Vamos, que no se le pasó por alto al partido del Gobierno, que estaba así a propio intento.
Pasas ahora a ver qué dijeron en el Senado. En el Senado, habló EA
“Nada más lejos de nuestra intención plantear, de alguna manera, que la utilización de la imagen de cualquier ciudadano y, en este caso, del Jefe del Estado y su familia no deba ser protegida. Sin embargo, creemos que la expresión “de cualquier forma pueda dañar el prestigio de la Corona” plantea bastante inseguridad para cualquier manifestación que pueda considerarse como un daño a la imagen. No tenemos más que pensar, por ejemplo, que ocurrieran cosas parecidas a las que afectan a la vida privada de los miembros de la familia real inglesa en el caso del Jefe del Estado o su familia. ¿Se podría considerar que la publicación por los medios de comunicación de estas cuestiones atentaría contra la imagen del jefe del Estado y su familia? ¿Podrían considerarse, por tanto, delictivas estas publicaciones? Creo, pues, que en este caso se ha de hacer un esfuerzo para huir de la cláusula general y dar seguridad jurídica en este sentido, sin que por ello quede dañada, como digo, la imagen del Jefe del Estado y su familia, como no puede quedar dañada la de ningún ciudadano del Estado”.
La lectura de esta intervención te reafirma en la idea de que, por tus habituales lecturas de los Diarios de Sesiones, los diputados vascos y catalanes suelen ser rigurosos y no pierden el tiempo en el “y tu más”.
Y en este mismo debate encuentras una intervención que parece como si estuviera pensada para ti. Es de un Senador del PP y no viene a cuento de estos artículos de la Corona pero lo reproduces de todas formas: “Quiero decir todo esto y que la vamos a retirar (la enmienda). Pero estaba viva obviamente y tenía que hablar de ella para que constara en el Diario de Sesiones, para que si algún despistado algún día lo lee viera que es una enmienda de las que con más calor hemos hablado con quien podía aprobarla”.
Y con la misma, el tan manido artículo pasó al Boletín Oficial del Estado.
Y parafraseando al último senador aludido si algún despistado llegara hasta el final de estas líneas podrá sacar sus propias conclusiones. Las que sacas tú son que “¡cuantas oportunidades tienen al día para callarse los políticos profesionales!”. En este asunto, solo pueden hablar los que hablaron en su día en donde tenían que hablar: en el Parlamento. Y no todos: solo los que siguen alineados en las mismas posturas que entonces. Muy pocos, en definitiva.

2007/08/15

EL EXTRANJERO, de Albert Camus



Vas a intentar volver a leer algo de literatura, de la que, a estas alturas de la vida, puede que le saques más provecho que de papelotes y moldeables informes técnicos escritos a la carta. Además, ¿qué ganas con saber más teoría, cuando el rigor está por los suelos? Lo importante es la agresividad y vender, aunque sean motos, que siempre acaba alguien comprando. Al final te das cuenta de que el que da primero da dos veces y las mayores aberraciones se acaban normalizando. Te vienen a la mente unos apuntes de tu Catedrático de Derecho Civil, “La convalidación del negocio jurídico”, que venía a explicar, simplificando mucho, las posibilidades de legalizar un contrato originariamente nulo o anulable. En realidad eso es lo que se hace en la vida, primero hacer y luego justificar lo hecho, pero no vamos a seguir por ahí porque ibas a hablar de un libro de literatura, o quizá de filosofía.

Retornas a la literatura con EL EXTRANJERO, de Camus, que leyó recientemente un colega del café y te metió en ganas. Ya la habías leído en el lejano COU, en francés, pero no es lo mismo leer para hacer un trabajo o un comentario de textos y con el diccionario en la mano, que tumbado a la larga en el sofá.

Sabes de Camus que era existencialista, y, después de leer su obra, piensas si no sería un pasota, antes de inventarse la palabra. Te gustaría saber si era tan frío e indiferente para negociar los derechos de autor, pero tampoco estamos tratando de eso.

Simplemente vas a reproducir unos párrafos de su obra, que trata de cómo el protagonista, un francés en Argelia, asiste, parece que con indiferencia, al entierro de su madre, que vivía en un asilo, cómo mata a un hombre por un asunto de mínima importancia y cómo es condenado a muerte.

“Cuando mamá estaba en casa pasaba el tiempo en silencio, siguiéndome con la mirada. Durante los primeros días que estuvo en el asilo lloraba a menudo. Pero era por la fuerza de la costumbre. Al cabo de unos meses habría llorado si se la hubiera retirado del asilo. Siempre por la fuerza de la costumbre. Un poco por eso en el último año casi no fui a verla. Y también porque me quitaba el domingo, sin contar el esfuerzo de ir hasta el autobús, comprar los billetes y hacer dos horas de camino”.

“María tenía puesto uno de mis pijamas, cuyas mangas había recogido. Cuando rió, tuve nuevamente deseos de ella. Un momento después me preguntó si la amaba. Le contesté que no tenía importancia, pero que me parecía que no.”.

ANTE UNA ESCENA DE LO QUE HOY LLAMAMOS VIOLENCIA DOMÉSTICA: “Algunos ruidos sordos y la mujer aulló, pero de tan terrible manera que inmediatamente el pasillo se llenó de gente. También María y yo salimos. La mujer gritaba sin cesar y Raimundo pegaba sin cesar. María me dijo que era terrible y no respondí. Me pidió que fuese a buscar a un agente, pero le dije que no me gustaban los agentes”.

“Me dijo entonces que era necesario que le sirviera como testigo. A mí me era indiferente, pero no sabía qué debía decir. Según Raimundo, bastaba declarar que la muchacha lo había engañado. Acepté servirle como testigo”.

“Me preguntó entonces si no me interesaba un cambio de vida. Respondí que nunca se cambia de vida, que en todo caso todas valían igual y que la mía aquí no me disgustaba en absoluto”.

“¿Por qué entonces casarte conmigo? Dijo. Le expliqué que no tenía ninguna importancia y que si lo deseaba podíamos casarnos. Por otra parte era ella quien lo pedía y no me contentaba con decir que sí. Observó entonces que el matrimonio era una cosa grave. Respondí: no.”

EL EXTRANJERO, MERSAULT, MATÓ A UN HOMBRE, POR LO QUE SE LE ASIGNÓ UN ABOGADO. “Me preguntó si había sentido pena aquel día (el de la muerte de la madre) (…) Respondí que había perdido un poco la costumbre de interrogarme y que me era difícil informarle. Sin duda quería mucho a mamá, pero eso no quería decir nada (…). Le expliqué que tenía una naturaleza tal que las necesidades físicas alteraban a menudo mis sentimientos. El día del entierro de mamá estaba muy cansado y tenía sueño, de manera que no me di cuenta de lo que pasaba. Lo que podía afirmar con seguridad es que hubiera preferido que mamá no hubiese muerto. Pero el abogado no pareció conforme. Me dijo: “Eso no es bastante”.

“Pensé que yo también era criminal. Era una idea a la que no podía acostumbrarme. Entonces el juez se levantó como si quisiera indicarme que el interrogatorio había terminado. Se limitó a preguntarme, con el mismo aspecto de cansancio, si lamentaba el acto que había cometido. Reflexioné y dije que más que pena verdadera sentía cierto aburrimiento. Tuve la impresión de que no me comprendía”.

“Los gendarmes me dijeron que era necesario esperar al Tribunal y uno de ellos me ofreció un cigarrillo, que rechacé. Me preguntó poco después si estaba nervioso. Respondí que no. Y aun, en cierto sentido, me interesaba ver un proceso. No había tenido nunca ocasión de hacerlo en mi vida”.

“Me senté y los gendarmes me rodearon. En ese momento vi una fila de rostros delante de mí. Todos me miraban: comprendí que eran los jurados. Pero no puedo decir en qué se diferenciaban unos de otros. Sólo tuve una impresión: estaba delante de una banqueta de tranvía y todos los viajeros anónimos espiaban al recién llegado para notar lo que tenía de ridículo. Sé perfectamente que era una idea tonta, pues allí no buscaban el ridículo, sino el crimen. Sin embargo, la diferencia no es grande y, en cualquier caso, es la idea que se me ocurrió”.

“Aun en el banquillo de los acusados es siempre interesante oír hablar de uno mismo. Durante los alegatos del fiscal y del abogado puedo decir que se habló mucho de mí y quizás más de mí que de mi crimen”. ¿Eran muy diferente esos alegatos? El abogado levantaba los brazos y defendía mi culpabilidad, pero con excusas. El Fiscal tendía las manos y denunciaba mi culpabilidad, pero sin excusas (…) En cierto modo parecían tratar el asunto prescindiendo de mí”.

LA GUILLOTINA. “Uno se forma siempre ideas exageradas de lo que no conoce. Ahora debía comprobar, por el contrario, que todo era muy sencillo; la máquina está al mismo nivel del hombre que camina hacia ella. El hombre se reúne con ella tal como camina al encuentro de una persona. En cierto sentido, también esto era fastidioso. La subida al cadalso, con el ascenso en pleno cielo, permitía a la imaginación aferrarse. Mientras que aquí la mecánica aplastaba todo: mataban a uno discretamente con un poco de vergüenza y mucho de precisión.”

“Pues bien, tendré que morir. Antes que otros, es evidente. Pero todo el mundo sabe que la vida no vale la pena de ser vivida. En el fondo no ignoraba que morir a los treinta años o a los setenta importa poco, pues, naturalmente, en ambos casos, otros hombres y otras mujeres vivían y así durante miles de años. En suma, nada podía ser más claro. Era siempre yo quien moriría, ahora o dentro de veinte años. Desde que uno debe morir, es evidente que no importa cómo ni cuándo”.

CON EL CAPELLÁN. “Quería aún hablarme de Dios, pero me adelanté hacia él y traté de explicarle por última vez que me quedaba poco tiempo. No quería perderlo con Dios”.

Recomiendas su lectura. Y ahora estás con LA PESTE, también del mismo autor.

2007/08/14

UNA DE ABOGADOS (artículo de Juan José Millás)

Un modelo de relación por, JUAN JOSÉ MILLÁS

http://www.lne.es/secciones/noticia.jsp?pRef=1729_50_548202__Ultima-Pagina-modelo-relacion

¿Cómo se encuentran un delincuente y su abogado? Está el turno de oficio, desde luego, que puede hacer parejas de baile absolutamente incompatibles. Pero, fuera de ese sistema, ¿qué hacer cuando se necesita un letrado? ¿Esperar a que aparezca por arte de magia? ¿Buscar en las páginas amarillas? ¿Preguntar al vecino de arriba? Seguramente, la elección del abogado guarda relación con la del psicoanalista: has de llegar a él a través de alguien en quien ya confiabas. Tiene que darse, pues, una transferencia que facilite los primeros momentos de la relación. Después de todo, al abogado se le cuentan con frecuencia cosas horribles: que uno ha matado a su padre, por ejemplo, y que ha escupido sobre su cadáver. Una confesión de esta naturaleza no se le puede hacer a alguien que pasaba por allí. Si necesitan un ejemplo práctico de sintonía entre cliente y abogado, piensen en el ínclito (qué rayos querrá decir ínclito) Rodríguez Menéndez, cuyos defendidos eran mayormente individuos ingenuos y encantadores como él mismo, aunque no todos llevaban barba. Un abogado y un defendido que estén destinados el uno al otro se reconocen con ese sexto sentido que, según Monterroso, poseen los enanos para reconocerse entre sí. Me pregunto ahora cómo se ha producido el encuentro entre Jaime Jiménez Arbe, el Solitario, y José María Trillo-Figueroa, el abogado por antonomasia (qué rayos querrá decir antonomasia). Vi por la tele la rueda de prensa de este último para proporcionar a la sociedad española datos absolutamente esenciales sobre su defendido y comprendí al instante que ambos formaban un equipo ejemplar. La pasión y el convencimiento con que Trillo-Figueroa hablaba de Jiménez Arbe no se improvisan, nacen de un flechazo irracional, de un enamoramiento súbito, de una identificación que no se puede planificar. En la relación entre abogado y defendido, lo normal es que éste prefiriera ser aquél. En el caso que nos ocupa, da la impresión de que a Trillo-Figueroa le habría gustado ser Jiménez Arbe, lo que constituye todo un ejemplo de sintonía con su cliente. Hará sin duda una gran defensa, sin miedo al ridículo. ¡Olé por su toga!

2007/08/13

LAS NIEVES, LA PUYA'L RAMU Y LAS PRISAS

Por utilizar las palabras de tu madre, eres confrade de Las Nieves y se contarán con los dedos de las manos los años en los que no estuviste en la ermita el día de la fiesta. Supones que empezarías a ir a los dos o tres, en los que tu madre o tu padre te llevarían a recostinas porque desde la tierna infancia hasta bien entrada la adolescencia te pesaba bastante el culo.
Quizá no hayas ido en tu época de la mili, y seguramente faltarías alguna vez cuando trabajabas a turnos. Llevas unos cuantos años yendo de vacaciones en la segunda quincena de julio, así que los primeros días de agosto ya estás de vuelta en Asturias y libre para acudir a la ermita de las Nieves, junto a la carretera general entre La Romía y Flor de Acebos.
La capilla y la fiesta compiten en sencillez. La fiesta es una misa con gaiteru y tamboriteru (antes de escribir tamboriteru, dudaste si sería tamborileru, que también oyes y dices; consultas en el Diccionario de Llingua que existen los dos, y pones tamboriteru, más ajustado al caso), con el coro de la parroquia de Pajares, procesión con la imagen de la santa alrededor de la capilla, puya del ramu, algo de barraca, gracias a la juventud de La Romía, y se acabó.
Da pena ver que justamente delante de la capilla plantaran hace años una columna de alta tensión. En aquella época, ningún poder civil o eclesiástico se opuso a esa aberración, y si se opuso, no tuvo éxito. En aquellos tiempos no se habían descubierto los estudios de impacto ambiental y hoy, por los contornos, no hay ningún colectivo local que mueva una paja por eliminar ese atentado al buen gusto.
La gente ya no tiene tiempo para esa fiesta. En los últimos años ves con pena que incluso peligraba perderse la tradición de la puya del ramu. Es verdad que estaban el ramu y las roscas, pero faltaba la puya. Se pasaba el trámite vendiéndolas tristemente a precio fijo. Eso no es una puya, una puja. Te prometiste al año pasado que, si no quería nadie, este año las puyabas tú. Así es, no había nadie interesado. Ya la habías puyado alguna vez hace años, como también lo había hecho tu padre en alguna ocasión, dando lugar a la paradoja de que un cazurru puyara el ramu.
De todas formas, la gente tenía prisa y alguno habría preferido que no se puyara, que se vendieran directamente porque se tarda menos y así se marcha antes, porque los coches molestan en el arcén de la carretera, o porque los esperan para comer en otro sitio. Ya casi nadie se queda a comer en el prau, aunque el tiempo sea de lo más propicio.
Esas prisas, incluso para hacer turismo o ir de fiesta, te recuerdan unas palabras que intercambiaste con Ramón el del Fontán, hace unos días sobre las dos de la tarde, al que le decías, mientras te echaba un culín de sidra, que vaya día más estupendo para la terraza, y él, con su cachaza, lo que deseaba era que pasara este aluvión, que la gente se ponía nerviosa porque no le acaban de traer la cuenta, cuando no tenían otra cosa que hacer.
Con la puya, lo mismo. Es el viaje a ninguna parte.

2007/08/12

EL FERROCARRIL NO TIENE QUIEN LE DEFIENDA

El viernes volviste a la Feria de Muestras a pasar el día en el stand de Renfe y, de paso, a ver alguna otra cosa que dejaste pendiente el otro día.

Coincide que es el Día del Transporte y haces una escapada para asistir a un acto organizado con ese motivo en el Palacio de Congresos. Eres una isla, es decir, estás aislado. El título es claro y breve: Día del Transporte. Por la información aparecida en la prensa te parecía que en realidad iba a ser el día del transporte por carretera, pero así y todo, a la hora anunciada estabas en el salón de actos a ver qué se cocía. Viste en la presidencial al Consejero de Infraestructuras Sr. Buendía, al Director de Transportes del Principado Sr. Bonet, al Presidente de Asetra (patronal del transporte por carretera) Sr. De la Roza y a la concejala de Transportes de Gijón, Sra. Huergo. Al final acudirían a la presentación de un nuevo autobús de ALSA y al stand de EMTUSA, la empresa de los autobuses urbanos de Gijón.

¿Y no debía estar Renfe en el Día del Transporte?

Hace unos años leíste el relato de García Márquez “El coronel no tiene quien le escriba”. Tienes un motivo para releerlo porque ya no te acuerdas de qué trataba. Lo que sí tienes claro es que el ferrocarril no tiene quien le defienda.

2007/08/10

UN DÍA EN LA FERIA DE MUESTRAS DE ASTURIAS

El dos de agosto recibes un mensaje en el móvil: “Me entregan el urogallo martes día 7 a las 19 horas en auditorio feria de muestras”. Remite: Angel Coro. Queda anotado: el día 7 allí estarás para la entrega del urogallo que otorga el Centro Asturiano de Madrid.
Como coincide que tu empresa puso este año un stand en la Feria, irás ese mismo día a reforzar y matarás dos pájaros de un tiro.
De Oviedo a Gijón viajarás en tren, porque, además de que es gratis, comprobarás si va a la hora, si funciona la megafonía, si hay música o silencio según los distintos departamentos, si va interventor y qué hace, si hay carteles de más o de menos. Al paso por las estaciones echarás también una ojeada.
Llegas a Gijón pasadas las diez. Dudas si ir dando un paseo o coger un autobús. Titubeas porque en la Plaza de los Mártires no ves ningún cartel de horarios, aunque sí ves gente esperando. Mientras esperas el autobús llamas a tu madre, que lleva unos días con molestias o dolores en la cadera o en la ingle. No sabes bien lo que tiene porque en directo refiere molestias (por utilizan el lenguaje médico) y cuando pasan unos días ya te habla de los dolores. Siempre fue así.
No tarda en llegar el autobús, te subes y pagas el euro del billete. Llegas a la Feria unos minutos antes de las once, hora de apertura. Ya hay gente esperando. Tienes un pase de expositor con el nombre en blanco, pero el chico de la puerta no se fija en esos detalles o lo ve, conoce de sobra el truco y mira para otro lado.
Te presentas en tu stand. Ya están allí las dos azafatas contratadas. Echas una ojeada a los obsequios que hay este año para los visitantes. Como siempre, habrá que moderarse. De hecho, te moderas tanto, que cuando regreses por la noche, no traerás nada en los bolsillos.
El tiempo es el más apropiado para un día de Feria: nubles y claros. Así y todo la presencia de público es escasa a esas horas, de manera que planteas tu primera escapada y te haces una idea de lo que puedes ver más adelante cuando encuentres otro hueco.
No vuelves con las manos vacías. Ya cogiste algún folleto, algún catálogo. Por ejemplo metes debajo del brazo el número 44 de la revista DIRIGIR PERSONAS de AEDIPE, Asociación Española de Dirección y Desarrollo de Personas. Será un resumen de lo tratado en el Congreso que acaban de celebrar en Valencia. Le echas una ojeada y de momento no la tiras. La volverás a mirar en el viaje de regreso en tren por la tarde-noche. Entonces leerás que los profesionales de Recursos Humanos son facilitadores del negocio, alguien habla de la necesidad de destacar no se qué dualidad por ética o por estrategia, de la gestión de la confianza, de la definición de un código ético, de la presión motivacional, de las interacciones, de estar alineado con la estrategia, de los valores corporativos, del inventario de competencias (estás empezando a cabrearte) de que hay varias clases de liderazgo: el básico, el impulsor, el mejorador y el desarrollador; lees algo de talleres competenciales, de construir relaciones, de la gestión bipolar, de la flexiseguridad, de la creación de valor, que no podía faltar. El título de los dos últimos artículos casi te dan ganas de devolver: Dirección por Valores como facilitador para el desarrollo de Competencias Directivas, y Proceso de Aprendizaje de la Gestión de la Diversidad en las Organizaciones.
Como esas cosas tan simpáticas las leíste en una revista de AEDIPE, puedes tomarlo a chirigota e incluso escribirlo, cosa que no harías si eso mismo lo vieras impreso en otras publicaciones más cercanas. Nunca te pasmarás lo suficiente de esta bazofia, de este despilfarro de artículos, congresos y saraos varios.
Traes también otro díptico de la Procuradora General de Asturias, algo así como la Defensora del Pueblo de la Comunidad Autónoma, que sospechas que se le irá el tiempo en acusar recibo de escritos y responder con mucho sentimiento que lamentablemente la cuestión planteada por Vd. es competencia de la Administración Estatal, por lo que nada podemos hacer en este caso. Al tiempo.
Pues bien, con esos folletitos y otros, todavía sin leer, entras en el stand del ALSA. Ves movimiento de reporteros gráficos y cámaras de televisión. Allí está Cosmen Adelaida, el Presidente de Honor del Grupo; con él el Presidente actual, su hijo Jacobo Cosmen, más hijos, la Alcaldesa de Gijón y hasta el padre Ángel, de la Cruz de los Ángeles. Un buen número de directivos de ALSA, todos de traje y corbata, arropan a la cúpula directiva. Está convocada una rueda de prensa porque se va a presentar una “Guía de Arquitectura Urbana de Gijón”, una guía de bolsillo de 110 páginas de muy buena calidad. La presenta el autor y a continuación toma la palabra el Presidente del Grupo para hablar del papel de ALSA en el Consorcio de Transportes, de la necesidad de agilizar determinada licencia administrativa, de la ciudadanía y de todos y todas (aprendió el lenguaje del presidente de la nación) y de que la guía se enmarca en la estrategia de Responsabilidad Social Corporativa del Grupo.
También pronuncia unas palabras la Alcaldesa, que aprovecha para decir que dentro de cinco años tendrán que volver a publicar una nueva guía porque con lo que se está haciendo por Gijón, no la va a conocer ni la madre que la parió. Esas palabras no eran de ella, sino de Alfonso Guerra, pero como si fueran.
Vuelves un poco triste para tu stand y das unos paseos, pero ni eso te apetece. Das los paseos en una única dirección porque el stand colindante es el de la clínica de Navarra, así que caminas hacia el lado opuesto, el de Asturiana de Zinc, el de CEPSA y el del Ayuntamiento de Avilés.
Sales a ver alguna cosa más, por ejemplo el pueblo asturiano. No te lo puedes creer: cuenta con unos cuantos puestos de productos asturianos, pero no hay donde tomar nada y aquello está desangelado. Quedó chafada tu primera idea de comer allí, pero no es la hora todavía.
De vuelta del Pueblo de Asturias entras en el recinto de Cementos de Tudela Veguín, del grupo Masaveu, y junto a una exposición de pintura puedes leer unos paneles que publicitan que fabrican un cemento de la máxima calidad y con unas mínimas emisiones de CO2. Será verdad, pero, por si acaso, hacen una media aritmética entre la contaminación y el mecenazgo.
Pasas también por una exposición extraordinaria sobre los Parques, Jardines y Zonas verdes de Gijón. Queda aconsejada.
Vuelves otro poco al stand y ya es la hora de comer. Por suerte, el recinto cierra de dos y media a cuatro y media.
Encuentras una sidrería junto al Parque de Isabel la Católica, la sidrería EL MOLINÓN. De momento te encanta porque echan serrín en el suelo. Para tu alegría se saltan a la torera esa prohibición que te parece ridícula. Te gusta el menú del día, que es de 5,95 euros, pero pedirás algún extra de postre, por ejemplo, media de queso de Cabrales, porque si pasas una minuta de 5,95 euros se van a reír de ti. Con la cuenta te dan el calendario deportivo para la próxima temporada, que incluye unos teléfonos de interés, entre los que figuran los de las estaciones de Gijón, Oviedo, Avilés, Mieres y Langreo, números que hace más de un lustro que se cambiaron, pero ¿quien lucha contra esa inercia de copiar el listín del año anterior?
De vuelta a la Feria atraviesas el Parque y te viene a la mente el terrible asesinato que se cometió hace unos años en pleno día cuando un loco cortó el cuello sin más ni más y delante de su madre a un niño de cinco o seis años que jugaba allí. Te preguntas en qué habrá quedado aquello, que será del asesino y qué será de los padres.
Entras nuevamente en la Feria. Por la tarde ya hay movimiento y te quedas en el stand. Solo sales un momento, por el lado opuesto a la clínica de Navarra y te pilla por banda uno de CALOR VERDE que te explica no sé qué de unas nuevas placas. Al final te da las gracias por escucharle porque te dice que andan por allí sus jefes y tienen que verle que se mueve.
Unos minutos antes de las siete entras en el Palacio de Congresos, en donde tendrá lugar la entrega de los urogallos. Son más de veinte urogallos. Menos mal que son de bronce, que si no acababan con toda la reserva de Asturias. Allí está la Alcaldesa de Gijón, el Presidente del Centro Asturiano en Madrid. El lamentable presentador es el Director del Grupo Cultura Covadonga, que habla de Albora en vez de Alborá, De Sibijana en vez de Subijana, del grupo de Teatro Margén por Margen, de Macbéth por Macbeth, de la riciella por reciella y del Ataneo. En fin, que estuviste más atento al desaguisado lingüístico que a los méritos de los premiados, entre los que no podía faltar un periodista, tributo mediático que hay que pagar para que al acto n le falta publicidad gratuita.
Nuestro premiado, Ángel, estuvo debidamente arropado por un numeroso grupo de sus rendidos coristas, del Coro Santiaguín, de las Dominicas y otros.
Como esto ya quedó muy largo, no te queda hueco para escribir nada de tu stand.

2007/08/09

VACACIONES EN LA RIVIERA MAYA. PUNTO FINAL

Según el billete de avión, el vuelo iba a salir de Madrid-Barajas para Cancún el sábado a las dos de la tarde. Son más de las tres y en la pantalla se alternan las palabras RETRASADO/DELAYED. Piensas en la prueba preconstituida y sacas una foto a la pantalla por si decidieras presentar una hipotética reclamación. Vas de vacaciones y no tienes pensado ocupar la cabeza con follones, pero la foto ya está archivada y tiempo tendrás de borrarla. Ese retraso tendría que ocasionarte unos perjuicios muy importantes para que finalmente decidas reclamar formalmente porque sería un caso de litisconsorcio pasivo necesario (la palabreja se las trae) y tendrías que reclamar contra la empresa de aviación, contra AENA y, ahí te duele, contra la agencia de viajes. No te olvidas de que que la gente de la misma agencia con la que contrataste el viaje, acabó enemistada con una cliente, amiga de aquellas y también conocida tuya, porque debido a un percance en un viaje, la cliente se vio en la necesidad de presentar una demanda, y aunque la agencia no tenía la culpa de lo ocurrido, la jurisprudencia exige que hay que demandar a toda la cadena organizativa.
Tienes presente lo anterior, pero de todas formas, por si acaso, sacas la foto.
Llegas al aeropuerto de Cancún con una hora y pico de retraso, que es asumible. Nada más salir del área de influencia del aire acondicionado, cuando traspasas la última puerta y sales a la zona de coches y autobuses, el país te recibe con un golpe de vaho, de aire húmedo y caliente, que te recuerda, manito, que estás en El Caribe.
El hotel que elegiste para las vacaciones (o por mejor decir, el hotel elegido por tu mujer) es de los de todo incluido, y evitarás andar todo el día convirtiendo pesos en dólares, y dólares en euros, y euros en pesos y así sucesivamente. Nada más entrar en el área de recepción, te ponen una pulsera de plástico en la muñeca y tendrás barra libre. Tiempo habrá de mojitos y caipiriñas, cafés y copas, aguas y zumos y como no tienes que pagar nada, te imaginas si el comunismo sería algo parecido a eso. Pero no, la igualdad, como en las castas hindúes, va por capas. Tendrás oportunidad de comprobar que el personal del hotel es morenito, maya, y el director, blanco, como los modelos y personajes de los mensajes publicitarios.
En Méjico te topaste con palabras sonoras y desconocidas, pero muy ajustadas a una etimología primitiva: los camareros son meseros, los extintores, extinguidores y, como las intermitentes tormentas tropicales riegan los pasillos del hotel, abundaban las advertencias de piso resbaloso.
Te apuntaste a dos excursiones culturales a ver sendos grupos de ruinas mayas, en un caso la famosa ciudad de Chichen Itza y a Cobá. Había más, pero, si no eres arqueólogo o especialmente entendido, acaban siendo montones de piedras grises. Este año no preparaste nada el viaje ni habías leído una línea ni sobre los mayas ni sobre Méjico, pero te pareció suficiente con lo que iba diciendo el guía.
Sí echaste de menos alguna incursión fuera de las rutas turísticas, pero te pareció que, siendo blanco, adentrarte sin más en las aldeas de la selva, podía ser peligroso, y villas o ciudades no turísticas no las había en las proximidades de la costa. Únicamente pudiste dar una vuelta por Valladolid, que te recordó a la República Dominicana, con sus charcos, los cables de los distintos tendidos eléctricos y telefónicos pasando de acera a acera, pero muy lejos de las destartaladas calles cubanas.
Mereció la pena un espectáculo musical, que incluía una exhibición del juego de pelota, junto con escenas del descubrimiento, de la conquista, de la evangelización y del mestizaje final.
Hablando de Cuba y los cubanos, sí te llamó la atención el contraste entre el conocimiento que los cubanos tenían de España y de Asturias, que situaban perfectamente en el mapa, y la borrosa noción de España que tienen los mejicanos. Cuando les decías que eras de España, de Asturias, del norte, te preguntaban que si quedaba cerca de San Sebastián o de Bilbao. Claro que tú, antes de ir a Méjico, difícilmente ibas a situar en el mapa a Guadalajara, Acapulco o Chiapas, así que empatados.
De las lecturas, muertos y otras cosas ya hablaste otro día y no te vas a repetir.
A la vuelta, más fotos del retraso en el regreso, que no servirán de prueba para una reclamación que difícilmente iba a prosperar, y prefieres no perder más tiempo en fotocopias y gestiones burocráticas, a las que bastante tiempo dedicas en tu trabajo diario.
Y con esto pasas página de las vacaciones, que quedan ya muy atrás.

2007/08/06

ESPAÑA DESDE MÉJICO

Cuando sales al extranjero, si entiendes el idioma, procuras ver y oír algo la televisión y la radio locales e incluso echar una ojeada a la prensa de la zona. Persigues un doble objetivo: tener una idea de lo que se cuece por ahí y también averiguar la imagen que se tiene de tu tierra a tantos kilómetros de distancia.
Pese a que el acceso era fácil y relativamente barato, este año evitaste conectarte a internet. Ya estás bastante enganchado el resto del año y si ocurría algo realmente gordo lo oirías en el hotel o te enterarías por la televisión o te lo dirían por teléfono cuando hablaras con España.
Oíste poco la radio. En la playa el grueso del tiempo lo dedicabas a la lectura. Ponías la radio solamente después de un buen rato de ver letras, y aprovechabas para descansar de tanto párrafo y cerrar un poco los ojos. De la radio prácticamente solo oíste algo de información local, debates y programas de entretenimiento.
La información nacional y la local te resultaban difíciles de seguir, no solo porque no estabas introducido en los asuntos, sino porque encontrabas extrañas muchas expresiones.
Te llamó la atención un debate sobre si la designación oficiosa de Chichen Itzá (las famosas pirámides mejicanas de las escaleras) como maravilla de la Humanidad era beneficiosa o perjudicial para la zona. Había quién entendía que no les reportaría nada bueno. Te sirvió para comprobar que Quijotes los hay también muy lejos de La Mancha.
También tuviste oportunidad de oír unas declaraciones del Alcalde del Municipio de Solidaridad, en el que estaba tu hotel, con motivo de celebrarse el catorce aniversario de la creación del Municipio, que supones que se segregaría de otro mayor. No sabes cómo fue el proceso, si fue una decisión puramente técnica y lógica debido al crecimiento turístico de la Riviera Maya o si más bien fue la típica reivindicación del municipio nuevo rico, estilo La Fresneda. Te inclinas a pensar en esta segunda opción porque el Presidente Municipal, que así se llamaba, se mostraba orgulloso del superávit de sus cuentas y de no necesitar ayuda estatal. Te pareció una paradoja el nombre con el que bautizaron el nuevo municipio
También en la radio, más que en la televisión, oíste algo de unos disturbios o una revuelta en una zona o en una ciudad que entendías como Uahaca. Tardaste unos días en darte cuenta de que hablaban de Oaxaca: cuando lo viste escrito en la pantalla de la televisión.
De la prensa, solo leías un periódico, un gratuito especial para hoteles. Exceptuando las noticias deportivas, solo leíste dos alusiones a España: la paga de los dos mil quinientos euros de Zapatero por el nacimiento de un hijo y un aviso de bomba en el Tour reivindicado por “la organización separatista vasca ETA”. Te das cuenta de que en España se les llamará grupo terrorista, pero las agencias, incluso las que envían noticias desde suelo español, se siguen refiriendo a ETA más como organización separatista que como banda terrorista. En fin, en la prensa española se lee lo mismo de las bandas de Sri Lanka.
Por cierto la prensa hotelera pasó por alto lo de la revuelta de Uahaca/Oaxaca, no nos fuéramos a alarmar los turistas. Sin embargo informaban de los últimos movimientos de los Beckam por Los Ángeles, que la empresa editora creería objeto de los desvelos del turista ocioso.
De la televisión, excepto la edición internacional de TVE, ni una noticia en la CNN ni en otras cadenas, de asuntos de España, dejando aparte la información deportiva, que sí contaba con un amplio despliegue.
De vuelta en España, te das cuenta de que en estos quince días, no pasó nada importante, lo que te consuela un poco: la falta de noticias no se debe a que consideren a España poca cosa.

2007/08/04

DUDAS, Por Tino Pertierra

Siendo Buridán quien fue, habiendo engendrado el asno que engendró, y encontrando en La Nueva España un artículo de Tino Pertierra con ese título, no tienes más remedio que copiar y pegar.


Íñigo cerró la puerta de casa, dio cuatro vueltas a la llave y cuando llegó al portal ya no recordaba si lo había hecho. Volvió a subir para estar más tranquilo. Por si acaso, volvió a abrir y entonces aprovechó para confirmar que había apagado el ordenador, y de paso se acercó a la cocina para cerciorarse de que la vitrocerámica no tenía ningún chivato encendido y que el frigorífico tenía la puerta bien cerrada. Volvió a salir, volvió a cerrar con 4 vueltas de llave y en el ascensor, a mitad de trayecto, le entró la duda: ¿había apagado el televisor en el que había consultado las últimas noticias en el teletexto? No volveré, se prometió. Se conjuró para no hacerlo. No pasaba nada en cualquier caso, ¿qué importa si un televisor se queda encendido una tarde entera? Bueno, no pasa nada, pero han anunciado tormentas... fuertes tormentas. Peligrosas tormentas. Pero no claudicaría. Subió al coche y encendió la radio. «... Se esperan intensas tormentas en toda la cornisa cantábrica que...». Movió el dial para huir hacia una radio fórmula. Mejor Malú que un nuevo ataque de dudas. Aparcó cerca de la oficina (un milagro, sin duda) y a mitad de camino le entró la duda de si había cerrado bien las puertas del coche. Volvió sobre sus pasos. Bien cerradas. ¿Había puesto el freno de mano? Sí, ahí estaba, subido a tope. Al entrar en la oficina, el estruendo de un trueno le hizo detenerse en seco. El recepcionista le miró con una sonrisa comprensiva. «Va a caer una buena», dijo, e Íñigo miró atrás y vio que la calle empezaba a temblar bajo la lluvia.

LECTURAS DE VACACIONES. TERCERA Y ÚLTIMA (LAS INTERMITENCIAS DE LA MUERTE, de Saramago).

Este es el tercer y último libro que leíste en tus vacaciones mejicanas. Dejaste escrito más arriba, o más abajo, según te refieras al tiempo o al blog, que Saramago te encanta desde que, no sabes como ni por qué, leíste su “Ensayo sobre la ceguera”, que no es un ensayo, sino una novela. También tienes dicho y escrito que Saramago es una excepción en tu reserva mental sobre la literatura extranjera. Saramago vive en España, domina perfectamente nuestro idioma y su traductora es su mujer, española.

Lo tienen fácil contigo para Reyes: una mudina, unos calcetos y algo de Saramago. Eso fue lo que ocurrió en las Navidades, cuando te trajeron lo último del portugués.

Comienzas leyendo: “Al día siguiente no murió nadie”. Así fue. En ese pequeño país sin nombre, que podría ser Portugal, aunque el libro habla de una monarquía y de varios países fronterizos, pues eso, en ese país no muere nadie en unos cuantos meses. Al principio todo son fiestas y alegría, pero a no tardar comienzan los problemas y las incomodidades: los hospitales se van saturando, porque la gente no muere, pero tampoco sana; las empresas funerarias quedan sin actividad y sus trabajadores buscan alternativas. Eso es imaginación para plantear cuestiones insólitas, además de una original redacción con pocos puntos y aparte, con unos diálogos que se reflejan todos seguidos, sin signos de interrogación, ni guiones, y el cambio de hablante se nota solamente por una mayúscula después de una coma. Párrafos largos, que al leerlos te imaginas a Saramago con su hablar cansino, algo monótono, traca, traca, traca.

Viendo la dramática situación que la patronal de los asilos plantea al Primer Ministro dan ganas de renunciar a la inmortalidad. A Saramago, nacido en el ya lejano año 1922, y que no verá muy lejana su propia muerte, le servirá de consuelo pensar que será un mal menor.

“el problema es peliagudo, porque con el paso del tiempo, no solo habrá más personas de edad en los hogares del feliz ocaso, sino que será necesaria cada vez más gente para cuidarse de ellos, resultando que el romboide de las edades dará rápidamente una vuelta de pies a cabeza, una masa gigantesca de viejos en la parte de arriba, siempre creciendo, engullendo como una serpiente pitón a las nuevas generaciones, las cuales, a su vez, convertidas en su mayoría en personal de asistencia y administración de los hogares de feliz ocaso, después de haber empleado la mayor parte de su vida cuidando vejestorios de todas las edades, ya sean las normales, ya sean las matusalénicas, multitudes de padres, abuelos, bisabuelos, trisabuelos, tetrabuelos, pentabuelos, hexabuelos, y por ahí, adfinitium, se unirán, una tras otra como hojas que se desprenden de los árboles, al hormiguero interminable de los que, poco a poco consumirán la vida perdiendo los dientes y el pelo, de las legiones de los de la mala vista y mal oído, de los herniados, de los bronquíticos, de los que se fracturaron el cuello del fémur, de los caquécticos, ahora inmortales, ustedes, señores que nos gobiernas, quizá no nos quieran creer, pero lo que se nos viene encima es la peor de las pesadillas que alguna vez un ser humano pudo haber soñado…”

Necesariamente esta situación acarrea unas evidentes consecuencias morales, por ejemplo, si nadie muriese, la filosofía y los valores serían muy otros y seguramente todo estaría permitido. Por otra parte, fuera de las fronteras la gente seguía muriendo y no parece que en otros países estuvieran más amargados. Como la muerte solo quedó suspendida en ese único país, nació una mafia que organizaba traslados de moribundos al extranjero, que se extinguían en la misma frontera. Ya tenemos un apunte sobre la eutanasia.

La muerte volverá, con intermitencias. Y no vas a decir más, no vayas a quitar la emoción a algún posible lector.

Y estando en Méjico hablas con tu madre y te dice que está disgustada, que murió Luis el de Madrid, el padre de Paco y de Matilde Fernández. Le faltaba muy poco para cumplir noventa años. Cuando eras más joven, te gustaba preguntarle por las historias de la guerra, que le tocó en los dos bandos. En la guerra perdió un ojo. Nunca lo viste enfadado. No le hicieron funeral pero tampoco habrías tenido oportunidad de ir. Ya fue casualidad que estuvieras también de vacaciones cuando murió su hijo Jose, o su hermano Valentín el de la Romía. Valentín murió en casa de una sobrina en Campomanes y siempre que llegas a Asturias por el Huerna y, mirando a la derecha, ves los tejados del pueblo, te dices: ahí abajo murió. Como dice Matilde, el tío Valentín. Para ti, sin embargo, eran los primos, porque lo eran para tu madre, los primos de La Romía.

Estando en Méjico te enteras también de que murió José Luis, pariente lejano, hijo de una ahijada de tu abuela, Rosario, a la que transmitió el nombre, cosas que vas valorando cuando te vas haciendo mayor.

Dos muertes reales y verdaderas, y hubo más, mientras, panza arriba, leías historias e historietas de otras muertes ficticias e intermitentes.

2007/08/03

ESCULTOR CÉSAR MONTAÑA

Es tu primer día de trabajo después de las vacaciones. Aunque te quedaras a dormir en la oficina te iba a ser imposible ponerte al día, de manera que a las siete de la tarde recoges la mesa, apagas las luces y el ordenador y te vas. ¿A dónde? A la Biblioteca de El Fontán y, a lo mejor, a la salida, te tomas una botella de sidra, por la tarde sin picadillo.

El otro día te comentó un amigo, que acababa de leer o releer L’étranger de Camus, y te dejó con el gusanillo. L’étranger lo tuviste que leer en COU como lectura obligatoria y, además, había que hacer una serie de trabajos en grupo. Prácticamente te acuerdas solamente del comienzo “Aujourd’hui maman est morte”. Ahora lo sacarás en castellano.

De camino hacia el Fontán pasas por la calle Suárez de la Riva, delante de la sala de Exposiciones del Banco Herrero. Ves que hay esculturas. De pasada lees “Visitas guiadas jueves y sábados: 19:30” pero sigues caminando diez o doce pasos. Miras el reloj. Son las siete y media. Te dices: la biblioteca cerrará a las nueve menos cuarto. Das la vuelta, miras nuevamente el cartel, sí, hoy es jueves y a las siete y media, que ya son, hay visita guiada. Entras.

Das una vuelta por la exposición. Es escultura moderna, figurativa, aunque tampoco sabes si esos apelativos son correctos. Hay otras tres o cuatro personas mirando, pero no parece que estén esperando por la visita guiada, sino que simplemente están allí. Esperando acontecimientos coges un díptico titulado “César Montaña. Energía y sensibilidad en el espacio”.

Lees: “Su aportación al mundo de la escultura fue de orden espacial ya que con materiales tradicionales como el barro, la talla en madera o en piedra, el mármol y la fundición en bronce supo restituir al espacio su significado, además de lograr sacar la mayor expresividad de la materia”. Te preguntas: ¿pero esto no es típico de otros muchos escultores?.

Sigues leyendo: “Sus esculturas se debaten entre la figuración y la no-representación, entre el bloque matérico y la transparencia significante”. “Realiza figuras macizas y compactas donde el espacio interior queda incorporado, y otras donde se convierte en verdadero protagonista de la escultura…Algunas de las inquietudes latentes en ciertos aspectos de la abstracción analítica, cinética o experimental le parecieron meros artificios formalistas. Representó al hombre, no por su imagen descriptiva, sino que intentó captar la esencia íntima por lo que los seres y las cosas existen en función de la forma...”

No te da tiempo a seguir leyendo porque comienza la visita guiada para los cuatro que estabais. El guía te pone nervioso con la muletilla de moda: lo que es, la que es. “Utiliza lo que es el bronce”, “recuerda lo que es su infancia”, “se introduce en lo que es la mitología grecorromana”, en vez de: utiliza el bronce, recuerda su infancia, se introduce en la mitología grecorromana.

Al final, como el escultor se abstraía de la materia, tú, para sacar algo de provecho, tienes que abstraerte de esa muletilla, que repetirá, no menos de cien veces en cuarenta minutos.

Hubo provecho.

Nunca habías oído hablar de César Montaña pero resulta que es conocido. De vuelta a casa, compruebas que el Diccionario Enciclopédico del Principado de Asturias le dedica casi una página.

Nace en Vegadeo en 1928 y muere en Madrid en el año 2000. De la mano del guía, que te parece que domina la materia, vas descubriendo cómo a lo largo de su obra va buscando una forma que le defina y acaba encontrándola en la espiral, como expresión más perfecta en la que la interioridad se proyecta al exterior. A este paso vas a acabar comprendiendo los en principio ininteligibles comentarios del díptico de presentación.

Os van explicando la evolución de la técnica utilizada, cómo fue cambiando ésta, en su juventud piezas grandes de bronce o madera, cuando se necesita fuerza física para trabajar esas materias; con los años, materiales más ligeros o de menor volumen.

Te llama la atención un busto de un rey navarro, que de frente es un círculo, y prácticamente un listón vertical a modo de nariz, oquedad el resto, y de perfil es un personaje de contornos duros. Parece que está en la línea de una serie de escultores, Chillida entre ellos, que pensaban más en los huecos que en la materia.

No perdiste el tiempo. Prometes estar atento a otros eventos similares.

A las ocho y media entras en la Biblioteca y sacas “El extranjero”.

No hay mesa libre en la terraza para tomar una sidra así que vas camino de casa. Haces una parada momentánea en el Café Español para echar una ojeada a una exposición sobre abejas y miel. Entras por ver si hay alguna foto de tu amiga Alicina, una de las mayores productoras de Asturias, pero no la hay y sales. Verás la exposición otro día, un día que llueva, por ejemplo.

Camino de casa, te encuentras en la calle Gascona, Bulevar de la Sidra, con tu hermana… Está claro en qué acabó la cosa.

Antes de acostarte leerás unas líneas de “El extranjero”.

LECTURAS DE VACACIONES. SEGUNDA PARTE (EL HEREJE, de Miguel Delibes)



Vas a intentar encontrar una buena justificación para un monumental despiste. A ver si cuela.

Vamos a suponer que vas a Washington y te coincide un día de lluvia, de manera que pasas delante de la National Gallery of Arts y lees en un cartel que ese día la entrada es gratuita. Por ese precio te decides a entrar simplemente a esperar que pare de llover. Te encuentras con el “Laocoonte”, un cuadro de El Greco en el que, al fondo, destaca la silueta de Toledo. El paisaje te suena pero lo achacas a que aparece en otros cuadros de El Greco. No es de sus obras más conocidas, y te parece que no la viste nunca, “ni en pintura”. Sin embargo en una nota explicativa al lado del cuadro lees que lleva no sé cuantos años en el Museo y que solo salió hace un lustro para una exposición temporal en el Museo del Prado. Caes en la cuenta de que viste esa exposición.

Ahora no vas a una suposición sino a una realidad. De vuelta de Méjico, y a toro pasado intentas documentarte sobre el arte y la cultura mayas para entender un poco lo que viste. Abres una “Guía Visual de Pintura y Arquitectura” que salió en fascículos hace unos años en EL PAÍS, das con una pirámide maya y te dices: “coño, la pirámide a la que yo subí”, y resulta que no, que es una pirámide también maya, pero de Guatemala. Te dices: “Mereciote la pena ir hasta allí para no distinguir una piedra de otra”.

En otras ocasiones, para consultar cualquier duda abres uno de tus libros y te sorprendes ante un párrafo que te parece brillantísimo, originalísimo, pero el párrafo está subrayado y está subrayado por ti, porque por la forma de subrayar sabes si la cosecha es tuya. Te preguntas que cómo es posible que aquello no te sonara de nada. Pues siendo.

Sirva lo anterior como disculpa para lo que sigue.

Comienzas a leer “El hereje” despanzurrado a la sombra en la tumbona de la playa. Cuando llevas unas páginas te dices: “Yo creo que este libro ya lo empecé a leer”. Y le preguntas a tu mujer: “Oye, ¿habré leído algo de la Inquisición últimamente, o habremos visto alguna película? porque parece que algunas cosas me suenan ¿esa película del Alatriste no trataría de algo de la Inquisición?”.

Cuando vas por la página 100, te dices: “Yo hasta aquí, por lo menos, ya llegué antes”, pero avanzas y muchas cosas te parecen nuevas. Cuando llegas al final te das cuenta de que el libro ya lo habías leído hace unos veranos.

Te consuelas pensando que bueno, el libro está bien, y si el libro está bien ¿por qué no lo vas a leer otra vez? ¿No ve la gente películas que sabe que ya vio, por ejemplo, cuando las echan por televisión? Sí, claro, pero lo que no es normal es comprar una entrada para una película ya vista.

Lo de El Hereje te pasó por no devolver a tiempo un libro que no era tuyo, de manera que ya sabes lo que tienes que hacer, devolverlo inmediatamente, no vaya a ser que te repitas en las próximas vacaciones. Lo dejas en la zapatera y mañana mismo lo entregarás a su dueña, tu hermana.


Salvando lo anterior, la novela se lee bien. Delibes escribe llanamente y no tienes que llevar chuleta aparte sobre quien es cada personaje porque prácticamente en cada párrafo te recuerda quién es quién:

“Del servicio pasaba a sus hermanos, Don Ignacio y doña Gabriela, de don Ignacio a Dionisio Manrique, el jefe del almacén, del jefe del almacén a Estacio del Valle, el corresponsal en el Páramo, y de Estacio del Valle a los demás corresponsales de la meseta y a sus amigos de la taberna de Dámaso Garabito”.

Ocupa un lugar destacado en la trama el inquisidor Valdés, casualmente el fundador de la Universidad de Oviedo, recordado con una estatua en el patio de la propia Universidad en la sede central del Rectorado, en la calle San Francisco. Meditas de pasada sobre la memoria histórica, sobre los nombres de las calles, sobre cuándo hay que trazar una raya en el tiempo, sobre la prescripción de los horrores.

“Entonces, el inquisidor ordenó al verdugo que dispusiera la garrucha que colgaba del techo. Cipriano temía más los preparativos del suplicio que al suplicio mismo. Pero cuando el verdugo le ató las muñecas a la polea, le izó y le dejó suspendido en el aire, tuvo el convencimiento de que, en su caso, la garrucha resultaría ineficaz. Le habían desnudado de cintura para arriba y el inquisidor hizo un sorprendido comentario sobre la desproporcionada musculatura del reo. El objetivo de la garrucha era desarticular al torturado en virtud de su propio peso. El verdugo consultó al inquisidor con la mirada y éste señaló la gran pesa que había en el suelo y que el verdugo ató a sus pies sin demora. Tornó luego a suspenderlo en el vacío de manera que Cipriano flotó en el aire, los brazos flexionados, como un atleta en las poleas, penduleando, la pesa inútil amarrada a sus pies. El inquisidor sentía frío y torcía la boca, experimentaba una rara frustración.
- El potro –dijo lacónicamente.”

A partir de ahora, cuando pases por la calle San Francisco y, sin detenerte, mires hacia el patio de la Universidad y veas la estatua de Valdés Salas, verás al Inquisidor y no al fundador de la Universidad de Oviedo.

Y llega la hoguera en la plaza pública:

“La multitud ante los palos rugía de entusiasmo. Los niños y algunas mujeres lloraban, pero muchos hombres, encendidos por el alcohol, reían de las batudas y torsiones de Juan Sánchez, le llamaban leproso y malnacido y remedaban ante los espectadores sus giros y piruetas. Asimismo despertaron la hilaridad y las lágrimas de los presentes los contoneos y muecas del bachiller Herrezuelo, amordazado, las llamas reptando por su entrepierna, estirándose hasta abrasarlo, el alarido inhumano que escapó de su garganta una vez que el fuego devoró su mordaza y liberó su boca.”

¿Cómo no acordarte ahora de las palabras que, en homenaje a su abuelo, pronunció Leopoldo Tolivar Alas, Catedrático de Derecho Administrativo, fracasado candidato socialista a la alcaldía de Oviedo, bisnieto de Clarín y nieto del rector Leopoldo Alas, ejecutado en 1937?

“Y, en fin, perdonar hasta donde humanamente es posible, a quienes con su pasividad o asentimiento permitieron la iniquidad jurídica y dieron sordina a la descarga letal del 20 de febrero de 1937. No en balde está tristemente constatado –y reconocido por ilustres sobrevivientes- que a la farsa procesal que se desarrolló en el Palacio de la Diputación asistieron múltiples universitarios. Algunos, incluso, como testigos de cargo. Otros, cito textualmente ”.


2007/08/02

LECTURAS DE VACACIONES. PRIMERA PARTE (UNA SEMANA MUY NEGRA, de Pedro de Silva)

Llevas tres libros para las vacaciones mexicanas: “Una semana muy negra”, de Pedro de Silva; “El hereje”, de Miguel Delibes; y “Las intermitencias de la muerte”, de José Saramago, prestada la de Delibes y regalos las otras dos.

Para el orden de lectura te riges únicamente por el peso, criterio bien poco literario por cierto, pero que tiene su explicación: comienzas por el de trescientas y pico páginas, que es el de Pedro de Silva; como segundo elegirás el de Delibes, de cerca de quinientas, y como tercero el de Saramago, de doscientas y pico. No quieres dejar el más gordo para el final, no vaya a suceder que no te dé tiempo de terminarlo y, luego, a saber cuando vuelves a encontrar un hueco entre internet y otros vicios.

Comienzas con Pedro de Silva. Sientes una conocida admiración por los articulillos breves del autor, que él llama billetes. Sabida tu devoción por sus breves sueltos diarios, unos Reyes te trajeron una de sus novelas. Habías leído en tu juventud un ensayo suyo, El Regionalismo Asturiano, publicado en 1976, cuando el autor tenía treinta años. De paso que consultas la fecha, aprovechas la ocasión para releer algunos párrafos.

Esta es tu primer acercamiento a su literatura larga. Es una novela de intriga, género por el que no sientes una especial predilección. Gira en torno a la Semana Negra de Gijón, encuentro literario-festivo-mediático-político que se viene celebrando desde hace veinte años y que no mueve una paja sin el concurso de Pablo Ignacio Taibo, escritor astur-mexicano. Taibo escribe con frecuencia en La Voz de Asturias. Tratas de meterle el diente a sus artículos pero lo encuentras tan sectario que no crees haber terminado de leer ninguno. No obstante lo sigues intentando.

Malamente disimulados, y con otros nombres, aparecen en la novela personajes perfectamente reconocibles de la política asturiana, por ejemplo el presidente Areces, del mismo partido que Pedro de Silva. En la obra Areces es Vecilla.

“Al salir Vecilla se ofreció a acompañar hasta el hotel a Darío, que parecía algo mareado. En cambio, el orangután estaba bien, se le cabía pasado el cabreo y le veía divertido…Dijo que le recordaba al Congreso de Perlora, cuando le echaron del Partido Comunista”.

No te mueves en el círculo de Areces y no sabes si en la intimidad le llaman el orangután, pero te extraña.

Destacas algún otro párrafo, por ejemplo sobre los líderes y los asesinatos políticos, que quedarían mejor en uno de sus billetes.

“El líder es un hombre que reúne las energías de una masa de hombres, para hacer algo que sea posible y querido por éstos. Pero hay un momento en que le tienta el heroísmo. Piensa que puede ir más lejos de lo que la masa miserable quiere, que puede meterse en sus sueños, y hacerlos realidad. En ese momento ya se ha puesto en manos del destino, que es otra entidad muy distinta. Los sueños de la masa, que a ratos los quiere y a ratos los teme. El coro griego. Entonces empieza a ser providencia, y, a la vez, a sobrar. Cuando más le quieren y le admiran, más le ven como un entrometido, alguien que se mete en sus fantasías y se las quiere quitar para hacerlas reales. Quién le mate, casi es lo de menos”.

Cumpliste con la cortesía de leer el libro regalado, pero de Pedro de Silva te quedas con las píldoras.

2007/08/01

LAS BODAS DE PLATA Y LA MEMORIA FOTOGRÁFICA

Hoy hace veinticinco años que te casaste.

Intentas hacer memoria de aquel día. Tratas de reconstruir imágenes en movimiento, pero recuerdas solo unas pocas. Te habría servido de buena ayuda para redactar estos recuerdos que hubieras pasado a formato digital las grabaciones de la boda en VHS. Tenías la esperanza de que un buen día el viejo vídeo amaneciera reparado. Confías todavía en que, antes de que acabe en la basura, te pueda servir para transmitir la señal al nuevo DVD, antes de subcontratar el servicio como último recurso. En definitiva que la vieja grabación no te puede servir para refrescar ideas.

Tampoco para esta ocasión te funciona la memoria fotográfica. Para memoria fotográfica la que estaban obligados a tener las generaciones anteriores al cloruro de plata. Lo que quieres decir es que de aquellos acontecimientos que presenciaste o viviste, si dispones de alguna fotografía, te resultará difícil conservar otra imagen distinta de la impresa en aquel papel mate o brillante de aquellos tiempos en que las fotos se imprimían.

Ante esta carencia de recursos no tienes más remedio que repasar el álbum de fotos de aquel día. El fotógrafo casualmente es Naredo, de Pola de Siero, amigos de tu mujer él y su familia.

Y empiezan las coincidencias. Como Naredo firma una ilustre bloguera asturiana. Naredo es el río que tenías más próximo a tu casa cuando saliste aquella mañana, de Pola de Lena, para casarte en Lugo de Llanera. Y recuperas para este momento una alusión al río Naredo que encuentras en la extraordinaria página web de Julio Concepción, http://www.xuliocs.com/ con el que, nueva casualidad, ayer estuviste charlando un buen rato en La Pola, de Lena en este caso, mientras hacías tiempo para que tu madre hiciera unas gestiones bancarias de poca monta.

“De modo que en principio, los pobladores de estos altos en La Cobertoria y L'Aramo, no sólo bajaron a la otra Cobertoria de La Vega'l Rey, sino también a los rellanos más abiertos del río Lena en su confluencia con el río Naredo , por cierto también voz ya indoeuropea, * nar -, con el sentido de 'agua'; lo mismo que Aramo (bifurcación, encrucijada, culto al dios de los caminos). De las cumbres del Aramo, los primitivos pobladores fueron bajando por la cuenca del río Naredo a los rellanos de La Caleya.”

Quedamos que no tienes más remedio que repasar el álbum. Empieza con una foto vuestra delante de Santa María del Naranco. Escogisteis como fondo la ramirense Santa María y la plaza de la Catedral, con coches todavía, y negra, de antes de la limpieza. Por qué escogisteis el monumento prerrománico no lo sabes, quizá por dar un toque cultural al evento. La plaza de la Catedral sí significaba algo. Te diste el capricho de leer, no ese día, claro, algún capítulo de La Regenta justamente sentado en la fuente de la plaza. De hecho, todavía hoy entras de vez en cuando a dar un vuelta a la girola. Allí tuviste la oportunidad de oír hace unos años otra boda extraordinariamente cantada y tocada por unos amigos tuyos. La plaza de la catedral, por cierto, es la imagen que tienes de fondo de pantalla en tu teléfono móvil.

Te fijas en tu traje azul. No querías ir de azul. Bastante tenías con el uniforme ferroviario, de ese color precisamente, pero como eres poco amigo de pruebas, en la primera boutique a la que fuiste resultó que te dijeron que te lo pusieras, solo para comprobar la talla, y ya te quedaste con él. No te valieron las quejas de que te daba calor, que te picaban las piernas. Te dijeron que los trajes de novio eran así y, como era tu primera boda, te resignaste.

De Pola bajaste en el coche de Félix, que, de tus amigos, era el que tenía el vehículo más grande, sucesor de su famosa bicicleta, la volaora.

Por los charcos ves que llovía o acababa de llover, aunque no tienes ningún recuerdo ni del clima ni de la sensación térmica.

Empiezas a ver muertos, tu padre por ejemplo. Ves una foto lejana de tu suegra, tan parecida en esa foto de entonces a tu mujer en la actualidad. La foto de las lecturas, la del amor, de la epístola de San Pablo, por supuesto, esa de que el amor no pasa nunca, pronunciada “el amor….no pasa nunca”. Las lágrimas de tu madre, la seriedad de tu padre. El cura que os casó, al que clasificaste hace años como cura gerente. Las firmas, con un Bic de color naranja ¿no habría a mano otro para la ocasión? Los padrinos, nuestros respectivos hermanos; más de padres y suegros; tu gesto de apretar la boca, con el que ya apareces en fotos de seis o siete años; el arroz; la tarta; la mesa presidencial; el torpe baile (por tu parte), la familia de tu padre y la de tu madre, con tantos muertos…

Y el álbum termina ahí.

Sigues haciendo memoria. Allí estuvieron tus amigos de León cantando la misa con sus guitarras, con estilo y alegría.

Y otros muchos amigos que fuiste haciendo en diversas etapas de tu vida: el Seminario, La Pola, La Renfe. Recuerdas con tristeza que con el paso de los años muchos dejaron de serlo, simplemente porque no hay tiempo para todo.

Quedan fuera de las fotos y de la memoria fotográfica la elección de la fecha, del restaurante, del menú, de los invitados, con irrecuperables pecados de omisión.

También quedan fuera de la memoria, porque los tienes en casa, los regalos: la figura de la Paloma, otra de Daniel Gutiérrez, la cerámica de La Cartuja, de la que faltan varias piezas; vajillas, cristalería…

Veinticinco años.

2007/07/13

VACACIONES

Te vas de vacaciones...
Solo eso, que me voy de vacaciones a un punto en el que no va a ser fácil disponer de ordenador, aunque quizá sí de tequila.

COMILLAS (Por Pepe Monteserín)

Las comillas deben emplearse para encerrar frases reproducidas textualmente, enmarcar un sobrenombre, el título de una publicación, de una película, destacar neologismos y términos no castellanos, indicar que una palabra se usa en su valor conceptual... y, de un tiempo a esta parte, por si tuvieran poco uso, suelen acompañar también a frases escritas con doble sentido o especial acepción. Ahora, en la expresión oral, las comillas inglesas (dos comas juntas y elevadas) trascendieron el papel y las pintamos en el aire levantando los dedos, índice y corazón, por encima de la cabeza. Mucha gente habla de esta guisa, entre comillas, para relativizar lo que dice y evitar compromisos. El sábado asistí a una boda en que la novia, a la pregunta del sacerdote acerca de si prometía amar a su pareja en la salud y en la enfermedad todos los días de su vida, entrecomilló el sí.

EL HOMBRE TIRADO

Hace unos días leíste en la prensa local que un mendigo conocido como Aurelio permaneció un buen rato tirado en la calle y que la gente estaba consternada o escandalizada por la tardanza de la policía en llegar y en intervenir. Más tarde la policía declaró que el hombre no quería ir a ninguna institución ni a ningún sitio. Quería estar donde estaba. Eso ocurrió en la calle Nueve de Mayo, calle muy transitada en la parte superior del Centro Comercial Salesas y a un paso de Uría, la arteria principal de la ciudad.
No crees que el periodista reflejara con fidelidad el estado de la gente. Simplemente piensas que la gente no quiere ver cosas desagradables, que sabe que existen, pero no quiere verlas, no quiere ver muñones, ni pobres, ni otras molestias visuales.
La lectura de esa noticia te recordó que unos días antes, concretamente a las ocho de la tarde del 28 de junio, cuando ibas de retirada, después de dar una vuelta por la Corrada del Obispo, te encontraste con una persona tirada junto a unos cubos de la basura.
Estuviste observando a distancia un buen rato, observándolo a él (se movía) y observando a la gente. A veces algún peatón dudaba, miraba para los alrededores, si iba con alguien lo comentaban y miraban si eran observados; alguno hizo ademán de sacar su teléfono móvil. Tu tampoco hiciste nada, simplemente te quedaste a distancia como si estuvieras esperando a alguien o haciendo tiempo.
Supones que ya alguien habría llamado, pero después de diez minutos decides ponerte en contacto con el 012, cuentas lo que ves, das el nombre de la calle y concretas que es en “Alcalde García Conde”, en el número 5, junto a la sidrería La Noceda.
Pasa el tiempo, paseas arriba y abajo, no ves llegar ninguna ambulancia ni ningún coche de la policía. Te entran dudas sobre el nombre de la calle, porque tienen la arraigada costumbre de no disponer de placas en las esquinas actuales sino en otros edificios que alguna vez, años ha, fueron esquinas. En uno de los paseos te das cuenta de que dijiste mal la calle. No es Alcalde García Conde, sino Víctor Chávarri. Te pasa habitualmente con estas dos calles, que una es continuación de otra. No acabas de entender por qué, si las callas continúan físicamente, a partir de una intersección cambian de nombre. En fin, no te sirve de disculpa porque de sobra sabes que el mendigo estaba en la calle Víctor Chávarri.
Te desplazas un poco para estar cerca del número 5 de la calle Alcalde García Conde por si apareciera algún vehículo policial o médico por ese número, pero sin perder de vista al mendigo. Como pasan quince minutos vuelves a llamar al 012 para rectificar la ubicación y entonces te dicen que ya tienen conocimiento, pero que esa persona rechaza la ayuda. No sabes si es el mismo Aurelio que saldría unos días después en la prensa.
Piensas en la solidaridad, en el compromiso, en la libertad individual, en los centros de acogida, en los impuestos, en las desigualdades, en la suerte y en la mala suerte, en los siquiátricos, en la antipsiquiatría y también en el esfuerzo individual de cada uno, porque unos metros más abajo ves salir del portal a un ecuatoriano que te tiene admirado. Lo conoces porque tenéis coincidido en el cibercentro de La Lila. A este ecuatoriano le falta la pierna derecha desde por encima de la rodilla, pero es un prodigio verle en la bicicleta, con la típica muleta pasada de moda que se apoya en el sobaco. Además de la pierna tiene una lesión en un brazo y un labio leporino.
Vuelven a rondarte las mismas ideas: el tesón, la suerte, y te acuerdas de Spencer y los evolucionistas y su teoría de “La lucha por la vida”.

2007/07/12

SENEGALESES

Falta todavía más de una hora para que oscurezca y estás sentado en la plazuela de Daoiz y Velarde. Llevas allí un buen rato simplemente viendo pasar gente, entre otros a un Director General del Principado, que es un habitual de la zona. Nunca viste tanta publicidad de su Departamento como estos meses de atrás, pero no quieres pensar que haya tenido nada que ver con las elecciones, quiá.
Por allí anda también el juez que una vez te dio unas prácticas, y lo recuerdas porque era la primera vez que entrabas en un juzgado. Todavía estás viendo el parqué reluciente, la sala vacía, la bandera de España al fondo. El juez está ya jubilado. Quiere dar un abrazo a su nieto preadolescente que corretea por allí, pero el jovencito no se deja. Llegar a juez para eso.
Te parece que faltaban todavía por llegar a la plaza algunas autoridades.
Estabas pensando en ello y en una conversación que tú y unos amigos mantuvisteis con un senegalés, de nombre Páter, que el día anterior entró en un bar a vender su mercancía habitual. Unos amigos, con los que coincides algunas veces, le invitaron a que comiera un pincho y tomara algo. Pidió un zumo y un pincho de tortilla, pero no le entendieron y el pincho resultó ser de pollo. En un principio Páter estaba receloso porque es musulmán y temía que fuera de cerdo. Páter estaba más satisfecho de la conversación que del pincho.
Llevaba dos meses en España. Llegó a Canarias apretado en una patera y tuvo que ver como hubo que arrojar al mar a algunos compañeros de travesía que no llegaron con vida a la costa. Con su lenguaje de pocas palabras y también pocos gestos, intuyes que aprecia a Rubalcaba, que acaba de salir en televisión por algo del terrorismo, pero Páter frunce el ceño al ver a Rajoy, que sale a continuación por lo mismo. Con sus cuatro palabras sabe decir que Rubalcaba estuvo en su país no hace mucho y, sin entrar en mayores matices, con la simplicidad que da ver las cosas a distancia, le está agradecido. Páter os dice que sabe que tiene que tener un buen comportamiento durante tres años para conseguir papeles. Tú ya puedes leer y releer la Ley de Extranjería y parafernalia de desarrollo, que no llegas a ninguna conclusión, pero la gente sencilla y necesitada tiene más claros los conceptos.
Al amigo blanco con el que estabas compartiendo la conversación se le quitaron las ganas de comer. Además, tenía alguna cosa en común con el negrito: también él era Páter.
En estas estabas, cuando ves correr despavoridos a dos negritos que vienen de la calle Magdalena y detrás de ellos en moto, a una velocidad poco más que de paso de hombre, dos agentes de la Policía Local, pero los municipales tiran hacia la plazuela de Daoíz y Velarde, en donde estás tú, y los negritos tomaron otra desviación. Ves que el último policía, disminuyendo todavía más la velocidad, señala hacia el suelo con la mano, y sigue su ruta. Lo que el policía señalaba eran unas gafas que al negrito se le habían caído en la carrera. El negrito vuelve y las recoge. Otro ciudadano le devuelve también un CD, igualmente extraviado en la huida.
Conoces de vista al policía porque se te parece a un compañero tuyo que trabaja en el AVE y ahora sí que no se te va a despistar jamás.
Se te olvidaba decir que la plazuela de Daoiz y Velarde es la plaza del Fontán.

EL TIQUISMIQUIS Y LA RESPONSABILIDAD PATERNA

Estás leyendo tranquilamente el ABC en el bar, entra un pulcro caballero de tu edad, acompañado de una dama, y te pone nervioso, el caballero quieres decir.
No le parece que esté del todo limpia la barra del bar, que es, casi sobra la aclaración, una sidrería.
Antes de dejar sobre la barra una carpeta blanca plastificada del Banco Gallego, coge dos servilletas finas de papel para limpiar algún resto líquido, del que no te habías percatado, y eso que miras de reojo. No quedó en estado de revista porque cambia de posición y observa desde otra perspectiva por si con el reflejo de la luz, se viera algo todavía. Tú no viste nada, pero él sí porque cogió otro par de servilletas más para dejar aquello reluciente. Te fijas nuevamente para la carpeta. Confirmas que está plastificada.
Lleva unos zapatos negros brillantes y un pantalón beige con la raya perfectamente perfilada. Después de cada culín, dos nuevas servilletas. Al poco la papelera está a rebosar y el camarero, exactamente el dueño del bar, la sustituye por otro limpia. Su compañera come una minúscula tapa de huevo cocido y pimiento, pero aparta el pimiento con un palillo y tampoco termina todo el pan. Echas en falta un rótulo que diga: reservado el derecho de admisión, abstenerse tiquismiquis. Como vas a pasar un rato agradable y no a sufrir por lo que nada te importa, miras para otro lado, cosa a la que estás bastante acostumbrado por cierto, te concentras en el ABC y llegas a las páginas de los sanfermines, pero más te valdría seguir observando las evoluciones del caballero y su dama, porque ves una foto de un padre corriendo con su hijo a un metro de los cuernos de un toro, aunque sea una vaquilla, que tienes un poco lejos a tus amigos veterinarios para preguntarles. No es precisamente un tiquismiquis.
En ese momento piensas en las demandas que ponen los padres a los profesores, o a los cuidadores, o a las guarderías cuando por un descuido un menor se les va de la mano y resulta muerto o herido. Nunca habrás visto una demanda o una denuncia de oficio a cargo de Ministerio Fiscal cuando el negligente es el padre o la madre o el abuelo. ¿Por qué? ¿Por qué tiene más responsabilidad ante una desgracia así alguien que cobra que alguien que no cobra?. No te parece que el hecho de que en un caso haya un contrato sea argumento suficiente porque las obligaciones naturales también generan responsabilidad. A la postre, acaban por justificar los engorrosos trámites judiciales asegurando que es para que no vuelva a pasar a nadie más. Ilusos, por no decir hipócritas.
¡Qué desgracia la tuya, la de ver tantas veces la realidad a través de las gafas de algún código

2007/07/10

LA MISA EN LATÍN Y LOS VERICUETOS DEL DERECHO CANÓNICO

Desconfías de las noticias de prensa y prefieres, si es posible, ir a la fuente. Claro que también te pueden manipular la fuente, pero, en última instancia, de algo te tienes que fiar. No te costó demasiado localizar el famoso “motu proprio” del Papa Benedicto XVI para comprobar de primera mano qué decía exactamente sobre las misas en latín.

Por ejemplo esto: En las parroquias, donde haya un grupo estable de fieles adherentes a la precedente tradición litúrgica, el párroco acogerá de buen grado su petición de celebrar la Santa Misa según el rito del Misal Romano editado en 1962.

No te imaginas en Naveo, el pueblo de tu madre, ni en Pola de Lena, capital del concejo, ni en Lugo de Llanera, el pueblo de tu mujer, que los menguados fieles sean capaces de formar un grupo estable. No lo son para otras actividades, como para pedir la misa latina. Estarás atento a las parroquias en las que se celebren esas misas y no te resultará fácil averiguar que grupo está detrás porque no te parece que al pueblo llano así como así, en asamblea, o por decantación natural le dé por pedir la misa de espaldas, salvo que se trate de un acto folklórico.

Será fácil que con motivo de algún entierro puedas oír alguna. (Se permitirá también a los fieles y sacerdotes que lo soliciten la celebración en esta forma extraordinaria en circunstancias particulares, como matrimonios, exequias o celebraciones ocasionales, como por ejemplo las peregrinaciones). Entonces tendrás oportunidad de estar en un funeral sin el runrún del exterior. Correrá de boca en boca la noticia y nadie se quedará fuera dando la lengua.

Temes que se utilice el subterfugio resultante de combinar los artículos 2º y 4º (Art. 2.- En las Misas celebradas sin el pueblo, todo sacerdote católico de rito latino, tanto secular como religioso, puede utilizar sea el Misal Romano editado por el beato Papa Juan XXIII en 1962 que el Misal Romano promulgado por el Papa Pablo VI en 1970, en cualquier día, exceptuado el Triduo Sacro. Para dicha celebración siguiendo uno u otro misal, el sacerdote no necesita ningún permiso, ni de la Sede Apostólica ni de su Ordinario. Art 4.- A la celebración de la Santa Misa, a la que se refiere el artículo 2, también pueden ser admitidos -observadas las normas del derecho- los fieles que lo pidan voluntariamente.) y así broten como los hongos las misas en principio privadas pero llenas de fieles que, de casualidad, pasaban por allí. De esa forma no tendrán falta de solicitarla ni justificar que constituyen un grupo estable.

En fin, al Derecho Canónico, como derecho que es, no le faltan vericuetos. A ver si no avala las parejas de hecho y sí estos grupos de hecho.

EL HADES, EL SALMO 129 Y LOS EMPLEADOS PÚBLICOS

Acabas de leer el Estatuto Básico del Empleado Público (BOE del 13 de abril) y no sabes si te entró miedo al Hades o al Juicio Final.

Todo el mundo se encomienda a alguien o a algo, creyentes y no creyentes. Aunque te pareció que siempre fue así, te acaba de convencer la lectura de un párrafo de La República de Platón: “Debes saber, Sócrates, que cuando alguien piensa que se encuentra cerca de la muerte, siente miedo e inquietud por cosas que anteriormente no se preocupaban; es entonces cuando las fábulas que se dicen del Hades (por ejemplo, de que el que aquí ha cometido faltas allí tendrá que sufrir el castigo), y que hasta ese momento le habían hecho reír, hacen mella en su ánimo como si realmente fuesen verdaderas. Y bien por la debilidad misma de su vejez, bien por encontrarse más cerca de su acceso al Hades, las observa con mayor respeto; comienza, pues, a verlas de manera recelosa y con miedo, reflexionando y considerando si ha cometido alguna injusticia con alguien. El que, en efecto, averigua las muchas faltas que ha cometido durante su vida, al igual que los niños, se despierta con frecuencia lleno de miedo y vive así completamente desesperado. El que, en cambio, no se siente culpable de ninguna injusticia, disfruta siempre consigo de una dulce esperanza, incomparable nodriza de la vejez, como dice Píndaro”.

No eres de natural rezador, pero tu innata flaqueza hace que te aferres al Salmo 129, que oyes tantas veces en los funerales:

Desde lo hondo a ti grito, Señor;
Señor, escucha mi voz;
estén tus oídos atentos
a la voz de mi súplica.

Si llevas cuenta de los delitos, Señor,

¿quién podrá resistir?
Pero de ti procede el perdón,
y así infundes respeto.

No sabes si sustituir en este caso al Señor, por la Administración, el jefe, la empresa o la ciudadanía, pero a alguien tienes que implorar. Eres de por sí débil y te va a resultar imposible la pesada tarea que se te vino encima desde que hace unos días, maldita sea la hora, leíste el recién aprobado Código de Conducta de los empleados públicos, incluido en el malhadado Estatuto.
Como empleado público tienes que actuar con arreglo a los principios de ejemplaridad, austeridad, eficacia. Ya no podrás pedir nunca más la renovación del mobiliario.
Tu actuación perseguirá la satisfacción de los intereses de los ciudadanos al margen de cualquier factor que exprese posiciones personales, familiares, corporativas (Díos mío, imposible) o cualesquiera otras que puedan colisionar con ese principio.
Guardarás la debida discreción sobre asuntos que conozcas por razón del cargo, así que, en lo sucesivo, harás caso de un amigo tuyo ferviente defensor de hablar del tiempo y las gallinas.
El desempeño de las tareas correspondientes a tu puesto de trabajo se realizará de forma diligente y cumplirás la jornada y el horario establecidos, de manera que se acabó lo de ir a comprar esa bombilla que cada dos por tres se te funde.
Administrarás los recursos públicos con austeridad y no utilizarás los mismos en provecho propio. Está claro, ya no podrás llamar a tu madre a las dos de la tarde para ver cuantas pitas pusieron o saber si ya comió o si llueve o hace sol. Para eso tienes tu móvil particular.
Rechazarás cualquier regalo, favor o servicio que vaya más allá de los usos habituales, sociales y de cortesía. Para un artículo del que podías interpretar favorablemente, tampoco te da una alegría porque nadie te regala nada, ni dentro ni fuera de los usos habituales.
Garantizarás la constancia y la permanencia de los documentos para su transmisión y entrega a sus posteriores responsables, así que ya no podrás utilizar triquiñuelas, ni contraseñas, ni disculpas de mal pagador.
Toda esa herencia te dejó el Ministro Jordi Sevilla y eso que tenía reducción de jornada por atención a hijos pequeños.
Prefieres no seguir leyendo para no desesperarte y para no llegar al convencimiento de que estás estafando a la sociedad…a la ciudadanía, y eso por no ponerte a pensar en el mas severo juicio del Hades.

2007/07/08

DE LA ESTRUCTURA DE LA LEY DEL LIBRO EN PARTICULAR Y DE LAS LEYES EN GENERAL

El día en el que cumpliste cincuenta años, hace ya unas semanas, quisiste leer algo serio, el santoral por ejemplo, pero, como vives en una sociedad secularizada, no lo encontraste disponible y lo sustituiste por el BOE, por si resulta que se aprueba algo especial que marca un antes y un después en la marcha del Estado y de la sociedad española.
Encuentras que se publica la nueva ley del libro, que no se llama así sino “Ley de la lectura, del libro y de las bibliotecas”. Te sorprende que haya una ley de la lectura ¿será obligatorio leer? ¿su incumplimiento traerá aparejadas sanciones?.
A veces es útil leer las Exposiciones de Motivos de las leyes. Otras es simplemente entretenido. Dices que es útil porque, si la ley no te afecta mucho, con una pincelada te da una idea de las novedades. Otras veces, y esta es una de ellas, es entretenido. Te parece un comienzo digno de novela: “Se inicia el siglo XXI con una nueva concepción y definición de la lectura y del libro. Durante siglos, el libro ha mantenido un formato singular y único, del mismo modo que se definía a la lectura como el ejercicio lector realizado por los individuos sobre los contenidos del mismo”. O sea, que la lectura era el ejercicio de leer. No te saca de muchas dudas.
Sigues leyendo: “En la actualidad se concibe la lectura como una herramienta básica para el desarrollo de la personalidad y también como instrumento para la socialización; es decir, como elemento esencial para la capacitación y la convivencia democrática, para desarrollarse en la sociedad de la información”. No te parece que el libro vaya necesariamente asociado a la convivencia democrática, sobre todo si insistes en leer los libros de Pío Moa o Jiménez Losantos, y tampoco te parece que la sociedad de la información tenga una relación directa con el libro. Más bien piensas que el autor de la Exposición escribió algo que quedara bien, pero que, en contra de lo que establece la teoría de Derecho Constitucional, no va a servir para interpretar nada.
Párrafos más adelante hablará de la ciudadanía, de la transversalidad, de la sociedad del conocimiento, y cosas por el estilo.
Yendo ya al articulado, descubres que el libro ya no es el libro, que te lo han cambiado. Artículo 2. Libro: obra científica, artística, literaria o de cualquier otra índole que constituye una publicación unitaria en uno o varios volúmenes y que puede aparecer impresa O EN CUALQUIER OTRO SOPORTE SUSCEPTIBLE DE LECTURA. Así que puede haber un libro sin forma de libro. Pues también hay un precio fijo que no es precio fijo, porque en el artículo 9 lees: “El precio de venta al público podrá oscilar entre el 95 por 100 y el 100 por 100 del precio fijo”.
En el artículo 12 encuentras una lista de principios y valores de las bibliotecas: la libertad intelectual, la igualdad, la pluralidad, etc. Quedas un poco desasosegado porque llevas tiempo detrás de los principios y de los valores, que no sabes si son lo mismo o si solo son familia y si unos derivan de otros o se conocieron por el camino. Esperabas encontrar una pista en la ley sobre cuáles eran los principios y cuáles son valores, pero en el BOE de tu cumpleaños no está la solución. Tendrás que esperar para otra ocasión.
Cuando llegas al capítulo de sanciones, no ves que se castigue leer mal, o no leer y aunque hay un capítulo en la ley sobre el fomento de la lectura, no está prevista sanción alguna si no se fomenta. Brindis al sol, pero la ley queda bien.
Lo que te pirria del todo de las leyes son las disposiciones adicionales. Siempre te preguntas con qué criterio unas normas quedan bajo el paraguas de las disposiciones adicionales y no en el articulado. Desde luego, su posición en la jerarquía de fuentes es idéntica. Vamos a ver, ¿por qué la Disposición Adicional Primera que trata del Depósito Legal, la segunda, del Observatorio (esta palabreja es otra) de la lectura y del Libro; la tercera, del acceso a la lectura, el libro y a las bibliotecas por las personas con discapacidad, no podían ser artículos normales y corrientes?
Mí no entender. Mí debió pirar el día en el que se explicó eso en clase.

EL FONTÁN DESDE LA BIBLIOTECA

Hace unos meses se remodeló la biblioteca Pública de Oviedo y nunca desde entonces habías subido a la sección de consulta y préstamos, ahora unificada. Tienes hecho uso de casi todos los servicios de la biblioteca, la biblio. Con el tiempo cambias de secciones pero sigues yendo asiduamente a la biblioteca del Fontán. En algunas temporadas tienes ido incluso a diario.
Hace años te dio por la literatura española contemporánea: Javier Marías, Muñoz Molina. También literatura asturiana: Xuan Bello, Miguel Rojo. Lo que no te da es por leer literatura extranjera, como no te da, en general, por las películas extranjeras. Te resultan unos escenarios extraños, muy lejanos a tu forma de ser y de sentir. Haces una excepción con Saramago, que es peninsular e incluyes en la lista de lecturas a la literatura hispanoamericana, porque tienes una querencia, algo. A pesar de que crees haber insistido en esto a todo tu círculo de relaciones, a veces te regalan un libro de autor extranjero y tienes que poner cara de risa.
Otras temporadas te da por el Derecho, desde la Historia hasta el Derecho Romano pasando por los Elementos de Derecho Civil. Cuando no lo tienes que estudiar, esas materias tienen otro gusto. Otro día comentarás el caos de las distintas secciones: aparecen novelas de suspense y terror en la balda de Derecho Penal (pero no ahora, siempre lo tuvieron así), o Manuales de Derecho Procesal del Trabajo en la estantería de Derecho Civil.
Tienes sacado cosas de informática, de lingüística, de organización de empresas, del ferrocarril.
Tampoco pasaste de largo por la sección de discos compactos, en particular por la música folklórica asturiana o castellana. El NERO no te puso rabioso sino contento. Tienes una buena réplica en casa. Ahí están, los escuchas de vez en cuando, muy de vez en cuando, porque también en esto cambias de costumbres.
También te dejas caer por la sección de la prensa porque, aunque la lees diariamente por internet, el papel es otra cosa. Hablando de internet, tienes utilizado muchas veces los ordenadores en las épocas de averías domésticas.
Hoy te dio por sacar dos libros, uno es “Las Polas Asturianas en la Edad Media”. Ahí encuentras la carta de población, otorgada en Sevilla el martes 6 de abril de 1266 a favor de Pola de Lena.
No contento con esa antigualla, vas a otra sección de mayor veteranía. Coges un libro, lo abres al tuntún por la página 25 y lees: “¿Qué objeto tienen todas estas tontas condescendencias? Si realmente quieres saber qué es lo justo, no pongas todo tu empeño en preguntar o en refutar lo que los demás contestan, pues sabes bien que es más fácil preguntar que contestar. Por el contrario, contesta tú mismo y di qué es lo que entiendes por lo justo. Y no recites la cantinela acostumbrada de que es lo conveniente o lo útil, o lo ventajoso, o lo lucrativo, ni siquiera lo provechoso, pues lo que ahora digas habrás de decirlo con claridad y exactitud. Ten por seguro que no permitiré ya esas respuestas insustanciales”.
Miras el lomo y resulta ser “La República” de Platón. Te dices que realmente no hay nada nuevo bajo el sol. Te asomas a la ventana y decides que valió de darle gusto al espíritu. Es hora de dárselo al cuerpo. Sin más dilación, formalizas los préstamos, compras el periódico, te sientas a la sombra y pides una botella de sidra y un pincho de picadillo. Al poco llegan tu mujer y tu cuñado y tienes una buena disculpa para pedir la segunda, pero antes, en la mesa de al lado se sientan dos señores bien entrados en la tercera edad. El que está frente a ti habla alto y claro y, sin querer, sigues la conversación. Le oyes decir que a veces necesita la soledad, que él se educó en el silencio. Suspendes la lectura del periódico para anotar unas frases literales “necesito estar solo, necesito tiempo para pensar”. Por la conversación ves que recuerda sus tiempos del Seminario. Llega también su mujer. Antes de marchar, te levantas y le preguntas en qué época y donde estuvo. En Valdediós del año 39 al 49.
Date. Cortados por el mismo patrón.

2007/07/07

REMODELACIÓN DEL GOBIERNO: FRASES VACÍAS E INTERCAMBIABLES

Estás realmente aburrido de oir la cantinela de la oposición ante cualquier cambio de gobierno: o es cosmética, o es un parche, o demuestra el fracaso del gobierno, o es para distraer la atención.
Te sorprende (es un decir, en realidad no te sorprende) que el partido del gobierno nunca hable de crisis sino de remodelación aunque cambien la mitad de los ministros. Por su parte, para la oposición hay crisis aunque cambie un solo ministro y se deba a una muerte natural.
NI EL MUNDO habla de crisis. Solo la COPE y Don Mariano Rajoy, Registrador de la Propiedad y de fracasos electorales.
Te estás imaginando al líder de la oposición, al de cualquier oposición, autonómica, nacional, municipal o de la Comunidad de Regantes. En cuanto hay un cambio de gobierno tiran del prontuario de frases manidas o recuperan urgentemente de las hemerotecas lo que ellos mismos dijeron ante un cambio similar o lo que otros les dijeron a ellos cuando estaban en el Gobierno.
Los puestos y las frases son perfectamente intercambiables, de manera que no merece la pena perder el tiempo en leer los típicos comentarios partidistas que solo interesan a los adictos.

2007/07/06

IZQUIERDA Y AUTOCENSURA

Es un día de julio espléndido. Las dos de la tarde, o algo antes, es un momento óptimo para ir a Correos y, como si fueras Isabel Gemio, preguntar si hay una carta para ti. No la hay. Antes de llegar te encuentras con un amigo y te interesas por un asunto de un Ayuntamiento que fue objeto de polémica estos días de atrás. Te aclara las ideas, de las que nada dijo la prensa, y no te van a sacar ni media palabra más. Autocensura.
Quedamos que no había carta en Correos, pero sí había sidra en El Fontán. No todo va a ser negativo.
Mientras oteas el panorama se sienta muy cerca la Consejera de Medio Rural en funciones Servanda García. Toca callar. Autocensura. A los pocos minutos coge asiento Avelino Viejo, el Síndico Mayor del Principado, una especie de Presidente autonómico del Tribunal de Cuentas. También te autocensuras porque conoces a alguien que lo conoce. Por último, al poco tiempo aterriza por allí Luisma el de la Caja, un peso pesado del PSOE ovetense, y, al igual que los periodistas que escriben para entendidos dando a saber que ellos saben pero no lo pueden decir porque si dicen algo a lo mejor ya no escriben más, copias esas malas artes porque sabes que hay gente que te lees estas líneas, y…quedas autocensurado porque lo que sabes de Luisma es un secreto de alcoba (de la tuya, aclaras).
No sabes a qué se debe esta coincidencia de que todos estos personajes con los que te encontraste estén escorados a la izquierda. A veces piensas si tendrás unos rayos X en los ojos para ver solo una parte de la realidad, algo parecido a esos reactivos que se toman antes de una radiografía o de una ecografía para que destaquen los marcadores en las placas.
Cuando vas a trabajar por la tarde, ya llegando a la oficina, ves en el andén a un señor canoso de tu edad, besando tiernamente a una dama, y te dices que hay edades y edades, pero resulta que el besador es el Concejal de Urbanismo de Gijón durante los últimos veinte años, ahora ya en funciones y también escorado a la izquierda.
Menos mal que puedes decir algo claro. Es una buena noticia que gente acostumbrada a navegar entre reparcelaciones, volumetría y recalificaciones tenga un hueco en su vida para el amor, o, al menos, para la ternura.