LECTURA DE LA PRENSA. ESPEJISMOS Y PARADOJAS.
Casualmente, el suplemento dominical de El Mundo incluye una entrevista a tres bandas entre entrevistador por una parte, y Cristina Maragall y Máximo Huerta por otro. Cristina Maragall es hija de Pascual Maragall, que lleva diecinueve años con pérdida de memoria y es su hija quien está más encima. Otro tanto le ocurre a Máximo Huerta, con una madre con diagnóstico similar, que ya no reconoce a nadie. Frases de una y otro. “Hay días de luz y otros de oscuridad. Soy lo que ella decida. Soy invisible. He dejado de hacer todo lo que hacía. Hay retos en los que nos reímos y otros que son desesperantes desde por la mañana. Hay veces que te descongela todo. En un momento en que he paseado a la perra está todo descongelado. La carne, el pescado, todo. Me he preguntado: ¿Por qué la riñes, si esto es inamovible? Me he sentido culpable y me he medicado de pura tensión. Estoy cansado, pero contento de hacerlo. Es que quejarse del cansancio es muy feo. No quieres que se acabe lo que vives. Es un cansancio elegido. Yo ahora he aprendido a reírme de lo que hace un año me revolvía. Cuando le da de comer a la perra a escondidas y esas cosas... Me uno a ese humor, me permito reírme, que es algo que antes no me permitía...”

















