LECTURA DE LA PRENSA. VEINTE AÑOS.
Veinte años no es nada, cantó Carlos Gardel. Veinte años hace que se aprobó una restrictiva ley del tabaco en España, impulsada por el gobierno socialista de Zapatero. Veinte años es mucho. Estos días la prensa publica reportajes con opiniones de empresarios y ciudadanos, que casi unánimemente aplauden el cambio. Los empresarios de la hostelería reconocen que a día de hoy no se mantiene ningún impacto negativo. Habría que apuntar en el debe los gastos en los que incurrieron los hosteleros que realizaron costosas obras para separar a los fumadores de los no fumadores. Gasto ruinoso porque al poco la normativa volvió a endurecerse y los tabiques fueron para la escombrera. Hoy siente uno cierta nostalgia al ver películas de no hace muchos años con la gente fumando en los trenes, en los restaurantes, en las oficinas, en el Congreso… ¡Quién pudiera recuperar la prensa de hace veinte años y recordar los mensajes apocalípticos de entonces!
¿Cómo se recordará dentro de veinte años lo de Villamanín y el gordo de la discordia? Dentro de veinte años habrá hijos que no se hablarán con los hijos de otros padres y que casi no recordarán por qué no se hablan. Uno pide un imposible. Le gustaría que hubiera un juicio sin sentencia, una especie de comisión de investigación que lo ponga todo negro sobre blanco. Sería deseable una solución de consenso, pero teme lo contrario. Lo ideal (del mundo irreal de las ideas) sería que un juez investigara los hechos y dijera: estos son los hechos probados. A partir de ahí el poseedor de las papeletas optaría por una medida u otra. Sabiendo lo que pasó, no a ciegas, por impresiones, simpatías o antipatías.
Veinte años, o más, llevan los alcaldes repitiendo lo mismo en el brindis navideño que reúne a los regidores de los municipios más poblados. Según El Comercio reclaman mayor financiación para invertir y mejorar los servicios públicos. Por el contrario, uno cree que las diferentes instituciones públicas tienen que asumir nada más (y nada menos) que las competencias que tienen atribuidas por ley, porque es muy bonito ejercitar otras, con el consiguiente rédito electoral, y reclamar la financiación a papá-Autonomía o a papá-Estado. Normalmente se salen con la suya, en detrimento de los ayuntamientos más prudentes o menos pedigüeños.
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LECTURA DE LA PRENSA. LA CAPTURA DE MADURO.
De los muchos artículos escritos sobre lo ocurrido en Venezuela, uno se queda con el del director de La Vanguardia, pero también identifica con el artículo de Pedro Rodríguez para ABC: “El mundo como un pastel”, y este texto: “Venezuela ilustra un nuevo orden internacional donde las grandes potencias hacen todo lo que les da la gana en sus respectivas zonas de influencia”.
Ahora una pregunta puramente retórica: ¿En algún caso está autorizada la intervención militar extranjera, por ejemplo cuando la malicia, la corrupción, la injusticia, la tiranía o lo peor que se pueda imaginar, se asientan en un país? No está uno pensando en Venezuela ni dando a entender que los Estados Unidos estaban autorizados a intervenir ante tal régimen. La pregunta sigue en pie: ¿Ve bien la izquierda la invasión militar de algún país derechista vesánico? ¿Ve bien la derecha la invasión militar de algún país izquierdista vesánico? ¿Algún ejemplo?
LECTURA DE LA PRENSA. LLEGAN LOS REYES.
Se había fijado, por ejemplo, en que El País, excepcionalmente, dedica toda la portada en exclusiva a noticias relacionadas con la captura. En especial se quedó uno con el detalle de que fue clave la recompensa de cincuenta millones de dólares por la información obtenida (soplada) de un traidor, aunque tal apelativo no aparezca en la noticia.
En ese momento le avisan de que los Reyes Magos, después de llegar a Naveo bajaron a Fierros a repartir los regalos y que de ahí marchaban directamente para Oviedo, así que apaga uno el ordenador, no le vayan a pillar despierto y pasen de largo.
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LECTURA DE LA PRENSA. TRUMP Y OTROS TROMPAZOS.
Por segundo día consecutivo la portada de El Pais se dedica íntegramente a noticias relacionadas con la captura de Maduro por el ejército de Estados Unidos. Uno se fija en el miedo de varios estados americanos ante las amenazas de Trump lanzadas desde la escalerilla del avión presidencial con una absoluta falta de formalidad, pero todo el mundo a temblar. Así, de Cuba se dice que hay miedo en la población de la isla; en Colombia muestran la inquietud de un antiguo aliado; la presidente mejicana trata de esquivar dardos, y, por último, de Groenlandia se dice, con precisión: “Una prudencia que oculta el pánico”.
Pedro García Cuartango, desde el ABC, tan distante de El País escribe: “Maduro es un criminal que merecería ser juzgado por el Tribunal Penal Internacional. Pero ello no justifica su secuestro”. ¿Cuántos españoles justificarían un secuestro así del presidente Pedro Sánchez? Por lo que uno lee, un diecisiete por ciento a juzgar por las estimaciones de voto.
En ABC se anuncia que comienza a colaborar el periodista y ensayista Juan Soto Ivars. Soto es un escritor señalado últimamente por meterse en charcos. Hasta ahora uno lo seguía por ser habitual columnista de la cadena a la que pertenece La Nueva España, pero antes de encharcar. Haciendo una autobúsqueda, lo mencionó en dos ocasiones. ABC indica que analizará la actualidad a contracorriente. Uno a veces también va a contracorriente.
Una noticia preocupante es la del récord de detenidos yihadistas pese a la mínima percepción social de la amenaza, señala ABC, que concreta que el año pasado fue en el que más arrestos hicieron las fuerzas de seguridad desde el 11-M. La reflexión que uno hace es que el trabajo de las fuerzas de seguridad va por libre, como si se desentendieran de la demoscopia.
En El País se fijó uno en una tabla que lista el incremente o decremento en el empleo en cada una de las comunidades autónomas en los últimos diez años. Intentó uno ver si el resultado de las tres últimas elecciones autonómicas tenía alguna relación y uno saca la conclusión de que da igual lo que minilegislen las comunidades, que el empleo no depende del color político de sus gobiernos ni de sus asambleas legislativas.
Uno también va a contracorriente en la petición de gratuidad del peaje del Huerna en un aspecto por analogía con lo que establece un artículo de las condiciones generales del contrato de transporte de ferroviario: El viajero no tendrá derecho a indemnización si Renfe Viajeros informa del retraso, antes de la compra del título de transporte. Por lo mismo, si estás enterado, porque es de dominio público, que no vas a poder mantener la velocidad máxima habitual por una autopista de peaje, no reclames a toro pasado como si no supieras nada. Otra cosa es una incidencia con la que te encuentras de sopetón. Y uno no entra en si es legal o ilegal, que se verá.
Si uno fija en otro o en la cámara una mirada penetrante, como los de la foto, y, además, habla con con-tun-den-cia. ¿se hace más creíble? Ya se lo dijo Feijóo a Mazón: hay que liderar la comunicación.




