2016/12/22

EL ÚLTIMO NACIMIENTO, Cuento de Navidad


- ¿Nunca más vamos a ver la luz?

Aquellas cinco o seis ovejas, tres o cuatro vacas, media docena de patos, que todos los años sufrían algún descalabro habían perdido la ilusión de volver a la claridad.

Habían sido motores y testigos de días y noches de ilusión cuando los niños, que después fueron jóvenes, armaban el nacimiento en décadas lejanas. Entonces el frío arreciaba y las casas de la Renfe no tenían más calefacción que la venerable cocina que con leña o carbón intentaba dar calor a toda la casa sin conseguirlo las más de las veces. 
 
Cuando causaba baja algún animal, algún puente, alguna estrella, se aprovechaba para una mejora el invierno siguiente en sana competencia con otros belenes de otros hogares. Los accidentes no llegaron nunca a los actores principales: el Niño, la Virgen, San José, la mula, el buey y el sencillo portal. Llegados los Reyes, se guardaban con mimo y quedaban el resto del año reposando en un estante.

La luz eléctrica acabó por llegar también al portal y las bombillas de colores iluminaron desde el pesebre hasta el palacio de Herodes. Se camuflaban entre el musgo los delicados cables verdes, que sufrían tradicionalmente los mayores daños.

El belén vivió muchos años perdiendo y ganando piezas en una época sin conciencia de que coger unos tapinos de musgo de un muro húmedo constituyera un daño irreparable para la madre naturaleza.

El nacimiento sufrió las mismas mudanzas de sus dueños pero siempre encontró feliz acomodo. Hasta que los jóvenes se emanciparon. Pasó entonces un periodo de larga hibernación. Cuando en las casas solamente quedan los adultos la ilusión se aletarga y la rutina acaba por igualar noches y días, navidades y veranos.

Para aquel montón de coloristas figuras no había llegado todavía el siglo XXI. Seguían adormecidas en la gran caja de cartón cada vez más destartalada. La costumbre de los nacimientos había ido decayendo en las casas y no digamos en los centros de trabajo o de ocio, pagados de un moderno equilibrio multicultural. Se decía que no tardarían es prohibirse en aras de la convivencia.

Llegó la noticia al sombrío desván donde el nacimiento pasó varios lustros y quiso escapar por si era la última salida aunque no fuera a lucir en escaparates tan destacados como antaño.

Pese al sumo cuidado en el manejo, notaron los vaivenes de bajar y subir escaleras,  y por el ruido y el bamboleo se percataron de que viajaban en un maletero. Estaban inquietas porque no siempre termina bien una excursión así. Además era un viaje nocturno y no tenían ni idea de la estación de destino.

Sus temores resultaron infundados. Algunos de aquellos niños que armaron el belén en  casas ya demolidas, abrieron la caja, sacaron las figuritas y levantaron un nacimiento en una moderna y funcional oficina del ferrocarril para pasmo y regocijo de los circunstanciales ocupantes, que celebraron la sorpresa brindando y cantando unos villancicos.


Las tan largo tiempo arrinconadas figuritas del belén volvían a ser testigos y protagonistas

11 comentarios:

Anónimo dijo...

Es necesario que nos planteemos con claridad el doble desafío que nuestro mundo presenta a la celebración de la Navidad: el desafío de la paganización y el desafío de la trivialización. Ahora, a medida que voy cumpliendo años y hay menos navidad, pienso en lo importante que son los ritos, esas costumbres que en un momento nos parecen absurdas, pero que forman carácter. Se pierden los ritos y se pierden también las buenas costumbres: la costumbre de bendecir la mesa antes de empezar a comer, la costumbre de mostrar alegría por el nuevo día que vemos amanecer, la costumbre de dar las gracias antes de dormir por un día más vivido (mejor o peor), la costumbre de dar los buenos días al entrar en un local donde hay otras personas (salvo que se exija silencio), la costumbre de achucharte a tu pareja y mostrar la alegría a de compartir un día más... se pierden las buenas costumbres y se abandonan los ritos, quizá por influencias foráneas y extranjerizantes. Al final perdemos hasta la ilusión por la vida.
En algunos sitios todavía se puede reunir a la gente en un centro de trabajo para hacerse una foto conmemorativa. Da la sensación de equipo.

Pepa Fernandez dijo...

me encanta el cuento

Anónimo dijo...

Muy bonito.... Feliz Navidad a todos.

Cetco Psicologos(Cetco Psicosis Integral) pag WEB actualmente en reconstrucción.Perdon mol dijo...

Me parece fascinante el cuento Zipi.Felices fiestas de tu amigo Carlos de Teverga, Cetco,coseminarista en su día.
Veo q manejas de maravilla las redes.Hacme un favor Reenvía Mi felicitación:F
ELIZ NAVIDAD Y EL MEJOR AÑO ENTRANTE PARA TODOS MIS COMPAÑEROS SEMINARISTAS.UN ABRAZO ENORME.
Hazlo llegar a todos,tu q sabes,para q no se me olvide nadie.
Mi tlfno:660403213.gracias Zipi.

Cetco Psicologos(Cetco Psicosis Integral) pag WEB actualmente en reconstrucción.Perdon mol dijo...

El comentario y felicitación,todo mezclado es mío Sipi.Recuerda hacer la invitación extensible a todos compañeros del seminario.un abrazo.Soy Carlos Alonso García ! compañeros del alma!

Anónimo dijo...

Seguro que el cuento ha sido leído por muchas personas, pero son pocas las que dejan escritas esas palabras mágicas, por muy estereotipadas que sean, de buenos deseos para los hombres de buena voluntad.
Recuperemos la Navidad, que está profundamente arraigada en nuestras costumbres ancestrales: villancicos en iglesias, belenes en edificios públicos, más ambiente ritual en torno a la navidad que ahora ya no parece navidad ni en los centros comerciales, salvo por el turrón y las compras para la cena y reyes. Mientras tanto, en otras épocas del año, desde los medios de comunicación se nos bombardea con la fiesta de halloween y preparamos las calabazas con una alegría y una ilusión que no ponemos con las representaciones propias de la navidad ¿Paganismo? O influencias USA que nos llevarán a celebrar el 4 de julio, o el día de acción de gracias, por no decir el día de la marmota.

Anónimo dijo...

La nenina desapareció?

Anónimo dijo...

Muchas gracias por tu cuento de Navidad, al que esperamos año tras año con ilusión.
Reparas y plasmas con brillantez las cosas mas sencillas de la vida. Y este cuento, este año, es muy entrañable por avivar nuestros recuerdos, sobre todo para aquellos que tuvieron la oportunidad de tener "Un Ultimo Nacimiento".
Un abrazo

Anónimo dijo...

Ni nacimientos, ni villancicos, ni árbol, ni calles adornadas, ni grandes escaparates, si acaso alguna comida de empresa, algún regalo a los pequeños por papá noel y lo del regalo de reyes y las rebajas como mucho menos intenso. No deja de ser folclore, como lo es el baile regional, la canción tradicional, la procesión del santo patrón, o las procesiones de semana santa. Pero hay una diferencia: parece que se rechaza todo lo que está basado en la religión y que se pone mucha más pasión en una celebración conmemorativa sin connotaciones religiosas y es difícil encontrar fiestas que no estén marcadas por la religión, sea el día de la celebración de nuestra onomástica, o de las fallas de Valencia, sea el solsticio de verano, o la celebración de la semana mayor de nuestro pueblo. Por consiguiente, religión y diversión están íntimamente unidas. Lástima que algunos dejen de practicar esos ritos, que es cultura y se pierdan las tradiciones. Y lo que es peor, que nos abracemos a otras costumbres que nos vienen de otras civilizaciones que nada tienen que ver con nuestra tradición, la esencia de nuestra cultura popular.
Feliz año nuevo, con uvas o sin uvas, con cava o sin cava, con cotillón o sin cotillón, porque lo importante es el propósito de invocar los buenos deseos y mejorar en todo.

Anónimo dijo...

Para el nuevo año deseo que nos sigas haciéndonos partícipes de tus comentarios no demasiado íntimos y contándonos un cuento de cuando en cuando. Te deseo salud, a ti a los tuyos, que no te falta el trabajo, ni a ti, ni a los tuyos y no no te falte el amor, el cariño de los tuyos y el respeto de todos los demás (aunque siempre tendrás detractores) Año nuevo y que siga todo igual, al menos.

Alberto Coe dijo...

Como siempre un interesante cuento de Navidad .Feliz y creativo Año 2017 .