2017/11/14

TOPONIMIA: EL DÍES A QUO

Estos días de atrás se debatió de toponimia al hilo de una propuesta para oficializar el nombre de Uviéu junto al de Oviedo. Se avanzaron también otros nombres con algunas variantes. Se buscaron argumentos de todo tipo para cada una de las alternativas y por aquello de no prohibir nada parece que Oviedo podría llamarse como a cada uno le dé la gana. Esta introducción no significa que estés contra el cambio.

Tienes de la toponimia o de la recuperación toponímica una opinión parecida a la que tienes de la llingua. La cuestión de la oficialidad exigiría otra pensada. Volviendo a la llingua y a la toponimia te llama la atención que reflejando una realidad bien antigua, no sea el bando conservador sino la progresía quien defienda esa antigüedad.

Te gustaría que tanto en la toponimia como en la llingua se fijara el dies a quo, una foto fija, ese día mítico para tomar como referencia de manera que adoptemos para siempre las palabras y las construcciones gramaticales de esa fecha. Recuperemos los nombres que tuvieran entonces los prados, los ríos y los pueblos, sea ese día el uno de enero de 1505, el quince de marzo de 1725 o el treinta de marzo de 1898, pero que sea una fecha fija. Admitamos como válido lo que se hablara o lo que apareciera escrito entonces, pero no cojamos la variante minoritaria más alejada del castellano de entre las decenas existentes en los pueblos más remotos o en los siglos más dispares. No escojamos tampoco esa palabra de laboratorio que nadie habla, aunque sea la más exacta proyección de cómo sería, siguiendo la evolución lógico-filológica previsible.






2 comentarios:

Julio fl dijo...

Hoy inteligente comentario. si no viene alguien y lo ....

Anónimo dijo...

Alguien puede hacer los comentarios que le salgan, pero el artículo permanecerá, negro sobre blanco, por muchos que estén en contra, así que lo escrito, escrito está. La lengua la hacen los hablantes, con su uso. Cada palabra tiene su historia, cada lugar su pasado. Ahora bien, no procede borrar todas las toponimias porque estén escritas en español y se reivindique una lengua vernácula local, que al final uno no sabe si entra en Oviedo-Uvieu, o en un pueblo primitivo perdido en el monte.