2022/04/29

DE FACEBOOK (Días 21, 22 y 23)

LECTURA DE LA PRENSA. El VAR
Además del sondeo personal semanal y personal de mascarillas, una encuesta en El País de qué tiene pensado hacer el personal. Dicen los encuestados que un 58 % la seguirán utilizando en bares y restaurantes. ¡Home, ya!
Uno lee la prensa con intención de aclararse de lo que ocurre, pero para eso es necesario que el profesional de la información le facilite las cosas, se las aclare y, si es necesario, las traduzca cuando el original es ininteligible. ¿Qué quiere decir, por ejemplo, que Cantabria remite al Estado el primer expediente para extraer lobos tras quedar protegidos? En el texto de la noticia se vuelve a hablar de extraer. Pues es extraer es matar en la jerga burocrática. Que el político hable así, en tinés, pase, pero que el periodista lo reproduzca sin masticar, no.
El Tribunal Supremo tumba la unificación de las comandancias de Oviedo y Gijón por dos motivos: no estar motivadas y no haber consultado al Consejo de la Guardia Civil, trámite preceptivo. No pide uno que tenga que dimitir alguien, porque a saber de quién es la responsabilidad de ese fallo. Uno no entiende que si al frente de la Asesoría Jurídica de la Guardia Civil y del Ministerio del Interior se encuentran destacados juristas que accedieron tras reñida oposición, se olvide un trámite tan elemental. Peor se lo pone uno si el borrador de la norma tumbada se encargó a una consultora. O a lo mejor se lo hicieron saber a los responsables políticos, pero alguien ordenó tirar p’alante. Nunca se sabrá, más allá de que dé lugar a algún rifirrafe en la Comisión de Interior del Congreso o del Senado.
Lee uno que el Principado, en concreto Medio Rural y Transportes, abren la puerta a que la rampa de Pajares siga en servicio con la Variante. Ojalá. Dicho esto, ¿por qué Medio Rural y Transportes dedican su tiempo a hablar de asuntos que son de competencia estatal? ¿Es competencia compartida? En ese caso uno se calla, porque si es el partido quien se pronuncia, de acuerdo, pero ministros opinando de lo que es competencia autonómica, consejeros valorando lo que debe hacer un alcalde, o concejales dando ideas a los comisarios europeos, es una manera de dispersar responsabilidades, meter ruido y no dedicarse a resolver los cometidos que estrictamente les son propios. Es posible que tengo uno un concepto demasiado tecnocrático, y poco político, de las administraciones. Desde luego que al frente de los organismos puede haber un político, pero para impulsar el cumplimiento del programa electoral y respetando la legalidad. Y cambiándola, como es lógico, para alcanzar los objetivos programáticos.
Lee uno en varios medios que las empresas españolas no logran trabajadores para cubrir 109.000 empleos. Se trata de una foto fija, es decir, es esa cifra en un momento determinado. El empresariado descalificó a Yolanda Díaz cuando ésta alegó hace unos meses que eso se resolvía pagando más. Básicamente uno está de acuerdo en esto con Yolanda Díaz. Otra cosa es que pagando más se encarezca el producto final y tenga peor salida en el mercado. Volviendo a esa cifra, uno no se fía mucho del dato. ¿Esos 109.000 realmente no se cubren nunca o se acaban cubriendo al cabo de unos días o unas pocas semanas, por ejemplo, reclutando trabajadores de otras zonas geográficas? Si se acaban cubriendo, como uno sospecha, es una falacia pregonar esa cifra.
Dice Lucía Méndez, en El Mundo, que Rajoy apareció por sorpresa en Valladolid sin obligación alguna de asistir, ante el hueco de Feijóo, y que es una forma de decir: Alfonso (presidente de Castilla y León), no estás solo. Desde luego, liberó a Feijóo de una carga y puede funcionar como un exorcismo: la izquierda puede cargar contra Rajoy con un desgaste mínimo para Feijóo. Que asistiera Ayuso está en el guion.
Lee uno en El Mundo que la película ‘75 días’ rescata los crímenes de las niñas de Alcacer y vincula el caso a otros asesinatos sin resolver de unos años atrás con víctimas también adolescentes. Uno detesta las películas de sangre, sexo gratuito y violencia. En esa película necesariamente tiene que haber de lo anterior en abundancia. No está uno por la censura, por supuesto, pero le parece un hecho deleznable por parte de quienes se apuntan a ese espectáculo morboso.
Lee uno que Renfe competirá por la alta velocidad en Francia y que también pujará por las concesiones de cercanías. Estas noticias suscitan una sensación a la vez de orgullo y de pasmo, de pasmo porque uno está acostumbrado a la crítica y a la autocrítica de lo propio. ¿Cómo vamos a salir al extranjero si aquí no somos capaces de levantar los trenes de…? De orgullo porque entonces tiende uno a pensar que no somos tan malos. Habla uno en presente como si no hubiera pasado a la reserva.
Lee uno que Interior destina 59 funcionarios en prácticas al Centro Penitenciario de Asturias, por lo que la Delegada del Gobierno estima que aliviarán la merma de plantilla que provocan las jubilaciones. Para algún sindicato es un mero parche. Se interesa uno particularmente por la noticia y resulta que al centro van a formarse, pero una vez formados, la mayor parte se van a otros puntos. En fin, la intrahistoria de toda noticia.
En El Mundo un interesante artículo de cómo el Smartphone, que cumple quince años, nos tiene comido el coco.
La viñeta de ABC sobre el Var da juego, en particular, para dilucidar si MAR empujó o apartó a la periodista de la Sexta. Lo tendrá que decidir ese árbitro surcoreano que pasaba por allí que no nos conozca de nada.

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LECTURA DE LA PRENSA. OBVIEDADES.
A veces cuando uno lee la prensa parece predispuesto a encontrar coincidencias, por lo que descarta noticias en las que otro día se fijaría quisquillosamente. Hoy uno se fijó en las obviedades, tan obviedades, que duda uno si deberían gozar de la consideración de noticias y pasar a la letra impresa. Son estas:
- El presidente de Cepyme, Gerardo Cuervas, en visita a Asturias a determinada reunión (o sarao) pide moderación salarial y mayor contención del gasto público. ¿Podría pedir otra cosa?
- Los sindicatos de Arcelor piden subidas de salarios superiores al IPC. ¿Podrían pedir otra cosa?
- La exministra socialista Teresa Salgado, al frente ahora de la patronal de las consultoras, plantea doce horas diarias de trabajo en las consultoras. ¿Podría pedir otra cosa? Pues sí, podría, pero es fiel al dicho ‘antes como antes y ahora como ahora’. Quiere uno creer que la señora Salgado no pedirá doce horas diarias cinco o seis días a la semana y habrá que entender que se trata de un tope diario sin rebasar la jornada semanal establecida en la normativa aplicable. Uno trabajó codo con codo con personal de las consultoras y la idea que tiene es que muchos días trabajan esas doce horas o muy cerca: en las oficinas que visitan, en los tiempos de espera en los aeropuertos, en los hoteles donde pernoctan, casi siempre contra reloj.
- Margarita Robles desmiente el espionaje ilegal: “El CNI actúa de acuerdo con la ley vigente”. ¿Puede decir otra cosa? No. Estos días está leyendo uno la última novela de Javier Marías ‘Tomás Nevinson’, que, entre otros asuntos, va de espías y de guerra sucia. En un momento Marías pone estas palabras en boca de un personaje: “Te repito que aquí no interviene ningún Estado. Tenemos las manos más libres, por tanto, y eso que un general español, no me acuerdo cómo se llamaba, lo dejó claro en una entrevista hace algún tiempo, dijo: ‘En la lucha contraterrorista, hay cosas que no se deben hacer. Si se hacen, no se deben decir. Si se dicen, hay que negarlas’. Resumió con tranquilidad lo que todos los Estados saben, todos sin excepción. Sólo que aquí vamos por fuera. O por debajo, o por encima”.

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LECTURA DE LA PRENSA. Y VISIÓN Y AUDICIÓN DE LAS TELEVISIONES
Uno ve muy poca televisión, pero no la desprecia, ni mucho menos. Valora su variedad, su capacidad de entretener a millones de personas, de formar y de informar. Si tiene fama de deformar, también deforman los medios escritos y las emisoras. Pese a reconocer todo eso, a uno no le da casi nunca por sentarse en el sofá a ver un informativo. Hay una excepción: a eso de las cuatro menos cuarto de la tarde, uno ya terminó de comer, el sueño amenaza y llega la hora de tumbarse en el sofá y decirle a la santa: “¿Vamos a ver a la de la manina?” La de la manina es la editora y presentadora habitual (hay otra, pero uno la prefiere) del informativo regional asturiano de TVE, Rosana García Palacio. Lo de la manina se debe a que tiene el tic de levantar ligeramente la mano izquierda mientras declama las noticias, incluso si permanece de pie. Rosana, además de tener pinta de señora formal, enfatiza maravillosamente las noticias más anodinas y consigue que uno esté atento y no se duerma (aunque no siempre lo consigue). Rosana sigue al pie de la letra lo que, según el libro de estilo de la lengua española, no se debe hacer (pero esto no es una crítica peyorativa hacia ella), que es que en su afán por enfatizar, introduce pausas antinaturales o que solamente se emplean en el lengua de los informativos. En las frases siguientes se representan las pausas por almohadillas #. Así: “La comisión presentó el informe de lo # ocurrido al ministerio. Se ha multado a los dueños # de las viviendas por haber # infringido la normativa. Es preciso incrementar el número de # agentes. Iba a casa y # luego salía”.
En esas estaba hoy a esas horas, pero no en su casa sino en la de la madre de uno, con la televisión encendida en la cadena pública pero sin prestar demasiada atención. Sí sabía que se estaba hablando de algo relacionado con el mundo del teatro, alguien de visita en la villa del Adelantado cuando oye de pronto no sé qué del Teatro Palacio de Valdés de Avilés. Uno, que estaba medio adormilado, casi se levanta de la mesa, ¿cómo que Palacio DE Valdés? ¿Es posible que ni el redactor de la noticia ni el locutor (no era Rosana, la de la manina, menos mal) hayan oído hablar de Palacio Valdés?


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