LECTURA DE LA (NON NATA) PRENSA.
Trump montó en cólera por la negativa del gobierno español a autorizar el uso de la base naval de Rota y la base aérea de Morón de la Frontera, ubicadas en la península, como plataformas logísticas para las acciones de guerra contra Irán.
La letra de los tratados internacionales está de parte de España porque la acción militar no está amparada por la OTAN, no tiene mandato del Consejo de Seguridad de la ONU ni es una operación de defensa bilateral.
No es la primera vez que España niega el uso de las bases. En 1973, en vida de Franco, España limitó el uso de las bases para el puente aéreo americano en el marco de la guerra de Yom Kippur entre Israel y los países árabes. En 1986, en tiempos de Felipe González, no se autorizó el uso de las bases para el bombardeo de Libia ordenado por el presidente Reagan. Sin embargo, durante la guerra de Irak, en 2003, el gobierno de Aznar cooperó en la logística desplegada por el ejército estadounidense, cuando podía haberlo denegado en base a los tratados, pero la foto de las Azores está ahí.
España no puede (no debería) decidir si autoriza a Estados Unidos el uso de las bases americanas en territorio español, Rota y Morón, en función de quién cree que tiene razón, o algo más de razón, en este conflicto internacional, sino en base a la letra, incluso al espíritu de los tratados. Podría, hipotéticamente, obviar la letra del tratado si entendiera que un país (Irán en este caso) era mucho más execrable que otro (Estados Unidos). Sin embargo, parece que el gobierno español considera algo más execrable el gobierno trumpista que el de los ayatolás. Uno piensa lo contrario, pero uno no es Pedro Sánchez.
El presidente del gobierno anuncia una comparecencia a las nueve de la mañana. Si la decisión la tomó por considerar que está ‘en el lado correcto de la historia’ o más bien para aglutinar todo el voto de la izquierda en las siguientes elecciones nacionales, lo sabrá él. En cualquier caso, uno cree que, por dignidad nacional, el gobierno tiene razón en este caso, la razón formal al menos, que debe tenerse en cuenta cuando la razón material no está tan clara. ¿Y si Estados Unidos declara la guerra a España por ese motivo? Bueno, uno no contempla ese escenario. A lo mejor la supervivencia aconsejaría ‘modular’ la decisión porque a la fuerza ahorcan.
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LECTURA DE LA PRENSA. PEQUEÑECES FERROVIARIAS.
El Comercio entrevista a Alberto García, experto ferroviario que ocupó cargos muy relevantes. Se entresacan unas frases literales, que uno suscribe.
“La hiperseguridad ferroviaria puede ser negativa al expulsar al viajero del tren a otros medios. Al final aplicamos normativas de la Red Ferroviaria de Interés General, que es muy exigente, al ancho métrico. Como si exiges las condiciones de una autopista a un camino por el que van dos tractores y tres paisanos”.
Y una tarjeta roja al periodista y a todos cuantos comentaristas, tertulianos, y público en general, incluido el personal ferroviario, siguen hablando de los trenes que no cabían por los túneles. El periodista, habitual de los temas ferroviarios en El Comercio R. Muñiz pregunta esto: “En este contexto EL COMERCIO destapó el fiasco ferroviario, los trenes que Renfe compró y cuyo diseño se bloqueó porque el contrato y la normativa conducían a unidades demasiado grandes para los túneles”. Por favor, ver este vídeo. Si parece demasiado largo, suficiente con pasarlo entre los minutos dos y tres.
https://www.cope.es/.../transportes-cambia-version-sobre... (independientemente de que este enlace, para cubrir su bochorno se llame como se llama).
De las primeras filtraciones que hablaban de un problema de gálibo, alguien sacó la conclusión de que los trenes no cabían en los túneles, y así hasta hoy y para siempre jamás.
Pero será igual: no dejes que la realidad desvirtúe un buen titular. Y un chascarrillo.
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LECTURA DE LA PRENSA. MERCADONA.
La mayor parte de la prensa de hoy recoge la noticia del aumento de ventas y beneficios de Mercadona. Muchos de los comentarios que, al hilo de esta noticia, se prodigan en las redes sociales cargan contra el presidente del grupo, Juan Roig.
Uno es un habitual de Mercadona (de varios Mercadonas) y de otras grandes o medianas superficies, y compra más bien poco en las tiendas de proximidad. Seguramente uno es un comodón al decantarse por esta opción, en vez de entrar más en el pequeño comercio. Uno reconoce a quienes optan sistemáticamente por las tiendinas, aunque les salga más cara la elección, pero es posible que estemos hablando de gente que se pueda permitir ese apoyo económico a la tienda de proximidad. Si estás muy justo de dinero, es fácil que tengas que dejar los principios de lado y tirar por el producto más barato sin preguntarte mucho más. Hay opciones que solamente se pueden permitir quienes gozan de un cierto desahogo económico. Y desde ahí pueden pontificar muy guapamente.
Si hubiera alguien que haya trabajado en varias grandes o medianas superficies y también en las pequeñas le gustaría saber a quién prefiere de patrono. En principio, uno prefiere a un patrono grande, donde pudiera ser representado por un sindicato fuerte y no tener que vérselas con el pequeño comerciante que le está supervisando todos y cada uno de los movimientos que realiza. A lo mejor disponen de este dato los sindicatos del sector, pero guardan el resultado bajo siete llaves.
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LECTURA DE LA PRENSA. HOY CRÓNICA DEPORTIVA: VALVERDE.
De los cuatro grandes periódicos deportivos nacionales, tres de ellos suelen puntuar de cero a tres la actuación de los jugadores. El otro no entra en valoraciones. Pues bien, los tres deportivos, incluido uno catalán (que ya es raro), valoran con un cuatro la actuación del uruguayo Valverde, puntuación que se reserva para actuaciones auténticamente espectaculares, como fue la suya. Uno no vio en riguroso directo los goles del Real Madrid al Manchester City porque estaba departiendo amigablemente en una sidrería, pero vio las sucesivas repeticiones a los pocos segundos. El primer gol es inolvidable: recibe un balón en diagonal centrado (si es que se puede decir eso) desde unos sesenta metros, lo para al primer toque antes de llegar el balón al césped y lo empuja hacia adelante emprendiendo una carrera a una velocidad endiablada, con lo que llega al área antes del portero contrario, Donnarumma, que no es manco, al que dribla por el exterior para, con menguado ángulo de tiro, rematar a puerta vacía.
Su tercero gol es también extraordinario, uno de los pocos goles de sombrero que se consiguen a lo largo de la temporada, es decir, centrando la pelota por encima de la cabeza del contrario y chutar sin que caiga la pelota al pasto, que dicen al otro lado del charco.
No obstante, uno se queda con el primero: clase, potencia, definición.
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