2012/07/30

¿CÓMPLICE O CULPABLE?

(Gracias a José Luis Campal, que me advirtió de varios errores gramaticales en este post, seguramente por haberlo lanzado al mundo sin corregir. Se corrigen)

Preguntas exactamente al Segundo Maître del comedor del hotel donde pasas las vacaciones (del cargo te diste cuenta cuando te fijaste de cerca en la placa) qué fue del encargado de comedor de otros años, aquel señor de bigote rubio y de complexión fuerte.


- ¿Se jubiló? ¿Marchó?

- Ya no está. Tenía cincuenta y cuatro años y llevaba treinta trabajando aquí, pero cuando uno cumple años sobra, eso es lo que se nos valora.

El diálogo sigue por los derroteros habituales: la cosa ahora está así; ya se sabe; encima a poner cara de risa alos clientes; las empresas es lo que quieren; los que nos tenian que apoyar nos dan la espalda; los sindicatos solo miran para ellos; etc.

Quedas pensando qué responsabilidad tienes en todo esto y alguna encuentras. El hotel te mantuvo este año el mismo precio del anterior. Quizá pudo hacerlo por las presiones de los clientes a la baja, que se fijan (nos fijamos) en el precio final, sin entrar a considerar sus componentes.

Seguramente cuando uno ve un producto con un precio temerariamente bajo puede sospechar con gran probabilidad de acierto que alguna muy grave ilegalidad se tiene que estar cometiendo, algún elemental derecho laboral se está vulnerando, aquí o en la China. Sin embargo, si la rebaja entra dentro de lo razonable, si simplemente se ajustan los márgenes, tendemos a considerar que se debe a una buena gestión. A lo mejor no despidieron al encargado con malas artes, ni con mobbing, simplemente le aplicaron un oportuno artículo de la reforma laboral.


Te queda la duda de si ante un caso así eres cómplice o directamente culpable. Te queda el remedio de no volver el año que viene y contratar en otro punto ¿pero quién te asegura que los nuevos servicios contratados ajustan su cadena a la ética, ya que en las anchas leyes están llamados a entrar con holgura?

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