2026/08/24
DE FACEBOOK. DEL 7 AL 14 DE AGOSTO.
2026/08/19
LEVANTADO DEL SUELO, de José Saramago
Saramago está entre los autores preferidos de uno. No le decepcionó ninguna de sus obras desde que lo conoció a través de “Ensayo sobre la ceguera”. Esta que ahora se comenta, leída estos días, es la obra más ideologizada o militante de todas las leídas hasta el momento. Una buena obra, pero, por el motivo indicado, ‘no apta para todos los públicos’. No es de las que uno recomendaría para iniciarse en el Nobel portugués. Saramago fue un miembro confeso del Partido Comunista e hizo gala de ello recordando siempre sus orígenes humildísimos cuidando cerdos en su Alentejo natal.
Esta obra es precisamente un homenaje a aquellas gentes que viven en lo que Saramago llama ‘el latifundio’, que son todos los latifundios de Portugal y del mundo, en los que los colonos no tienen prácticamente más tarea que la de trabajar, no ocho horas, sino de sol a sol. Unos latifundistas que tienen distintos nombres, pero simbólicamente todos son Alberto, Adalberto, Rigoberto y nombres por el estilo, todos de la misma camada.
La novela reseña las vicisitudes de unas vidas a veces
ignominiosas, como aquella en la que el autor refleja cómo unos guardias
obligaron a un padre y a un hijo a pegarse para no ser denunciados por prácticas
subversivas, que no eran otra cosa que luchar por unos derechos más que
elementales.
En este párrafo encontró uno la justificación del título: “…luchar
así dos hombres u no contra otro, padre e hijo, y aunque no lo fueran, para
diversión de la guardia, no les basta tener las armas y nosotros no, no somos
hombres si esta vez no nos levantamos del suelo, y si no es por mí, sea por mi
padre que está muerto y no volverá para tener otra vida, pobre viejo, y
recordar que yo le pegué…”
2026/08/10
NEGRA ESPALDA DEL TIEMPO, de Javier Marías
Uno es un incondicional de Javier Marías, en realidad el autor nacional preferido. Abordó estos días veraniegos su obra “Negra espalda del tiempo”, posiblemente la obra menos aconsejable de las leídas hasta ahora, al haber visto en ella, sobre todo, un ajuste de cuentas y oportunidad de desagravios personales, por ejemplo, con uno de sus primeros editores, así el editor de una de sus novelas anteriores “Todas las almas”, asunto al que vuelve una y otra vez en esta obra que ahora se comenta.
En ese sentido se aprovecha de la técnica de difuminar las
fronteras entre ficción y realidad, con un tránsito continuo entre uno y otra. De
hecho, esta es una de las últimas frases de la obra: “…me acuerdo de lo que
dije hace mucho, al hablar del narrador y el autor, que tienen aquí el mismo
nombre: ya no sé si somos uno o si somos dos, al menos mientras escribo. Ahora
sé que de esos dos posibles tendría uno que ser ficticio”.
Marías sigue fiel a la técnica de titular novelas: siempre una
frase de una obra de Shakespeare, no en vano ejerció durante muchos años el
oficio de traductor de obras inglesas. “…y a veces pienso que tal vez por eso
transito a menudo por lo que en varios libros he llamado ‘el revés del tiempo, su
negra espalda’, tomando de Shakespeare la misteriosa expresión y por dar algún
nombre al tiempo que no ha existido, al menos aguarda ya también al que no nos
espera y no acontece, por tanto, o solo en una esfera que no es temporal
propiamente…”.
Marías recuerda en varias ocasiones a su hermano
Julianín, muerto a los tres años y medio, y divaga sobre la vida que pudo haber
llegado y no llevó, sobre el tiempo que no fue, elevando la triste anécdota a categoría.
El juego con el tiempo es una oportunidad más de pasar de la
realidad a la ficción: “Por ese revés del tiempo acaso transito todo, lo que
está en el conocido tiempo y lo que no conoce ni es por eso registrado ni
tomado en cuenta. Por esa negra espalda pueden también desfilar los hechos
cuyos relato y memoria acaban por convertir en ficticios, tal ver por allí ya
divaga la travesía marítima de mi abuela Lola hace un siglo…”
DE FACEBOOK. DEL 12 DE JULIO AL 6 DE AGOSTO
LECTURA DE LA PRENSA. CAMPEONES DEL MUNDO.
2026/07/12
DE FACEBOOK. DEL 2 AL 11 DE JULIO.
2026/07/03
DE FACEBOOK. DEL 8 DE JUNIO AL 1 DE JULIO.
LECTURA DE LA PRENSA. UN BUEN TITULAR PARA EVITAR LEER TANTAS SESUDAS COLUMNAS.
o ni aunque la leyera cien veces, así es de complejo el mundo concursal, pero sí captó que el Principado pierde el cien por cien de su deuda.
2026/06/09
DE FACEBOOK. DEL 30 DE MAYO AL 7 DE JUNIO.
2026/05/31
DE FACEBOOK. DEL 22 AL 29 DE MAYO.
LECTURA DE LA PRENSA. VERBAL (U ORAL, QUE ES LO MISMO PARA EL CASO).
2026/05/23
DE FACEBOOK. DEL 15 AL 21 DE MAYO.
LECTURA DE LA PRENSA. CAMINA POR LO SEGAO.
MIGUEL HERNÁNDEZ. ANTOLOGÍA COMENTADA.
LOS COBARDES
Hombres veo que de hombres
sólo tienen, sólo gastan
el parecer y el cigarro,
el pantalón y la barba.
En el corazón son liebres,
gallinas en las entrañas,
galgos de rápido vientre,
que en épocas de paz ladran
y en épocas de cañones
desaparecen del mapa.
Estos hombres, estas liebres,
comisarios de la alarma,
cuando escuchan a cien leguas
el estruendo de las balas,
con singular heroísmo
a la carrera se lanzan,
se les alborota el ano,
el pelo se les espanta.
Valientemente se esconden,
gallardamente se escapan
del campo de los peligros
estas fugitivas cacas,
que me duelen hace tiempo
en los cojones del alma.
¿Dónde iréis que no vayáis
a la muerte, liebres pálidas,
podencos de poca fe
y de demasiadas patas?
¿No os avergüenza mirar
en tanto lugar de España
a tanta mujer serena
bajo tantas amenazas?
Un tiro por cada diente
vuestra existencia reclama,
cobardes de piel cobarde
y de corazón de caña.
Tembláis como poseídos
de todo un siglo de escarcha
y vais del sol a la sombra
llenos de desconfianza.
Halláis los sótanos poco
defendidos por las casas.
Vuestro miedo exige al mundo
batallones de murallas,
barreras de plomo a orillas
de precipicios y zanjas
para vuestra pobre vida,
mezquina de sangre y ansias.
No os basta estar defendidos
por lluvias de sangre hidalga,
que no cesa de caer,
generosamente cálida,
un día tras otro día
a la gleba castellana.
No sentís el llamamiento
de las vidas derramadas.
Para salvar vuestra piel
las madrigueras no os bastan,
no os bastan los agujeros,
ni los retretes, ni nada.
Huis y huis, dando al pueblo,
mientras bebéis la distancia,
motivos para mataros
por las corridas espaldas.
Solos se quedan los hombres
al calor de las batallas,
y vosotros, lejos de ellas,
queréis ocultar la infamia,
pero el color de cobardes
no se os irá de la cara.
Ocupad los tristes puestos
de la triste telaraña.
Sustituid a la escoba,
y barred con vuestras nalgas
la mierda que vais dejando
donde colocáis la planta.
GUERRA
Todas las madres del mundo,
ocultan el vientre, tiemblan,
y quisieran retirarse,
a virginidades ciegas,
el origen solitario
y el pasado sin herencia.
Pálida, sobrecogida
la fecundidad se queda.
El mar tiene sed y tiene
sed de ser agua la tierra.
Alarga la llama el odio
y el amor cierra las puertas.
Voces como lanzas vibran,
voces como bayonetas.
Bocas como puños vienen,
puños como cascos llegan.
Pechos como muros roncos,
piernas como patas recias.
El corazón se revuelve,
se atorbellina, revienta.
Arroja contra los ojos
súbitas espumas negras.
La sangre enarbola el cuerpo,
precipita la cabeza
y busca un hueco, una herida
por donde lanzarse afuera.
La sangre recorre el mundo
enjaulada, insatisfecha.
Las flores se desvanecen
devoradas por la hierba.
Ansias de matar invaden
el fondo de la azucena.
Acoplarse con metales
todos los cuerpos anhelan:
desposarse, poseerse
de una terrible manera.
Desaparecer: el ansia
general, creciente, reina.
Un fantasma de estandartes,
una bandera quimérica,
un mito de patrias: una
grave ficción de fronteras.
Músicas exasperadas,
duras como botas, huellan
la faz de las esperanzas
y de las entrañas tiernas.
Crepita el alma, la ira.
El llanto relampaguea.
¿Para qué quiero la luz
si tropiezo con tinieblas?
Pasiones como clarines,
coplas, trompas que aconsejan
devorarse ser a ser,
destruirse, piedra a piedra.
Relinchos. Retumbos. Truenos.
Salivazos. Besos. Ruedas.
Espuelas. Espadas locas
abren una herida inmensa.
Después, el silencio, mudo
de algodón, blanco de vendas,
cárdeno de cirugía,
mutilado de tristeza.
El silencio. Y el laurel
en un rincón de osamentas.
Y un tambor enamorado,
como un vientre tenso, suena
detrás del innumerable
muerto que jamás se aleja.

























