2008/05/23

De profecías, dudas, dudosos, dudantes, dubitativos y buridanes varios

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Un habitual de este blog (gracias), con nombre de profeta y apellido de nombre, te pasa este correo:

Hola:
releyendo el País Semanal de esta semana, me encontré con esta cita del escritor y filósofo Henri Fredéric Amiel : "El hombre que pretende ver todo con claridad antes de decidir, nunca decide" y me acordé de ti.
Un saludo

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Los profetas suelen acertar.

2008/05/22

“UTZ” de Bruce Chatwin (colaboración de Rafa de Diego)

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Hace unas semanas tu compañero Rafael de Diego, Supervisor de Producción o Jefe de Maquinistas (por usar un término más entendible) te incluyó en una red que intercambia comentarios sobre libros recién leídos. Nunca colgaste una colaboración, a lo mejor dices algo sobre EL PROCESO de Kafka, cuando de una vez lo termines. De momento cuelgas un comentario de Rafa que te parece interesante y bien escrito.

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“UTZ”
de Bruce Chatwin
154 paginas
editorial MUCHNIK, 1988

A veces te enfrentas a la inmensidad de la Biblioteca Publica con la mente vacía, sin buscar una obra determinada simplemente esperando hallar ese libro que nos transporte o nos reconforte, que nos libere, etc... y rápidamente decae el animo ante las hileras e hileras de lomos de libros y ante la imposibilidad de saber o intuir por el lomo, color o situación que libro será satisfactorio,...Y a veces por pura casualidad; ¿existe la casualidad? guiado sabe Dios por que extraños indicios te fijas en un libro, un autor, totalmente desconocidos, una cierta editorial que tu experiencia te dice que es de confianza.... Y hallas un pequeño tesoro, este es el caso que nos ocupa.
Bruce Chatwin es un escritor ingles atípico en todo el sentido de la palabra:
desconocido en España, con una producción cortisima; seis novelas y un libro póstumo recopilatorio de cartas y escritos varios. Profesionalmente agente de compras de la casa de subastas Sotheby´s, con lo que implica respecto a su formación académica, criterio artístico e inteligencia. Posiblemente homosexual muere de sida en 1989 a los cuarenta y nueve años. Su producción literaria es corta y comedida; ninguno de sus libros pasa de las 200 paginas lo que hace que toda su obra coja dentro de las tapas de cualquier obra de un autor de respeto tipo Umberto Eco.
“Utz” nos narra de manera magistral la historia de Kaspar Joachim Utz, supuesto barón de Utz en Checoslovaquia, en la Praga comunista. Este personaje muere, y es el inicio de la novela, en 1.974.
Apasionado de la porcelana de Meissen, Utz se convierte en un erudito y un gran coleccionista en su pequeño piso de la calle Siroka, enfrente del cementerio judío de Praga. Las inevitables y continuas referencias a Praga traen, a los que la visitamos brevemente , aromas, colores y formas de esta espléndida ciudad. Pero Utz es más que un coleccionista compulsivo de porcelana...
Esta es su última novela, acabada en el hospital donde falleció y apenas corregida. Una joya literaria, no os defraudara, se lee fácil y es corta.
De otras obras de Chatwin he leído “El virrey de Ouidah”; las aventuras en la costa africana de Benin del último negrero brasileño, el personaje existió realmente. También es una gran novela.
Esta claro que lo tome prestado de la Biblioteca pública de Oviedo, identificado como:
821.111-3 CHAT utz
Un saludo de Rafa.

ETOLOGÍAS Y PARADOJAS



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Oíste hablar por primera vez de la etología al leer “El comportamiento animal” un libro de aquellos de la colección Grandes Temas GT de Salvat que te introdujeron en los más variados campos del saber, con lo que consolidaron tu tendencia a picar de aquí y de allá, a veces sin entrar en materia.

Sería en aquella época cuando leíste “El Mono desnudo” de Desmond Morris, en la colección Rotativa, de la que conservas algún libro todavía por las estanterías de casa. Te convenciste de que el hombre es un animalín. De hecho un compañero tuyo de oficina, en una época en la que fue el responsable de un colectivo se refería a ellos cariñosamente como “los mis animalinos”.

Como hacía buen tiempo hiciste una parada técnica en el Fontán, debajo de los soportales debidamente protegido de los rayos solares. Es entretenido comprobar cómo la gente, ansiosa de buena temperatura, se sienta en una de las mesas al sol, pero a los tres o cuatro minutos mosca (moscar: ponese les vaques, les oveyes nun sitiu frescu pa protexese de la calor) para la zona de sombra. En cuanto la mesa queda libre vuelven a caer por allí otros penitentes y se repite la historia.

Hasta las dos de la tarde las furgonetas no pueden entrar en el Fontán. A partir de esa hora el desfile de vehículos es constante para recoger las tiendas del aire. Entonces se producen las entretenidas fricciones entre conductores, mercaderes y los clientes de las mesas por si las furgonetas pueden pasar por allí o por si los clientes sacan las mesas a la zona permitida al movimiento de vehículos. Pura etología, no más que un ejemplo de la lucha por la vida.

Por la noche, después del ensayo, tu mujer, tú y unos cuantos quedasteis tomando un vino en el Curqueda con otros colegas cantores y, aprovechando que conocías a Jorge, uno de los socios, quedó colocado un cartel anunciador del concierto del próximo sábado.

Como ya era tarde y caían unas gotas, decidisteis venir en taxi. Esperabas que estuviera sintonizando el 1143, COPE Oviedo, pero lo que se oía era un informativo en bable. Le preguntaste al taxista si era Radio Sele. Además, a la derecha del salpicadero, había un diccionario de llingua asturiana de bolsillo.

Donde esperabas ver un caso más de etología, te diste de bruces con una paradoja.

Al llegar a casa, sintonizaste el 106,10, que no lo tenías memorizado, mientras dabas cuenta de unas fresas y un yogur. Un día que te encuentres con ganas, rescatarás el manual de usuario de la radio y presintonizarás Radio Sele, de la que habías oído hablar pero nunca habías escuchado.

2008/05/21

AHORA COMENTARISTA CULINARIO

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Hace dos años te encontraste con una amiga de tu hija que acababa de coger el traspaso de una sidrería en el barrio de La Pomar en La Felguera. Sería en esa época cuando volviste a reencontrarte con Javier Fernández, con el que coincidiste en primero de bachiller en el Seminario de Covadonga. Javier era un nenu rubiu que se sentaba en las filas de atrás. Por orden de apellidos tú estabas en la primera fila y tenías poco control sobre la retaguardia.

El curso terminó, Javier no volvió en segundo y no volviste a saber más de él, simplemente era el agachado de la derecha en la foto de la explanada.

Cuando, junto con otros compañeros, te dio por organizar el reencuentro, alguien sabía de Javier y acudió. Entonces se supo que Javier el del Seminario era Javier el de La Pomar y otros negocios de hostelería del Nalón.

Cuando le dijiste a esa amiga de tu hija y que ibas a coincidir con Javier, y que si lo conocía, cortada y con gesto de enorme sorpresa solamente acertó a decir:

- ¿Javier? Javier ye un crack, un crack, en la Cuenca Javier ye un crack, chaval.

Y no sacaste una palabra más.

Tampoco se lo tomaste muy en cuenta porque te parecía que a veces en la Cuenca se exagera un poco, chaval.

Solo conocías la palabra crack referida a futbolistas, sobre todos delanteros. Un crack es un jugador desequilibrante.

Esta mañana, en ese margen que procuras tomarte entre las dos y las tres, lees en la prensa algo sobre una polémica entre dos cocineros: Ferrán Adriá y Santamaría, a cuenta de si el segundo vino a decir que el primero era sólo márketing y que utilizaba elementos no muy saludables. En una breve ronda de entrevistas a cocineros asturianos (¿restauradores se dice ahora?) cada uno expresa sus opiniones, y te detienes en la de Juan Rivero, El chef de Casa Tataguyo (Avilés), que asegura que Santamaría "es un crack y todo lo que habla está pensado y justificado".

Vuelves a oír la palabra crack referida a la hostelería.

Quiso la casualidad que el martes no funcionara la red informática de la oficina, con lo que poco se podía hacer allí. Hacía un sol espléndido, así que todo estaba de cara para perderse visitando algún tren o alguna estación. Cogerías un tren hacia las doce de la mañana y te plantarías en El Entrego porque un viajero te comentó un caso y quisiste verlo in situ. Aprovechaste para observar otros detalles pero la próxima vez que salgas prometes ponerte las gafas de madera. Te hiciste una idea y saliste a dar una vuelta por la población, breve, porque querías regresar en el próximo tren hasta La Felguera. Pudiste ver en El Entrego cómo el tren va quedando sin salida; en el lugar donde estaba la antigua estación, en la que trabajaste alguna vez, quedaba un marquesina, un reloj parado para siempre, la placa de la altitud, la antigua topera y una vía muerta que no lleva a ninguna parte.

A las dos menos cuarto estabas en La Felguera. Hiciste un cálculo: irías hasta la zona de La Pomar, tomarías una botella de sidra, porque tiempo y clima eran propicios. Tenías previsto volver a Oviedo dentro de una hora.

Llevabas en el bolsillo un lápiz de memoria con las fotos de los encuentros de los dos años anteriores y otras viejas fotos en blanco y negro de los años sesenta con intención de hacérselas llegar a Javier.

En el encuentro de este sábado en Covadonga coincidiste en la comida codo con codo con él. Te dijo que consideraba como gran mérito su esfuerzo por “juntar en la mesa gente que no se conoce, tender puentes”.

Quedaste un poco dubitativo sobre cómo sería eso de los puentes.

Cuando llegaste a la sidrería, allí estaba Javier, pendiente de cualquier detalle: acomodar al que entra en el rincón preferido de cada uno; atento a que las botellas del frigorífico se sirvan según su antigüedad de almacenamiento; pendiente de a quién hay que ponerle una tapa.

Te abrumó a presentaciones, desde directivos de distintas empresas e instituciones hasta la misma alcaldesa de Langreo. Al final, acabaste compartiendo mesa y mantel con las autoridades policiales de la comarca. No te había contado ninguna fantasmada. Pudisteis intercambiar opiniones sobre graffitis y arrollamientos, colgados y delitos de guante o cuello blanco.

Aclaras que a la hora de las cuentas, cuando te disponías a sacar la cartera, estabas invitado (¡por favor!), pero los compañeros del mantel pagaron su parte.

Sólo por estos buenos ratos merece la pena la labor de sabueso emprendida.

2008/05/19

DON QUIJOTE SUBE AL TREN

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En el desarrollo de tu trabajo tienes visto a gente con vara alta, con una vara más alta que la que por sus galones le correspondería, y siempre te venía a la mente el mismo ejemplo: ¿quién se atrevía a pararle los pies a Juan Guerra cuando disfrutaba de mando en plaza en la Delegación del Gobierno de Andalucía?

Quiso la fortuna que un buen día un señor ya jubilado subiera a un tren a falta de algún sacramento, y que un empleado del ferrocarril le dijera que era un estafador, y eso sí que no, por ahí no pasaba y se vino a la oficina de atención al cliente y te contó su vida y milagros y te dijo que le comunicó al empleado ferrocarrilero que era o había sido juez y fiscal y que el empleado se riera diciendo “mira cómo tiemblo, ay, que me tiemblan las manos, ay que me tiemblan las piernas”, y que eso sí que no porque él sí que hizo temblar y tambalearse y caer a Alfonso Guerra, porque él fue el famoso juez que investigó el caso de Juan Guerra, y que de estafador nada, qué insolencia, y que él, siendo juez de distrito, como viera jugar a la pelota a sus propios hijos de cuatro y ocho años en un parque, actividad prohibida, se dirigió al policía municipal más cercano para que le pusiera una multa como representante legal de sus hijos menores, y que cuando se enteró el Señor Alcalde, que cómo le iba a firmar eso, Señor Juez, y que lo que yo le diga, que soy el primero que quiere cumplir la ley, y que le puse una querella a José Luis Coll porque no le hizo ninguna gracia que en artículo en EL MUNDO, que te enseñó, le llamara asesino a raíz de un suicidio de un muchacho condenado por este juez, en un caso nada claro; y que también se vio en los juzgados con Cristina Almeida, y no como juez, sino enfrente; y que participó en la Operación Pitón dirigida por Baltasar Garzón; y que colaboró en la cátedra de Derecho Civil de Manuel Albaladejo, de quien tienes visto manuales por la Biblioteca de la Universidad; y que sufrió algún revés por tener detenido más de setenta y dos hors a un hombre, pero que le falsificaron la hora de salida del calabozo, y que él no podía supervisar esas horas; pero que él de estafador, nada, y que no quiere que le devuelvan ni un céntimo, que paga la multa, y que él no se queja de las multas sino de las insolencias, que no es cuestión de huevo sino de fuero, que para eso pagó gustosamente la multa de las pelotas de sus hijos.

A veces echas de menos a algún desfacedor de entuertos más, cayéndose continuamente al suelo, volteado por los impasibles molinos de viento, que no se compadecen de estos entrañables quijotes.

2008/05/17

EN EL BOSQUE DE LOS AUSENTES

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El viernes pasó por tu oficina a realizar unas gestiones un antiguo seminarista de unos cursos superiores, pero que está al tanto del encuentro previsto en Covadonga para este sábado que acaba de pasar porque un hermano menor suyo sí va a acudir.

Cuando te pregunta si sois muchos mencionas a algunos que van a faltar. Te recuerda que no hay que tener en cuenta a los que faltan sino a los que van. Tiene toda la razón.

El sábado te enterarás de que un compañero salió de Madrid a las cuatro de la mañana para estar a las doce en Covadonga y que marchará después del café para estar el domingo en Córdoba en una Primera Comunión; que otro compañero dejó sus negocios de hostelería un sábado, que es un día punta, él que lo quiere tener todo bajo control; que otros tres compañeros llegaron también de Madrid el día anterior; que otro que necesitaría un reposo para su maltrecha cadera allí está; que otros dos vienen desde Lugo de Galicia; que otros más tuvieron que agenciar quién les cambiara el turno de trabajo; otros dejaron a familiares en el hospital; y muchos más, posiblemente muy discretos, que habrán tenido que lidiar con los suyos o las suyas y sus circunstancias para poder acudir; que otro más estuvo a punto de venir también desde Lugo pese a que su hija pequeña tenía una actuación en el día das Letras Galegas, y tampoco es eso; y hay que recordar al que mandó un mensaje desde la República Dominicana; y es el momento de recordar que veintitrés compañeros acudieron a todas las convocatorias; y es el momento de recordar a los ausentes, pero no a los ausentes provisionales, sino a los ausentes definitivos, a quienes se citó por su nombre y apellidos en una misa en la Basílica, agradablemente breve, presidida por el compañero Hilario, con Emilio de animador musical…

Y tuviste que pasar un primer momento de emoción.

Bien puedes decir que en el bosque de Covadonga los únicos ausentes eran los definitivamente ausentes.

Y llegaría un segundo momento de emoción cuando, entre la fabada y la carrillera recibes un SMS de Silvino desde Suiza: Hola, Simón, ¿estáis muchos? Espero que sí y que lo paséis muy bien ¿hace bueno?, a ver si tenéis suerte si subís a Orandi, mándame una foto, no he subido más, un abrazo a todos y hasta el año que viene si Dios quiere. Suerte.

Le contestaste: Somos 33. Leeré tu mensaje si me deja la emoción.

Promesa incumplida, por decir que lo enseñaste a un par de compañeros pero apartando la mirada.

Y no había terminado la comida cuando nuevamente Laudino se volvió a anticipar a todos para preguntar que aquello cuándo se pagaba.

Y después de la comida subisteis otra vez a la explanada del Seminario, y allí os encontrasteis con otro grupo de seminaristas de otros cursos superiores que organizan una excursión todos los años por los alrededores de Covadonga, y que proponen hacer algo juntos en lo sucesivo…

Y dudas, sólo un poco, entre los principios democráticos y el sentimiento tribal y sub-tribal, normal en Buridán y no sabes muy bien que quieres decir con esto pero a lo mejor más adelante le encuentras el sentido.

2008/05/15

EL PASO A NIVEL Y LOS CICLISTAS

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Es entretenido rebuscar entre lo que fueron viejos papeles y ahora son modernos ficheros gráficos. Buscando esquelas para completar datos de esos famosos árboles genealógicos, encuentras una crónica de La Vuelta Ciclista a Asturias del día 21 de junio de 1955, en el que celebrarías tu santo si no te faltaran dos años todavía para nacer porque estabas “n’el cantu la memoria”.

Quedas pasmado con lo que lees. Miras quién pudo firmar semejante memez y encuentras que los redactores son Aquilino Iglesias Cuesta y Cabal Valero, que pasan por glorias del periodismo asturiano.


No vas a leer toda la crónica, porque quedamos que andabas detrás de las esquelas, pero como la etapa la ganó Bahamontes y terminaba en el Pajares, te detienes en una entradilla titulada UN ESPECTÁCULO VERGONZOSO.



No te resistes:
En el mismísimo instante en que vamos a cruzar la vía férrea, el encargado del paso a nivel cierra éste. Coches del jurado, directores de equipos, enlaces…toda la caravana oficial, en fin, queda del lado de acá, junto con los corredores retrasados. Estos se meten por un hueco y pasan al otro lado, pero los demás hemos de esperar once minutos, exactamente once minutos, a que pase el tren. Ni ruegos, ni razones fueron capaces de convencer al empleado, que se escudaba tercamente en esta convincente argumentación:
- A mí mandómelo el jefe.
¡Once minutos!, señores, porque al jefe de estación de Olloniego le dio la realísima gana. Para nosotros, acostumbrados a sus genialidades, nada de particular. Pero ¿qué habrán dicho los demás?



Y encuentras esta descripción del Pajares: “El Pajares, sin una sola nube que vele sus encantos, bañado de un sol brillante, impone, sobrecoge. Uno quiere cantar y rezar, pero acaba por permanecer en silencio, abrumado ante estas pruebas del poder de Dios”.

Dos periodistas brillantes e independientes.

LA PREPARACIÓN DEL ENCUENTRO CON LOS SEMINARISTAS

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Llevas un par de semanas entretenido con la preparación del encuentro del próximo sábado en Covadonga de los antiguos seminaristas. Dijiste bien: entretenido, no agobiado, porque sabes que la búsqueda del restaurante y de la visita al Seminario y actos religiosos, que, de encargarte tú, te traerían dolores de cabeza, están asegurados.


Debes ser interesante gestionar una empresa y poder confiar en el equipo y en unos cuantos voluntarios que animan y apoyan. En otro tiempo en que tuviste más responsabilidades, o tú creías que las tenías, tu ojo escrutador llegaba hasta límites gobiantes, agobiantes para ti mismo, se entiende. Sin embargo, esto de los antiguos compañeros es un entretenimiento bárbaro y nada estresante porque no hay objetivos, o al menos, no hay que inventar ni falsear ninguna ficha.


Aunque esto es la preocupación y la ocupación inmediata, tienes que ir pensando en preparar unas palabras para la actuación del coro del día 24 y, sobre todo, no te olvidas de tu amiga Camino, operada en París, porque cuando mandas un correo al grupo “Amigos de León” tienes un recuerdo para ella.


Antes de llegar a la lista definitiva, que llamas LISTA PARA PAGO, hiciste varios borradores, y los fuiste llamando en el ordenador LISTA PARA KEDADA BORRADOR 01 y al bolso de la chaqueta, y a empezar a mandar correos y esperar las respuestas, las primeras confirmaciones, siempre a expensas de imprevistos, y los primeros descuelgues, y parece que al decir “descuelgue” expresas una idea peyorativa, pero es porque no encuentras otra palabra más neutra.


Y vas llenando de tachones y notas hasta que ya no te aclaras ni tú y hay que pasar al BORRADOR 02 y alguno más. Y anotas: bus, pendiente de coche, pendiente de algo el fin de semana, padres mayores, cambiar turno, dejado mensaje, volver a llamar, sí con la mujer, retén, pendiente padre, casi seguro que sí, estaba pescando, no. Y tienes que clasificar todas esas notas y si dejas pasar el tiempo, averiguar qué quisiste decir con ellas.


Y además de mandar correos, a veces hablas con un amigo, y lo agradeces porque el correo acaba siendo impersonal y rutinario, y puede ocurrir que a ese alguien le llame la atención que te interesen todos los asuntos, al menos, eso parece a juzgar por esos comentarios que vas desparramando. Y piensas que sí, que te interesa casi todo, y tienes el atrevimiento de pensar que te pareces a esos hombres del Renacimiento a quienes les interesaba todo, con la diferencia de que tú, no se te olvide, juegas donde jugabas, es decir, en el partido de malos contra peores. Pero al hilo de esa conversación piensas desde cuándo te interesa cualquier asunto y te parece que se lo debes a D. Isaac, el profesor de Francés. Es curioso que seas capaz de decir D. Isaac, cuando si estás en el ambiente del pueblo de tu madre, es Isacín, pero pasas del D. Isaac al Isacín con toda naturalidad igual que los bilingües de nacimiento se pasan de una a otra lengua sin esfuerzo mental alguno. D. Isaac fue el que te hizo interesar por todo, a raíz de aquellos debates que planteaba sobre un asunto cualquiera y que siempre empezaban en francés y acababan en castellano. En aquel tiempo fue cuando comenzó a publicarse una colección de Salvat GT, Grandes Temas, una edición muy cuidada sobre los asuntos más variopintas, y los acabaste coleccionando todos y leyendo y subrayando la mayoría: La contaminación; Historia Mundial desde 1939; Colonialismo y neocolonialismo; Herencia, medio y educación; Psiquiatría y antipsiquiatría, y así hasta cien, que abarcaban prácticamente todos los temas. Esos libros todavía sirvieron para los trabajos escolares de tu hija.


Más tarde te dio por el Derecho, y nunca abandonaste el amor a las palabras, ni la lectura de la prensa; y tampoco tienes pensado abandonar la literatura. Y qué mejor combinación de Derecho y literatura que EL PROCESO de Kafka, del que hoy te tocó esta frase: “Como estaban sumidos noche y día en la ley, carecían del sentido para las relaciones humanas, y en algunos casos lo echaban de menos”.


Y cierras ese paréntesis, que surgió precisamente de una conversación con un compañero... que no irá este año. Otra vez será.


Y llamas a alguien que parece que va a decir que no, pero no vas a excluir a nadie, hasta que te diga claramente: “Oye, de verdad, no me interesa esto, pero tan amigos”. Y agradeces que alguien te diga “este año no me apetece”, porque así defines mejor las expectativas, y no que hasta el ultimo día estén pendientes de insondables decisiones, que ya sabes de qué parte se van a decantar. Y seguirás a Santo Tomás en algún asunto: recibiste algunos síes que no creerás hasta que los veas allí.


Y mientras tanto, localizas a alguien del que no sabías nada desde hace cerca de cuarenta años, y notas que se alegra de verdad, y te transmite esa alegría porque la ves sincera.


Y el sábado vendrá gente de Madrid, y de Lugo, y de Luarca, y ese esfuerzo bien merece seguir adelante.


Y pasado el fin de semana, a otra cosa mariposa, por ejemplo, a los árboles genealógicos.

2008/05/13

MARTES DE CAMPO Y DE VÍDEOS

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¡Qué bien podías haber pasado este martes, fiesta local, en el campo San Francisco comiendo el bollu si hubiera hecho bueno; y si no anduvierais en casa escapados del chorizo; y si no tuvieras que pelearte intentando que el VHS y el grabador de DVD’s se entendieran, que cuando uno hablara, el otro no respondiera cuando le daba la gana NO IMPUT SIGNAL, y si hubieras acertado en comprar los discos +R y no –R, que luego le echas la culpa a los aparatos y a veces la tienen las manos! ¡Si por lo menos hubieras podido leer media hora a Kafka…!

¡Ah!, pero quiso tu señora que dierais un paseo por el parque, y que a la vuelta, os tomarais una sidra y que la tapa, gracia de la casa, fuera un trocín de bollu, y con esa minucia ya te das por satisfecho, aunque no sea la bolla con chorizo en forma de ocho, que te hace tu madre.

Si hubieras pasado el día en el campo San Francisco, no habrías podido re-mirar esas viejas cintas de vídeo, que al enésimo intento conseguiste grabar, no sabes cómo, porque mañana cuando lo intentes con otras, algún código de error emitirá la pantalla para ponerte de los nervios; y no podrías darte cuenta de qué escenas tan absurdas se graban en los vídeos caseros, y te percatas de qué triste es la vida del turista de acá para allá, que pasados diez años (o menos) ya no distingue si aquella plaza porticada está en Manzanares o en Sepúlveda y si aquellas tumbas son las de los Reyes Católicos o las de Don Gontrodo y señora, si la hubiere; o si aquel río es el Guadalquivir o el Tajo y si aquel puente está en Córdoba o en Toledo y si aquella Feria era la de Granada o la de Almería, y si aquel salón era el de la Granja o el de Aranjuez. Al final, piedras. De los vídeos caseros, te quedas con las monerías que captas delante de la cámara, esos giros que se siguen repitiendo, esos tics de siempre. Al final, las piedras siempre estarán allí, pero lo que no se va a poder captar es a las personas que crecieron, que engordaron o que perdieron peso, que se divorciaron o que ya no están.

Por la noche, consigues hablar con un antiguo compañero del Seminario, ilocalizado desde hace casi cuarenta años, que resulta ser guardia civil de tráfico en León, que conoce a un Albalá del cuerpo, y que a ver si te va a poner en contacto con un pariente para el árbol genealógico! Al final, un Martes de Campo aprovechado, eso sí, siempre con historias del ayer…o de antesdeayer.

Y el sábado, a Covadonga, a recordar historias de colegios de curas.