2026/01/24

DE FACEBOOK. DEL 13 AL 22 DE ENERO

 LECTURA DE LA PRENSAL. CORINA Y TRUMP.

Uno está de acuerdo con las viñetas de la prensa asturiana.

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LECTURA DE LA PRENSA. SOBRE EL TRÁGICO ACCIDENTE DEL AVE.
Unos apuntes sueltos.
1/ Está mal visto hablar de mala suerte en los accidentes ferroviarios porque se entiende que siempre hay una o varias causas, pero descarrilos (descarrilamientos) hay muchos y no siempre el tren descarrila hacia una vía contigua por donde a los veinte segundos pasa otro tren a doscientos kilómetros por hora.
2/ El editorial de El País pide la cuadratura del círculo. “Cuando el presidente del Gobierno dijo ayer que ‘todos nos preguntamos qué ha sucedido’ puso voz a una ciudadanía atónita. ‘La respuesta’ que prometió Pedro Sánchez no puede ser el informe técnico de una comisión que puede durar meses o años, sino una explicación pronta y entendible de los hechos que dé tranquilidad a los ciudadanos cuanto antes”. Uno piensa en esa sencilla explicación rápida y entendible sobre el apagón.
3/ ¿Y si no se llega a ninguna conclusión terminante? Uno tampoco se rasgaría las vestiduras.
4/ Sobre las numerosas denuncias de anomalías que se presentan todos los días en todos los tramos ferroviarios del país, con muy variadas intenciones ¿Cómo separar el grano de la paja? El que escribe mucho tiene ventaja cuando afirma: “¡Ya lo decía yo!”

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LECTURA DE LA PRENSA. TEMPLANZA.
Según el diccionario etimológico más seguido en internet, la palabra ‘templanza’ viene del latín ‘temperantia’ y ésta, del verbo ‘temperare’, es decir, atemperar, hacer que algo modere su temperatura con arreglo al tiempo.
Piensa uno en esas gentes templadas, con cargos de alguna responsabilidad, impasibles al ruido, y les desea toda la suerte del mundo, porque lo más fácil es dejarse llevar por el canto de las sirenas.

(No pensaba en Puente, que 'fue' el ejemplo de la destemplanza. Pensaba en ese montón de gente con mayor o menor responsabilidad que recibe al año cientos de partes notificando fisuras, árboles a punto de caer, cables sueltos, aleros podres, filtraciones varias, ruidos sospechosos,...y tienen que valorar la fiabilidad de ese dato en base a su experiencia, a la credibilidad del comunicante (que puede ser un obseso de un parte diario o lo contrario, del que nunca escribe porque total para qué). Pensaba en ese responsable a quien deseo que la suerte le acompañe. Y rezaría por él sí sirviera para ese fin.)

2026/01/14

El libro CÓMO PIENSA UN JUEZ, de José Ramón Chaves García

Chaves es un juez con cierta presencia mediática, autor de numerosas publicaciones, con un blog jurídico atractivo y también entretenidos textos extrajurídicos.

Es este un libro voluminoso (más de seiscientas páginas) e interesante que, no obstante, va perdiendo fuelle según avanzan las páginas porque, pese a que el índice y los capítulos están muy estructurados, se acaban repitiendo las ideas: la dificultad de juzgar, los muchos factores que el juez tiene que considerar antes de dictar sentencia, por ejemplo y en primer lugar la ley, pero también la jurisprudencia (no siempre sagrada porque a veces hay que desviarse de ella), las circunstancias concretas del caso, la aplicación de la equidad, tener en cuenta los principios constitucionales, la repercusión del caso, etc.

El libro abusa de las citas de autores, a veces largos párrafos de juristas o escritores que no siempre vienen a cuento y ralentizan la lectura. De hecho, uno saltó buena parte de ellos.

Así y todo, encontró uno consideraciones interesantes, como los consejos que da a los abogados: esforzarse en frenar la ofuscación del cliente, rechazar los litigios absolutamente improsperables, buscar una posible solución amistosa o informar al cliente con seriedad del posible revés judicial. A este respecto, cita las palabras que Calderón de la Barca pone en boca de Segismundo: “Nada me parece justo siendo contra mi gusto”.

A la hora de hablar de los posibles errores judiciales, una frase ingeniosa de un veterano magistrado: “la diferencia entre un médico y un juez estriba en que si aquel se equivoca hay un entierro, pero si se equivoca éste, crea jurisprudencia” o el que define el Tribunal de Casación como aquel que corrige los errores de los tribunales inferiores y perpetúa los propios.

Uno de los capítulos más sugestivos es el dedicado a analizar los errores del que llama juicio más importante de la historia, el que juzgó y condenó a la cruz a Jesús, analizado con arreglo a los principios actuales, claro.

Hace unos años Chaves y David Ordóñez, otro juez en absoluto mediático, compitieron por una plaza en el Tribunal Superior de Justicia de Asturias. El Consejo General del Poder Judicial se decantó por Ordóñez, lo que desató públicas protestas de Chaves. Así y todo, tiene la elegancia de citar alguna aportación doctrinal de David Ordóñez.  

¿Qué opina del jurado? Responde con este latiguillo que circula entre los letrados: “si tu cliente es inocente, procura que le juzgue un juez; y, si es culpable, encomiéndate a un jurado”.

Sobre el control extrajudicial, esta frase, en opinión de uno desacertada: “Insisto vivamente en que este control de la labor jurisdiccional ha de moverse en los aledaños del núcleo de la decisión jurisdiccional, pues para revisarla están los recursos jurisdiccionales y no deben jamás los controles administrativos ni políticos poner sus SUCIAS manos sobre las sentencias, que están para ser cumplidas y no para ser ignoradas o burladas”. La mayúscula es de uno.

Al final dedica algún capítulo a la inteligencia artificial y a la llamada Jurimetría aplicada a las resoluciones judiciales, incluido el innovador sistema de robótica judicial iniciado en Estonia para demandas de un importe máximo de siete mil euros. Todo se andará.

Casi en las líneas finales da respuesta al título del libro. “Será imposible saber cómo discurrió el pensamiento del juez, pero siempre se conocerá y se podrá discutir el razonamiento que ha exteriorizado en la sentencia y, entonces, verificar si ha seguido un sendero lógico y razonable, y ajustado a derecho. De ahí la importancia crucial de la motivación (de las sentencias)”.

DE FACEBOOK. DEL 7 AL 12 DE ENERO.

 LECTURA DE LA PRENSA. PAROLE.

Al tuntún comienza uno por las declaraciones del líder de la oposición Alberto Núñez Feijóo que considera que un presidente digno de su país debería estar en la Pascua Militar. Cierto que hasta ahora nunca se había dado esa circunstancia, pero uno cree que la ausencia del presidente, al estar en una cita europea con motivo de la guerra EN Ucrania está justificada. Puede que Feijóo, o alguien de su partido, no tarde en ser presidente y es posible que alguna vez no pueda asistir a la tradicional Pascua Militar del día de Reyes por razones de fuerza mayor.
Dice El Comercio que Rusia gana autoridad moral con la captura de Maduro ya que el nuevo orden mundial que se apuntala con esta operación puede legitimar las demandas territoriales de Putin.
¡Cuánto se devaluó la moralidad para llegar a ese concepto!
¿Quién le iba a decir a nadie que el ministro Óscar Puente (mamporrero oficioso del gobierno) firmara junto con el presidente de AENA un artículo en La Vanguardia que habla de la relación entre progreso económico y moralidad? Pues es un artículo interesante y a uno le parece que va a contracorriente de lo que uno esperaría del pensamiento único.
¡Cuánto se devaluaron las palabras ¡Unos cuantos periódicos hablan de cerrar filas Europa con Groenlandia. Cerrar filas, una idea de resonancias militares, que no parece que Europa esté dispuesta a asumir literalmente. Uno tampoco, pero uno es un cobarde y votar a favor de mandar tropas a la guerra cuando no pueden llamarte a ti ni directamente a uno de los tuyos es una soflama facilona. Prietas las filas, otra idea.
Sí está nuestro presidente (y uno también) por mandar tropas a Ucrania cuando termine la guerra. Y por mandar bomberos cuando se extinga un incendio, o policías cuando hayan terminado de desvalijar los cacos.
Lee uno en el ABC: Primer día de gobierno de Delcy, sospechosa de traición. Hasta ahora la derecha hispana demonizó a Delcy por aquello de la oscura entrevista con Ábalos en Barajas cuando la venezolana tenía prohibido pisar territorio europeo. ¿Será una traidora reconvertida en heroína y perdonará la derecha a Ábalos si se descubre algún apaño para una transición patrocinada por el inefable Trump?
Por cierto, leyó hoy uno con casi un mes de retraso un ejemplar de El Comercio de Gijón y la viñeta del visionario Neto le deja a uno estupefacto.
¿Y qué decir de este artículo de Diego Carcedo, también en El Comercio, de mediados de noviembre?

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LECTURA DE LA PRENSA. LA MÚSICA.
Estos días se comentó la prohibición acordada por el Ayuntamiento de Mieres de que los trabajadores de atención al público cantaran o tararearan, manejaran su móvil particular u oyeran música.
En principio, a uno le parece una norma de cajón. A uno no le gustó nunca que los compañeros tuvieran la radio encendida por varios motivos:
- Es una muestra de que consideran la oficina o el taller su cortijo.
- Porque puede distraer.
- Falta de respeto: ¿por qué hay que escuchar la SER, la COPE o la FM si esa sintonía solo gusta al dueño del transistor?
Uno escucha a veces la radio en el coche, pero si sube alguien, inmediatamente la acaba porque no hay cosa que más le moleste que escuchar emisoras que detesta, y se aplica el argumento a la recíproca.
Dijo uno antes que eso era en principio. Efectivamente porque leyendo sobre el asunto resulta que existe una histórica relación entre la canción y el trabajo. Muchas canciones de trabajo surgieron para marcar el ritmo de tareas repetitivas: remar (cantos de marineros), cosechar, labores de construcción, trabajo en fábricas con movimientos repetitivos. Por lo visto, el ritmo ayudaba a sincronizar movimientos, reducir el cansancio y aumentar la eficiencia.
También se dice que cantar o escuchar música distrae del cansancio físico y reduce la percepción del esfuerzo actuando como un alivio psicológico.
Además, las canciones de trabajo permitían expresar quejas, esperanzas o frustraciones; fortalecer el sentido de comunidad y transmitir valores y tradiciones, como en los cantos de esclavos africanos o los cantos de las minas.
En principio era una cosa, pero al final está uno fuera de onda.



2026/01/08

DE FACEBOOK. DEL 31 DE DICIEMBRE AL 6 DE ENERO.

 LECTURA DE LA PRENSA. VEINTE AÑOS.

Veinte años no es nada, cantó Carlos Gardel. Veinte años hace que se aprobó una restrictiva ley del tabaco en España, impulsada por el gobierno socialista de Zapatero. Veinte años es mucho. Estos días la prensa publica reportajes con opiniones de empresarios y ciudadanos, que casi unánimemente aplauden el cambio. Los empresarios de la hostelería reconocen que a día de hoy no se mantiene ningún impacto negativo. Habría que apuntar en el debe los gastos en los que incurrieron los hosteleros que realizaron costosas obras para separar a los fumadores de los no fumadores. Gasto ruinoso porque al poco la normativa volvió a endurecerse y los tabiques fueron para la escombrera. Hoy siente uno cierta nostalgia al ver películas de no hace muchos años con la gente fumando en los trenes, en los restaurantes, en las oficinas, en el Congreso… ¡Quién pudiera recuperar la prensa de hace veinte años y recordar los mensajes apocalípticos de entonces!
¿Cómo se recordará dentro de veinte años lo de Villamanín y el gordo de la discordia? Dentro de veinte años habrá hijos que no se hablarán con los hijos de otros padres y que casi no recordarán por qué no se hablan. Uno pide un imposible. Le gustaría que hubiera un juicio sin sentencia, una especie de comisión de investigación que lo ponga todo negro sobre blanco. Sería deseable una solución de consenso, pero teme lo contrario. Lo ideal (del mundo irreal de las ideas) sería que un juez investigara los hechos y dijera: estos son los hechos probados. A partir de ahí el poseedor de las papeletas optaría por una medida u otra. Sabiendo lo que pasó, no a ciegas, por impresiones, simpatías o antipatías.
Veinte años, o más, llevan los alcaldes repitiendo lo mismo en el brindis navideño que reúne a los regidores de los municipios más poblados. Según El Comercio reclaman mayor financiación para invertir y mejorar los servicios públicos. Por el contrario, uno cree que las diferentes instituciones públicas tienen que asumir nada más (y nada menos) que las competencias que tienen atribuidas por ley, porque es muy bonito ejercitar otras, con el consiguiente rédito electoral, y reclamar la financiación a papá-Autonomía o a papá-Estado. Normalmente se salen con la suya, en detrimento de los ayuntamientos más prudentes o menos pedigüeños.

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LECTURA DE LA PRENSA. LA CAPTURA DE MADURO.
De los muchos artículos escritos sobre lo ocurrido en Venezuela, uno se queda con el del director de La Vanguardia, pero también identifica con el artículo de Pedro Rodríguez para ABC: “El mundo como un pastel”, y este texto: “Venezuela ilustra un nuevo orden internacional donde las grandes potencias hacen todo lo que les da la gana en sus respectivas zonas de influencia”.
Ahora una pregunta puramente retórica: ¿En algún caso está autorizada la intervención militar extranjera, por ejemplo cuando la malicia, la corrupción, la injusticia, la tiranía o lo peor que se pueda imaginar, se asientan en un país? No está uno pensando en Venezuela ni dando a entender que los Estados Unidos estaban autorizados a intervenir ante tal régimen. La pregunta sigue en pie: ¿Ve bien la izquierda la invasión militar de algún país derechista vesánico? ¿Ve bien la derecha la invasión militar de algún país izquierdista vesánico? ¿Algún ejemplo?

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LECTURA DE LA PRENSA. LLEGAN LOS REYES.
Ya había leído uno la prensa del día, por la noche como siempre, cuando se corre el riesgo de que las noticias en las que uno se fija hayan quedado superadas por la actualidad, máxime ante acontecimientos como la captura del venezolano Maduro.
Se había fijado, por ejemplo, en que El País, excepcionalmente, dedica toda la portada en exclusiva a noticias relacionadas con la captura. En especial se quedó uno con el detalle de que fue clave la recompensa de cincuenta millones de dólares por la información obtenida (soplada) de un traidor, aunque tal apelativo no aparezca en la noticia.
En ese momento le avisan de que los Reyes Magos, después de llegar a Naveo bajaron a Fierros a repartir los regalos y que de ahí marchaban directamente para Oviedo, así que apaga uno el ordenador, no le vayan a pillar despierto y pasen de largo.

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LECTURA DE LA PRENSA. TRUMP Y OTROS TROMPAZOS.
Por segundo día consecutivo la portada de El Pais se dedica íntegramente a noticias relacionadas con la captura de Maduro por el ejército de Estados Unidos. Uno se fija en el miedo de varios estados americanos ante las amenazas de Trump lanzadas desde la escalerilla del avión presidencial con una absoluta falta de formalidad, pero todo el mundo a temblar. Así, de Cuba se dice que hay miedo en la población de la isla; en Colombia muestran la inquietud de un antiguo aliado; la presidente mejicana trata de esquivar dardos, y, por último, de Groenlandia se dice, con precisión: “Una prudencia que oculta el pánico”.
Pedro García Cuartango, desde el ABC, tan distante de El País escribe: “Maduro es un criminal que merecería ser juzgado por el Tribunal Penal Internacional. Pero ello no justifica su secuestro”. ¿Cuántos españoles justificarían un secuestro así del presidente Pedro Sánchez? Por lo que uno lee, un diecisiete por ciento a juzgar por las estimaciones de voto.
En ABC se anuncia que comienza a colaborar el periodista y ensayista Juan Soto Ivars. Soto es un escritor señalado últimamente por meterse en charcos. Hasta ahora uno lo seguía por ser habitual columnista de la cadena a la que pertenece La Nueva España, pero antes de encharcar. Haciendo una autobúsqueda, lo mencionó en dos ocasiones. ABC indica que analizará la actualidad a contracorriente. Uno a veces también va a contracorriente.
Una noticia preocupante es la del récord de detenidos yihadistas pese a la mínima percepción social de la amenaza, señala ABC, que concreta que el año pasado fue en el que más arrestos hicieron las fuerzas de seguridad desde el 11-M. La reflexión que uno hace es que el trabajo de las fuerzas de seguridad va por libre, como si se desentendieran de la demoscopia.
En El País se fijó uno en una tabla que lista el incremente o decremento en el empleo en cada una de las comunidades autónomas en los últimos diez años. Intentó uno ver si el resultado de las tres últimas elecciones autonómicas tenía alguna relación y uno saca la conclusión de que da igual lo que minilegislen las comunidades, que el empleo no depende del color político de sus gobiernos ni de sus asambleas legislativas.
Uno también va a contracorriente en la petición de gratuidad del peaje del Huerna en un aspecto por analogía con lo que establece un artículo de las condiciones generales del contrato de transporte de ferroviario: El viajero no tendrá derecho a indemnización si Renfe Viajeros informa del retraso, antes de la compra del título de transporte. Por lo mismo, si estás enterado, porque es de dominio público, que no vas a poder mantener la velocidad máxima habitual por una autopista de peaje, no reclames a toro pasado como si no supieras nada. Otra cosa es una incidencia con la que te encuentras de sopetón. Y uno no entra en si es legal o ilegal, que se verá.
Si uno fija en otro o en la cámara una mirada penetrante, como los de la foto, y, además, habla con con-tun-den-cia. ¿se hace más creíble? Ya se lo dijo Feijóo a Mazón: hay que liderar la comunicación.