2012/02/02

PASIÓN

A uno le parece que no milita entre los apasionados, dejando de lado determinadas materias, porque quedamos que este blog narra cosas no demasiado íntimas.

Pero algo de sangre debe correr por sus venas cuando le gusta ir a ver el fútbol en el barullo de un chigre en vez de contemplarlo en la salita de su casa con las patas estiradas encima de la mesa.

El caso es que vas a ver el partido de Copa entre el Valencia y el Barcelona con la vana esperanza de ver un buen partido... y que acabe perdiendo el Barcelona. Ahí hay algo de pasión. La pasión no llega hasta el extremo de ver un penalty donde no lo hay o viceversa, sea el que sea el equipo favorecido o el perjudicado. Otro contertulio apasionado/desapasionado te aclara una cuestión técnica de rayas y cuerpos. En el fútbol el fuera de juego lo delimita la parte más adelantada del cuerpo, sea la cabeza o la punta del pié; en la hípica, es la cabeza del caballo la que decide el ganador, en el atletismo el pecho, en el ciclismo la rueda.

Pasión pone el futbolista que quita la camiseta para celebrar un gol a sabiendas de que es tarjeta amarilla, pero no se puede aguantar.

Pese a que ves el partido con cierta pasión, no puede ser tanta que en cada barullo o algarabía el camarero aproveche para echar un culín, cuestión que comentas con el resto de conmilitones futboleros. Que moderen su pasión el chigrero y los suyos.

Pasión o algo más lo ponen unos sindicalistas de CC.OO. que hablan sin parar de El Entrego, que tienes detrás de ti y que por poner la oreja te desconcentras de si cubren al hombre o defienden por líneas. Oyes unas palabras inconcebibles de un tío de barba a quien prefieres no conocer. Que es hoy el día que cuando ve la esquela de un guardia civil o de un policía se alegra.

¡A veces oye uno en los bares (o fuera) cada cosa!

2012/01/31

GANAR EL COCIDO

No conseguiste del todo mantener el silencio autoimuesto, pero así y todo crees haber merecido el cocido jugando a la defensiva para mantener la portería a cero, sin arriesgar con incursiones al área contraria, que tampoco es tal.

Una vez ganado el cocido, tocó comerlo. No es mala elección tratándose de Valladolid. Unos garbanzos de tamaño discreto, pero muy finos.

La duda con los garbanzos surgió después, aunque viene de antiguo.

Durante años los domingos fueron día de garbanzos, que debía ser plato caro de aquella, pero tú no acababas de descubrir el mérito, hasta el punto de que nunca te dio mucho más por los garbanzos solos. O bien los mezclabas con los fideos, que en teoría eran el primer plato, o los unías al repollo, o echabas entre ellos el chorizo y la carne. Si no había repollo, unos pocos garbanzos con los fideos y otros pocos con la carne, pero nunca solos. Manías que uno habrá inventado o heredado.

Las alternativas en Valladolid se multiplicaron pero los modales que supones que habría que gardar en tan digno lugar (El Caballo de Troya) te impidieron realizar todas las combinaciones posibles, más que nada porque los platos los sirven separados.

Estabas condenado a comer los garbanzos solteros. Menos mal que un comensal se decidió a pedir un chorrín de aceite y un poco de pimentón picante para comerlos a su usanza. No te resististe a la prueba.

Habrá quien piense que estropeas garbanzos (gabrieles decía tu padre) sin insistes en deglutirlos con modales tan heterodoxos.

2012/01/30

CONFESIÓN EN VALLADOLID

De niño eras poco menos que un santo, (santu benditu para tu madre) de joven fuiste un poco cabra, al menos en tu época militar. Por eso, un día, hará treinta y tres o treinta y cuatro años, tuviste que venir a declarar a Valladolid (donde te encuentras ahora mismo) para detallar al comandante del Regimiento por qué habías dicho tres noches antes delante de un teniente en León que Valladolid era la peor Unidad de España, y cuando el teniente te advirtió de que lo iba decir al comandante (comandante Abadía por más señas) en tu incontinencia replicaste:
-Dígaselo, dígaselo.
Menos mal que tus padres realizaron una intermediación militar que te libró de un seguro arresto, pero nunca pensaste tanto sobre la libertad como la noche anterior al viaje a Valladolid, más que durante los veintinueve días que estuviste en el calabozo un año antes también aquí, en esta capital castellana de militar recuerdo.
Hoy estás también en Valladolid para confesar ante otro foro pero con la misma duda: si te conviene decir la verdad, lo que piensas de determinada parcela, o si te inclinas por declarar lo más cómodo para ti, sin hacerte pasar por un fiera (no vayan a mandarte a desfacer entuertos a la capital o Castilla alante) ni por un pasota.
Seguramente te inclinarás por el horaciano aurea mediocritas.

2012/01/29

CIERRES Y RUPTURAS

Lees un duro editorial en EL PAÍS sobre el cierre del SPANAIR por dejar repentinamente tirados a miles de viajeros y a otros miles de trabajadores.


Te preguntas si un cierre de una compañía aérea privada puede ser de otra manera. Que cada uno piense cómo se entera de la clausura de un negocio que entra en números rojos: de la noche a la mañana, normalmente sin carteles, ¿cuántas veces no lo saben ni los trabajadores, que se enteran cuando acuden puntualmente a su puesto de trabajo?


Está feo concretar las malas noticias con antelación. Un cierre o una reducción de actividad son un punto crítico, que se quiere manejar desde la cúspide del poder y se persiguen las filtraciones.
Por otra parte, en la ruptura de una pareja, ¿con qué antelación se avisa de ello? ¿no estamos hartos de oír o de vivir que uno se encuentra poco menos que con la maleta en la puerta?


Los pactos, los amores, los acuerdos no cuajan en el acto, se van concretando, perfilando con el tiempo. Las rupturas, los fracasos, los cierres (incluso los patronales) se consuman directmente sin previo aviso.


Por lo tanto las formas de SPANAIR, las esperables de cualquier conflicto.

UNA DUDA DE LA LECHE

Durante la ingesta sabatina del picadillo, debidamente regado con sidra del país, no ocurrió nada. Leías como siempre, la prensa, pero pasabas páginas sin enterarte de nada. Tenías le mente puesta en otro tiempo y en otro espacio, concretamente en el desayuno de esa misma mañana y en la cocina de tu casa.

Quienes te vieron la cara dicen que mostraste un gesto de pasmo absoluto y que no acertaste a decir más que un ¡Pero bueno! cuando al echar en la taza lo que tenías pensado que fuera leche, resultó a saber qué líquido verdoso y aguado. Aquello era leche más que desnatada, esa que tomas para compensar algún exceso culinario. No escribes la marca de la leche para no allanar el camino a los rastreadores de noticias por internet.

Con ese ánimo iniciaste la tradicional vuelta por El Fontán, cuyo acto central es de sobra conocido.

Tomas el primer culín y comienzas a barajar posibilidades, la más sencilla ir a la tienda, mostrar el tetrabrik y que te den otro. No pierdes nada. Te costó cincuenta céntimos, te lo cambian y en cinco minutos, asunto concluido.

Cuando tomas el segundo y mientras mascas el pincho piensas en otra posibilidad: llamar al teléfono de atención al consumidor que aparece en el cartón. Te inclinas por descartar la opción porque ¿cuánto tiempo te tendrán al teléfono, que es un 902? En tiempo a saber, y en dinero más de lo que pagaste por el litro de leche.

Con el tercero se te ocurre exponer el caso a tu amigo veterinario, hombre experto en la materia aunque en otras latitudes. ¿Quién sabe si te sugiere presentarte en las oficinas centrales y como atención te dan un lote de productos?

Después de terminar el cuarto piensas en acudir a la Oficina de Consumo del Ayuntamiento, pero viendo lo que ocurrió con la sentencia absolutoria que dejó impunes las denuncias presentadas en esa oficina, sería papel mojado. Además, este lunes no vas a estar en Oviedo, el martes tendrás trabajo acumulado, y podría llevarte la mañana.

Con el quinto finiquitado te inclinas por la Oficina Autonómica de Consumo, aunque tuviste una negativa experiencia con un molinillo que resultó un fracaso (molinillo y experiencia). Aunque te lo sustituyeron varias veces por otro, siempre acababa cascando, y cuando alegaste que el cómputo de la garantía debería contarse desde cada elemento nuevo que te daban de reposición, en la Consejería entendieron que el cómputo se inicia desde la compra inicial. Con esa triquiñuela, los dos años de garantía pasan y nunca hay un molinillo que funcione. Además tienes en cuenta la total permisividad que mantuvieron con la Ley del Tabaco. Mismo problema del lunes.

Con el sexto las neuronas están más activadas, subes un peldaño y piensas si no habrá algún artículo en el Código Penal en los delitos y faltas contra la salud pública. Es sábado, el juzgado de guardia está abierto, también la comisaría, aunque seguramente le quitarán importancia e intentarán derivar un canal administrativo. ¿Cómo saber si hay más casos?

Al séptimo no descansas, pides la cuenta, pagas, recoges el periódico y te marchas con la duda a otra parte.

Deshaciendo el camino, te pones el mandil y te sitúas en el mostrador virtual que ocupas de lunes a viernes y meditas sobre qué gestión aconsejarías a un amigo a quien ocurriera algo así, no con la leche, sino con un billete, un retraso, un adelanto, un torno que atrapa y un trato que alguien dispensa.

2012/01/24

ETA: EPÍLOGO JURÍDICO

Si ves en la prensa que se organiza una mesa redonda bajo el rótulo ETA: EPÍLOGO JURÍDICO en la que intervienen Jesús Bernal Valls, fiscal del Tribunal Supremo y Ramón Punset, catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad de Oviedo, moderada por Leopoldo Tolivar Alas, catedrático de Derecho Administrativo de la Universidad de Oviedo, la oferta no puede ser mas interesante.

Punset fue tu profesor de Derecho Constitucional en segundo. Uno tiene derecho a contar sus pequeños triunfos en la vida. Punset te puso una insospechada matrícula de honor directamente después de un examen oral cuando tú te dabas por satisfecho con aprobar, pero ibas a clase, tenías una cierta habilidad (modestia aparte) para tomar apuntes y hasta entendías algún concepto que cayó en el examen final oral. Te preguntó qué era la legislación ultra vires y por lo visto la clase quedó aplatanada porque a la salida te pidieron que les explicaras qué era eso del ultra vires, por si lo volvía a preguntar más tarde.

Te vino bien tu afición al latín. Ultra vires, más allá de las fuerzas, más allá de las autorizaciones. Abreviando son esos Decretos Legislativos que se pasan un pelín con relación a las Leyes de Bases o esas Leyes de Refundición de otras que inventan más allá de lo que había que refundir.

Bernal te puso un notable en Derecho Penal, Parte Especial, y estás satisfecho. Ya entonces hablaba en voz baja en clase y lo mismo hizo en la conferencia, difícil de seguir por su tono. Que no se oyera no era culpa del micrófono.

De Tolivar no puedes decir nada porque no coincidiste con él. Un jurista correcto y un político fracasado por sangre demasiado fría.

Del título esperabas otra cosa porque un epílogo es el final, y del final no se habló. En resumen Bernal habló del cumplimiento de las penas, las medidas de reinserción, de un jurídicamente imposible indulto general y de una muy improbable amnistía. Demasiado técnico, aplausos de cortesía aparte.

Punset insistió en la imposibilidad jurídica de que un referéndum en el País Vasco (o en Cataluña) tengan virtualidad práctica.

Desde el público se oyó la voz del Fiscal del Tribunal Superior de Asturias, preocupado por la indefinición jurídica de la doctrina Parot sobre el cumplimiento de las penas en caso de condenas reiteradas, que no se sabe si la avalará el Tribunal Constitucional, y de ella dependerá el cómputo de las penas de los etarras, y complejas cuestiones de aritmética y hermenéutica jurídica sobre la redención de penas por el trabajo y otros beneficios penitenciarios.

Más contundente se mostró, también desde el público, la profesora Paz Andrés Sáenz de Santa María (te dio Derecho Internacional Público, un hueso), que en vista de las disquisiciones jurídicas en las que se habían metido los ponentes vino a decir que ante la secesión de Kosovo triunfó la vía de hecho, que poco a poco está siendo avalada por los Estados, porque la realpolitik se acaba imponiendo a los artefactos jurídicos vacíos.

Era tarde y te quedaste con gana de preguntar una cuestión sobre el Derecho de autodeterminación. Se habló de que estaba pensado para la realidad colonial, pero el Derecho no siempre se interpreta según la intención del legislador (voluntas legislatoris) sino sobre lo que el Derecho Positivo diga abstrayéndose de intenciones originarias (voluntas legis). Sería el ropaje jurídico para la vía de hecho.

(A lo mejor la prensa dice otra cosa)

2012/01/23

SALUDO NAVAL

En el capítulo del Derecho del Trabajo dedicado a faltas y sanciones es materia de permanente debate el alcance de la tolerancia empresarial como límite a la hora de imponer las sanciones a los trabajadores por incumplimientos en la prestación del trabajo debido. Hay quien interpreta, con evidente exageración, que la tolerancia continuada genera un derecho adquirido.

Mal hace el trabajador que llega todos los días una hora tarde al trabajo o que incumple cualquier otra obligación contractual. Que el trabajador llegue sistemáticamente una hora tarde y el empresario, viéndolo, no diga nada no genera un derecho adquirido a llegar tarde, pero tampoco el empresario, que miró largo tiempo para otro lado, puede un día sin más ni más incoar un expediente, y si lo abre tiene malos visos de prosperar porque la buena fe, que ha de regir las relaciones laborales y todas, obliga a una advertencia, a decir “Hasta aquí hemos llegado, ya estuvo bien, mañana a la hora”. Y el operario, a partir del día siguiente, a cumplir y callar. Y agradecido porque fue bonito mietras duró.

Alega el antitípico capitán del crucero Concordia, que encalló trágicamente al acercarse con temeridad a una isla italiana, que lo hizo por saludar, y que era una práctica conocida, tolerada y hasta fomentada comercialmente por la empresa naviera. Será verdad, pero la empresa no le autorizaría a poner en riesgo el pasaje, la tripulación y la propia nave.

¿Es práctica antigua?

Curiosamente estos días lees en el Cuaderno Gris de Josep Pla lo siguiente:

“De los barcos de vela que aun pasan, hay algunos que hacen señales con banderas. Es inútil: nadie les contesta y se arrían los trapos en medio del silencio del mar. Los barcos que hacen señales son cada días más raros”. (21 de noviembre de 1918)

Intemporal Pla.