2026/10/05

DE FACEBOOK. DEL 19 al 30 DE SEPTIEMBRE.

 LECTURA DE LA PRENSA. ARIADNA Y MARICARMEN.

Trae hoy uno aquí dos artículos.
El primero, el hilo de Ariadna, describe, no sabe uno si algo exageradamente, el proceloso calvario que los profesores sufren con la temida programación, a la que tienen más miedo que a los alumnos, porque de programación son examinados si osan poner algún suspenso. Uno no escucha más que reproches a la tal programación y le gustaría leer las bondades de misma según la administración educativa, pero debe ser difícil de vender.
El segundo es sobre el caso MariCarmen, en el que se podría utilizar también el hilo de Ariadna para no perderse y poder dar con la punta del ovillo, que no parece que interese mucho. Si trae uno este artículo es porque se sale del politiquerío habitual para reflejar muchos comentarios de las redes, que los columnistas no se atreven a reflejar en la prensa escrita. En las redes abunda la porquería, pero escarbando en ella (y manchándose) es la única forma de saber algo o al menos de por dónde van los tiros, y no se tome esto al pie de la letra.

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LECTURA DE LA PRENSA. EL MONTOTO.
Recuerda La Nueva España los cincuenta años que lleva abierto el Montoto en la calle San Bernabé de Oviedo. Todo lo que el reportaje cuenta es verdad, pero no lo cuenta todo, por ejemplo, que es uno de los pocos bares que no tiene televisión, con lo que es imprescindible charlar, bien con los que te acompañan, bien con los que te encuentras en la barra o en las mesas contiguas.
Uno anda más por las sidrerías, pero le cae bien el Montoto. Este año solamente lo pisó dos veces, porque el nieto creció y cambió de costumbres. ¿Y qué tiene que ver eso? Pues que como uno anda alrededor de los nietos y al de uno le encantaba que se movieran los ventiladores del techo del Montoto, pasar por las inmediaciones era de visita obligada. A veces al verle llegar, primero en el carricoche o en cuello, después ya caminando, los camareros ponían en movimiento los ventiladores aunque la temperatura no lo aconsejara. Y se tomaba un bollín. Uno agradecía la cortesía de los ventiladores ('titiladores' en sus primeros balbuceos).
¿Y eso de las dos veces este año? Pues en el 2025 fueron ocho, en el 2024 quince, en el 2023 ocho también, en el 2022 seis y en el 20221 dos. Uno tiene el vicio de llevar al día la aplicación de Cronología de Google, que le viene bien para saber por dónde anda o qué hizo ese día. Total, Google lo sabe todo…

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LECTURA DE LA PRENSA. CONTRACRÓNICA DEPORTIVA.
Once años después volvió uno al nuevo Carlos Tartiere para presenciar el partido entre el Oviedo y el Sporting de Gijón.
Como uno ya es mayor, va a los sitios con bastante antelación, una hora en esta ocasión por si acaso, entre otras cosas para asegurarse de que el asiento que iba a ocupar era el que le correspondía. Hace años, acudir una hora antes sería un motivo de aburrimiento porque no estábamos tan enganchados a los móviles y se hacía larga la espera. Ahora, rabila uno con el móvil hasta que le duela el dedo, pero al menos no se aburre mientras pasa esa hora larga aunque vaya solo, como era el caso.
Uno es ligeramente sportinguista, rama no fundamentalista porque cree no ser fundamentalista de nada y cada vez menos. Cree que esto no influya en el último párrafo de esta entrada.
El ambiente se vive en el campo, pero el fútbol se ve infinitamente mejor por televisión.
La hora no se hizo larga porque el montaje audiovisual y publicitario ayuda a pasar agradablemente el tiempo. Salen a calentar los jugadores, también los árbitros, se trabaja con los porteros, tanto el titular como el suplente; se observa y se vive el ambiente. La música ambiental, himnos y demás al alto la lleva, le transportan a uno al ardor guerrero y a la música militar, que no amansa a las fieras, sino que las enardece.
En estas comienza el partido. Estuvo entretenido por emoción e intensidad, aunque donde uno estaba situado (fila siete de un córner empezando por abajo) la visión del fútbol es la que es. Así y todo, los compañeros de bancada veían con claridad las jugadas del área contraria y a uno le costó enterarse de cómo fue el segundo gol. De hecho, hasta que no lo vio en la televisión, ya en casa, no se enteró del semisombrero realizado por el asistente azul.
El primer gol fue obra de Ramos, que abordó a la defensa sportinguista con una determinación decisiva y se lesionó en la acción del gol al chocar él y el portero. El portero sportinguista no debió tener mucha culpa porque no fue abucheado por la ruidosa afición local.
Los gritos y los gestos durante el partido fueron los que son de esperar, porque no estamos en misa, y no se van a explicitar aquí por si este texto lo lee algún menor.
Menos mal que los aficionados del Sporting llegaron, marcharon y vieron el partido encapsulados en una zona del campo.
Uno se queda con una frase del filólogo asturianista Ramón d’Andrés: “me encanta el fútbol, pero no soporto a los futboleros” (Puede que la frase no sea literal). Dicho lo cual, no cree uno que haya aficiones mejores o peores.
Por cierto, uno no entra en los foros futboleros, pero en la acción del gol, ¿Ramos no entró en plancha con los tacos por delante y acojonó al sportinguista, al que la prensa achaca un fallo defensivo causante del gol? Mejor que el tanto subiera al marcador, porque se evitó un problema de orden público.

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