LECTURA DE LA PRENSA. ¿SEGUIR LEYENDO?
Uno lee un editorial de La Nueva España de hace unos días, sobre el peaje del Huerna, que comienza así: “A 40 y a 60 kilómetros por hora se transita desde hace meses por varios tramos del eje que une Asturias con la Meseta. Unas velocidades de caleya para una vía de alta capacidad…” ¿Es creíble? ¿Merece la pena seguir leyendo? Le gustaría a uno saber en qué caleya se puede circular a cuarenta kilómetros por hora sin romperse la crisma o rompérsela a otros.
Otro día, mismo periódico, en relación con la manifestación contra el futuro (si llega) aparcamiento de El Campillín en Oviedo se lee esto: “También participaron varios niños, como Marcos Sancho, Pablo Vázquez y Greta Sánchez, que diseñaron sus propios lemas en cartones”. Sin falta de perito calígrafo, la tipografía de los carteles es de la misma mano. Tampoco sigue uno leyendo al suponer que el resto de la información merece la misma credibilidad.
Hoy, en El Comercio, comienza así el artículo del economista Silvino Urizar. “El chachachá del tren. Camino ya del cuarto año de los trenes que no entraban por los túneles,…”. Uno tampoco sigue leyendo, porque una cosa es que hubiera un problema de gálibo y otro que los trenes no entraran por los túneles.
¿Deja, por ello, uno de leer la prensa? No, deja de leer determinados artículos y determinados articulistas. Desde luego, Silvino Urízar cruz y raya.
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LECTURA DE LA PRENSA. LA NEUTRALIDAD DE LA CIENCIA, DE LA TÉCNICA Y DEL ARTE.
Mucho se está cuestionando la Inteligencia Artificial con variados argumentos. Uno cree que la IA, como los avances técnicos y científicos son neutros, es decir, se pueden utilizar para el bien y para el mal. En conjunto, los avances mejoraron las condiciones de vida de buena parte de la humanidad. Habrá quien argumente que solamente favorecen a unos pocos, y que no llegan a los desheredados del mundo. Por lo tanto, la distancia entre ricos y míseros aumenta. Admite uno el razonamiento, pero cabría argüir, con cinismo, que el progreso no perjudica a los miserables, los deja como están.
Uno se pone en el pellejo, o, mejor, en la cabeza de algunos inventores y necesariamente tiene que imaginarse que algunos inventos fueron diseñados irremisiblemente para hacer mal, como esas minas de fondo marino que se accionan con la diferencia de presión cuando un barco pasa por encima. ¿Puede tal invento tener alguna aplicación positiva? A lo mejor, pero a uno no se le ocurre. Otra cosa es que el inventor se lave las manos con el argumento de que el fin justifica los medios y que destruir un barco es un bien para el imperio para el que trabaja.
Toma uno dos vídeos que apoyan la neutralidad. El primero exhibiendo una violencia innecesaria, aunque sea de mentira, pero es un vídeo reprobable. https://x.com/i/status/2045273334607208488
Por el contrario, uno encuentra maravilloso este otro montaje que recrea el Oviedo del siglo XIX. https://www.facebook.com/watch/?v=1452077226464155 Un amigo alega que no refleja todo el Oviedo decimonónico, sino el de los ricos, porque faltan escenas en La Argañosa o Pumarín. Puede ser. También se podría analizar desde la perspectiva de género u otras ópticas alternativas. Sin ahondar, ¿a que gusta? Ahondando, a lo mejor deja de gustar. Así lo entiende la viñeta de Flavita Banana en El País: la neutralidad de la belleza literaria, aunque el autor sea una calamidad desde el punto de vista personal o político, y no vamos a poner ejemplos.
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LECTURA DE LA PRENSA. OPINIONES Y PREJUICIOS.
Lee uno algunos periódicos y no encuentra, o no fuerza, un hilo conductor, así que ahí van varias ideas (ocurrencias) sueltas.
Seguramente la más trascendente es la que encuentra en la portada de El País, que juega a fondo (‘juega’ igual es una metáfora no muy afortunada) con el asunto de la pederastia en la Iglesia: “Las víctimas de pederastia en la Iglesia superan las 3.000”. La próxima semana acudirá uno a declarar, como mero testigo de referencia, en un caso ocurrido hace algo más de cincuenta años. Y hasta aquí puede uno (y debe) leer.
También en El País repasa uno un par de veces una entrevista de Antonio Muñoz Molina, que da para este titular: “Hay un exceso de opinionismo porque es más barato que el periodismo”. Seguramente es verdad, pero uno busca en el meollo de la entrevista dónde pronunció esa frase y no la encuentra, ni esa ni otra parecida. No importa, porque el titular quedó muy aparente.
De la justicia opina Luis García Montero en la última página de El País. Opinionismo. Uno haría caso de lo que García Montero opinara de literatura, porque es absolutamente previsible lo que G. M. va a decir de la justicia, es decir, del caso Begoña Gómez o del ex Fiscal General del Estado.
¿Esto es una información o es una opinión? y se refiere uno a la frase de la fotógrafa Valérie Belín: “A las mujeres nos han inculcado que nuestro poder es la seducción”. En el artículo se habla de la sociedad patriarcal como culpable. ¿Es patriarcal la sociedad urbana asturiana, la que más uno conoce y en la que mayormente se mueve? Será, pero no se topa uno con mujeres especialmente seductoras. O no mira para ellas. O no miran para uno. O no se cruzan las miradas. Mejor.
Tiene razón Paco Monteserín en el artículo autobusero de este lunes: “Viajar con TUA es cambiar de prejuicios y de rúa”. Monteserín presenta estas semanas unos entretenidos reportajes sobre las diferentes líneas de autobús que recorren Oviedo. Hoy hizo uno un viaje en un bus urbano, y si se mira fuera de los cristales en vez de ensimismarse en el móvil, observará edificios bien y mal conservados, ventanas desiguales en el mismo edificio, locales comerciales de nuevo giro junto a otros en venta o alquiler. Es importante viajar sin prejuicios y cambiar de rúa, lo que dice el cronista oficial de Pravia.
¿La viñeta de La Vanguardia es un tópico, un prejuicio, una machistada en la que no debería entrar un periódico pretendidamente serio?
















