2007/12/24

NOCHEBUENAS

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Acaban de dar la una de la tarde. Ves gente joven y de mediana edad, joviales, sonrientes, seguramente compañeros de trabajo que salen a tomar la última o la penúltima copa con sus colegas. Piensas si, pese a ser Navidad, acabarán de dar esquinazo, eso sí navideño y con talante, a otro compañero de la empresa, que cuando les preguntó si este año no se iba a tomar nada, le dijeron que no, que iban para casa.
Cuando pasados unos días este compañero esquinado insinúa que alguien los vio tomando un Ribera joven en la vinoteca de moda...
- Créeme, ya nos estábamos despidiendo cuando nos lió Pepe el de la imprenta, ya sabes cómo es.
Más tarde ves a dos abuelos con una bolsa y un ramo de flores que acaban de llegar del ALSA. La viuda de su hijo lleva quince días insistiendo en que vengan, como siempre. Y los abuelos llevan dando vueltas desde entonces sobre si seguirían yendo a casa de su hijo como en los últimos quince años. Hacía mucho que no veían a los nietos. Uno estaba en Valencia, el otro en Valladolid y venia con el novio. Trabajaban los dos en la FASA.
- Así conocéis al novio. Es un chico muy majo, ya veréis. De paso veis el piso que acabamos de comprar. Nos acaban de dar las llaves y para la primavera a ver si podemos pasar para él.

Los abuelos, Alfonso y Maruja, todavía el jueves anterior, cuando sus vecinos de puerta de toda la vida les dijeron que cenaran con ellos si no iban a Oviedo, que estaban solos y había langostinos y turrón bastante.
Finalmente aceptaron la invitación de la nuera como si a su hijo no le hubiera dado un infarto fulminante mientras veía una película del oeste. En realidad aceptaron pensando en que no habían vuelto al castaño del parque donde quedaron las cenizas de su hijo el día que entraba la primavera.
Los abuelos ya están llegando al portal. Llaman al ascensor. Suben. Dejan la bolsa y el ramo de flores en su habitación de siempre. Notan algún cambio en la decoración. Dónde el hórreo de porcelana, ahora hay un bonsái. Junto a la chimenea ya no está el cesto de leña de mimbre. Ahora hay uno de nogal, tallado. Encima de la televisión ya no está la foto de la boda de su hijo. Encima de la tele no hay nada. La madre mira discretamente si queda algún ribete de polvo, la huella de que se acabe retirar algo.

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