PAVAFF. PLAN DE ASISTENCIA A LAS VÍCTIMAS DE ACCIDENTES FERROVIARIOS Y A SUS FAMILIARES.
No es el asunto que más preocupa ahora, pero también. En activo me tocó formarme en este plan por si alguna vez tenía que intervenir para informar a familiares en caso de accidentes en la zona norte de España y en Galicia. Por suerte no fue el caso. Es posible que haya una actualización, pero no distará mucho de esta, que es del año 2015. El plan está, lo difícil es llevarlo a la práctica. https://www.senado.es/web/expedientappendixblobservlet?legis=12&id1=47011&id2=1&fbclid=IwY2xjawVcnoVleHRuA2FlbQIxMQBwZG9mBXNydGMGYXBwX2lkEDIyMjAzOTE3ODgyMDA4OTIAAR-7OWK-dW5TAx3l0YoAZDnnfdUJz2uag--NCK3sIJ4_Nwn5q6zf901RAN0-og_aem_9rd0k0fG-TR39mRBj5VOxg
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TRES REFLEXIONES ALREDEDOR DE TRÁGICO ACCIDENTE FERROVIARIO.
1/ Las responsabilidades individuales existen, a veces incurre en ellas un cabo, otras un sargento, otras un comandante. Pese a ello, la sociedad parece que queda más tranquila si se echa la culpa al sistema o a un teniente general.
2/ Ni el ministro conduce trenes, ni suelda carriles ni da órdenes de rebase de señales, pero si no dimite es porque el presidente del gobierno está sopesando las consecuencias electorales de la dimisión.
3/ El Partido Popular lo mejor que haría sería callar, no aprovecharse de la terrible desgracia y evitar un asqueroso combate acerca de quién tiene más mierda encima. Vox y Podemos et alia que hagan lo que quieran.
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LO MEJOR ES ENEMIGO DE LO BUENO.
Es el lema que uno tiene en la cabecera de esta página desde hace unos cuantos años.
¿También en seguridad? También en seguridad.
¿También en la seguridad ferroviaria? También.
(Aquí procede un paréntesis. ¿Qué es lo bueno? ¿Qué es lo mejor? Hace cien años, una casa pegada a la carretera era una joya, hoy es un incordio, mejor tenerla distanciada. Hace años, un piso primero era lo preferible (cuando no había ascensores) hoy… Renuncia uno a seguir poniendo ejemplos porque lo que es bueno hoy es malo mañana. Cerramos paréntesis)
Hay quien cree en la igualdad universal y en el maná infinito.
Hay quien sostiene que si en La Romía de Arriba también pagan impuestos, ¿por qué las luces navideñas no llegan hasta allí y se ponen únicamente en La Pola?
Y si en el ambulatorio de La Lila hay pediatra, ¿por qué no lo hay en el ambulatorio de la Manjoya (cuando terminen las obras)?
Hay quien defiende, convencido, que en el trayecto entre Llanes y Arriondas es imprescindible establecer el mismo sistema de bloqueo que entre Zaragoza y Barcelona (porque todos pagan impuestos y la seguridad es lo primero).
Hay quien manifiesta que si los autobuses de última generación incluyen sensores de monitoreo de fatiga, no se puede permitir que los que prestan servicio entre Mieres y La Güeria de Urbiés sigan sin estos sistemas elementales y básicos.
Hay quien pregona que no hay derecho a que, si existe en el mercado un sistema de pesacargas que impide que un ascensor se ponga en movimiento si se excede el peso reglamentario, arranque con sobrepeso.
Hay quien sostiene...
La seguridad es lo primero, sí, pero lo mejor es enemigo de lo bueno. También en el ferrocarril.
Uno cree que los jueces tienen alguna responsabilidad al aceptar demandas exorbitantes que obligan a particulares y a administraciones a incurrir en gastos e inversiones desmesuradas e innecesarias, y ni tiene uno gana de detallarlas ni va a polemizar sobre qué sí o que no. Uno no dice la última palabra en esta página.
¿Todos estos párrafos son para eximir de responsabilidad a Oscar Puente? No, porque Oscar Puente ya está tardando en dimitir.
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TRABAJADORES DEL PUESTO DE MANDO DE OVIEDO.
Siempre los admiré mucho y me llevé bien con ellos. Esa buena con-llevanza no siempre fue bien valorada por alguno de mis jefes, de cuando se separaron Renfe y ADIF (yo caí en la parte de Renfe) que entendían que al enemigo ni agua, porque eran el enemigo.
En la foto aparecen José Ramón Suárez y Florentino Trobajo, este ya fallecido. Dos extraordinarios profesionales y grandes personas. De Florentino guardo un recuerdo especial porque le hice varios años la declaración de la renta, de cuando se hacían a mano. Trobajo hacía barquinos y me regaló uno al que llamó 'Carmen María 83' creo recordar. El barco estará en casa de mi hija y si lee esto, a lo mejor cuelga una foto.
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VIEJAS LECCIONES FERROVIARIAS QUE NO SE OLVIDAN.
Por seguir, solo un poco, con los puestos mando, siendo todavía militar, recibió uno un curso
de dos meses en el cuartel de Fuencarral que capacitaba a los integrantes de la promoción para trabajar en los puestos de mando, previo estudio pormenorizado de la Instrucción General número 7.
Para un chaval de veinte años, solo la palabra ‘puesto de mando’ metía miedo. Por supuesto, al personal de los puestos de mando se les trataba de usted. El miedo no debía ser del todo inventado. De hecho, el monitor que impartía las clases recordaba una anécdota. Decía: si en el examen final cae la pregunta de las funciones del puesto de mando no escriban ustedes como aquel alumno que contestó que el puesto de mando ejercía una feroz vigilancia sobre las estaciones.
Un día de estos tuvo que acudir uno a Urgencias por una cuestión que se espera leve. Uno no quiere colapsar las urgencias y aclara que acudió previa expendición de un volante por parte de la eficacísima médica de cabecera. Una vez allí, y después de un par de triajes, un celador cogió al que suscribe y otros tres penitentes (uno de ellos en silla de ruedas, que iba en cabeza de la expedición empujado por el celador) y hala: síganme por los pasillos, que vamos a consultas externas. El celador, pasillos adelante, cada poco miraba hacia atrás. Caminaríamos no menos de trescientos metros por aquellos pasillos, hasta llegar a la estación final de consultas externas, pero miraría en ese trayecto no menos de ocho veces para comprobar que seguíamos todos detrás. Cuando llegamos a destino, uno no pudo aguantarse y le dijo al celador: me recordó Vd. unas viejas instrucciones que tenían los maquinistas recomendándoles mirar con frecuencia a través del espejo retrovisor por si observaban alguna anomalía en el cargamento que remolcaban. A ello contestó el celador: no es la primera vez que un paciente se me escapa por otro pasillo.

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