2013/03/22

FALKLAND

No sabías si era una cuestión personal o bien producto de la dificultad idiomática o acaso la desinhibidora lejanía de la tierra/isla, pero horas más tarde comprendiste los aspavientos de aquel ciudadano británico con el que compartiste unas botellas de sidra y un rato de conversación por señas y de palabra. Cuando no dominas el idioma, mejor dicho, cuando no tienes ni idea, los esparavanes son un buen complemento o un sustituto del verbo.

Coincides codo con codo en la barra del bar con un ciudadano alto, rizoso, con mochila e inglés (así lo calificas en una primera impresión) que pide una botella de cyder haciendo ademán de escanciarla en vacío. Resulta que no es english sino british, concretamente de las islas Falkland. Cuando le dices “Ah, las Malvinas”, por poco se aborta la recién iniciada aproximación.

Por señas y palabras, averiguas que está haciendo el camino de Santiago versión norte, que comenzó en Pamplona, llegó a Bilbao, donde visitó el Guggenheim, pasó por Castro Urdiales y Santander hasta llegar a Oviedo, donde visitó la Cámara Santa y supo de la sábana también santa y del rostro de un cristo medieval; que seguirá ruta por la cornisa cantábrica; que lleva dos días en Oviedo; que trabaja en el Banco Nacional, que oyó hablar de la crisis de las cajas hispanas, que nos mete en el mismo saco que Grecia, Portugal y Cypros, y que sus padres son uno de London y el otro de esas islas Falkland que lleva en el corazón, pero ahora no recuerdas quién era el father y quien la mother.

Creíste entender que la isla tenía trescientos mil habitantes, pero solamente eran tres mil ¡ay, el inglés!

Sabes también que conoce casi todos los países de Latinoamérica, pero que no puso sus pies en Argentina ni piensa hacerlo. Pasamos de puntillas sobre el papa Francisco.

No te extraña la cara que ponía cada vez que te referías a las Islas Malvinas. Te enteraste más tarde, al prepararte para escribir estas líneas.

As a result of the sovereignty dispute, the use of many Spanish names is considered offensive in the Falkland Islands, particularly those associated with the 1982 invasion.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Política aparte, los intentos, los esfuerzos por lograr una comunicación, una comprensión, una satisfacción... son los que merecen la pena. Es una moraleja, que en los tiempos que corren, me agrada, me estimula, me conmueve...

Anónimo dijo...

don't worry Luis
La "cyder" hizo su trabajo: soltar la lengua