Ya hace un par de años tuviste intención de recalar en Sahelices del Río y en Castroañe, donde nacieron tu bisabuelo Félix, tu bisabuela Emilia y tu abuelo Simón, pero dedicaste más tiempo del debido a prolegómenos por otros pueblos y se te echó encima la hora. No fue un viaje perdido, porque conseguiste información entonces que te resultó útil ahora.
Esta vez fuiste a tiro fijo. Después de comer en la Plaza, hubo que abreviar la sobremesa, no fueras a pasarte otro año sin cumplir el objetivo principal.
Llegas a Sahelices. Son las cinco de la tarde. No hay casi nadie por la calle pero al menos encuentras a alguien que te encamina hacia el bar, que se llama telecentro. Dicen que de los bares no se saca nada. Bueno, a lo mejor de los bares no, pero de algún telecentro sí. Te diriges al más viejo, hay que ir a lo seguro. Preguntas si hay por allí algún Albalá. Te señala a dos. Uno está jugando una partida de dominó, que deja inmediatamente. Preguntas si sabe en qué casa pudo haber nacido tu bisabuelo Félix Albalá Guerra.
- Precisamente en mi casa.
Ahí terminó la partida. Insiste en que vayas y no te haces de rogar. Mientras tomas unas pastas caseras, te muestra unas anotaciones de los antecedentes familiares, materia prima para su árbol genealógico, que es el tuyo. Lástima de tiempo. Hay que dejar ahí la visita porque Castroañe espera.
No falta mucho para que comience a faltar la luz. En Castroañe el bar está cerrado, per
Está claro dónde hay que buscar la información: en el bar (o en el telecentro) y en la plaza de la iglesia.
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