2007/01/09

CONFERENCIA DE BERNARDO ATXAGA

Estuve en la conferencia que pronunció en Oviedo Bernardo Atxaga. Me gusta Bernardo Atxaga desde que alguien me regaló Obabakoak. Leí párrafos enteros de la obra a mi hija, que entonces tendría catorce o quince años. A veces se pasa uno en su labor formativa, pero todavía se acuerda de Obabakoak y sus metáforas y serpientes, de manera que no cayó todo en saco roto.
Sigo a Atxaga en sus artículos de prensa, no siempre digeribles a la primera, y con miedo de no estar demasiado de acuerdo con él, que arrima el ascua al bando nacionalista. No obstante, es de los autores para no pasar por alto.
El aforo de La Nueva España es el que es, a veces el fotógrafo prefiere no sacar al público, cuando la sala está desangelada. Otras veces, como ayer, estaba abarrotada, con gente en los pasillos.
La conferencia se titulaba “Euzkadi”.
Atxaga me recuerda a Mariano Abad, catedrático de Derecho Financiero de hablar cansino, que entrecortaba las palabras y las frases y que parecía hasta que daba las clases con poco convencimiento. Yo tomaba apuntes como un descosido, con perplejidad, muchas veces me parecían frases inconexas, incompletas y hasta gramaticalmente incorrectas, pero héteme aquí al pasarlas a limpio cobraban todo su sentido. Aquellos apuntes que me parecía que iban a ser para la basura, acabaron siendo buenísimos. Alguna vez se lo dije cuando lo encontré, por ejemplo, en el stand de Renfe de la Feria de Muestras. U otras que llegó a las oficinas buscando alguna información.
Algo similar me ocurrió con Atxaga. No tiene la elocuencia de Sosa Wagner, ni la vehemencia de Gustavo Bueno, pero va soltando unas pocas ideas, esas llamadas ideas fuerza, que te hacen pensar. Si su discurso tuvo algún hilo conductor, no dí con él, pero si destacaría algunas notas:
- Que fue inevitable modificar algunos párrafos de su conferencia a raíz del atentado de la T4 de Madrid.
- Que a veces hay que posicionarse debajo de las marionetas para ver cómo se mueven debajo, en esa especie de trastienda.
- Que el nacionalismo se desarrolla en el siglo XIX con el romanticismo.
- Que el idioma es un hecho diferencial muy importante.
- Que el euskera fue durante muchos años un idioma desprestigiado, de campesinos pobres.
- Que hasta el auge del romanticismo no se le daba valor a la lengua.
- Que cuando estuvo en el cementerio de Montevideo, en donde vio más de doscientas tumbas de vascos, observó cómo solamente había dos lápidas posteriores a nuestra guerra civil con las inscripciones en euskera, no los anteriores, y que eso era señal de que el idioma sirvió para posicionarse.
- Que la autoestima es importante para reivindicarse, para alcanzar la centralidad.
- Que aunque es autor bilingüe no escribe lo mismo en castellano que en euskera, en euskera las palabras le salen más tristes.
- Que el País Vasco, Iparralde, tiene entidad. Cuando pidieron a Pío Baroja que escribiera una guía del País Vasco, la escribió del País Vasco francés, español y de Navarra, y que no era Pío Baroja precisamente nacionalista. Iba totalmente por libre. En ediciones actuales, a modo de censura, incluye solo las tres provincias vascas.
- Que no ve ninguna salida. Es como un torbellino sin fin.
Me quedé con ganas de preguntar si el idioma es un hecho tan diferencial por qué no se unen los países de la misma lengua, como Alemania y Austria o los sudamericanos, o Irlanda e Inglaterra, y muchísimos ejemplos más; y si basta con querer para poder.
Alguien del público intentó que se posicionara, pero Atxaga se escabulló sin grandes aspavientos.
Mañana la prensa pondrá…vaya Vd. a saber.

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