
Dicen los autoentendidos que el portero suplente de la selección no se distinguía precisamente por ser un hábil detenedor de penas máximas, pero nunca la aburrida estadística ni el sentido común llevaron a una genialidad.

Cuando oyes a Van Gaal no puedes evitar la imagen que de él difundieron los muñegotes de Canal Plus. No tuvieron falta de esforzarse con un doble de látex. Sobre su ancho cuello plantaron un cubo de ladrillos que solamente pronunciaba infinitivos. Un cabezón y un cabeza cuadrada.
Ese cabeza cuadrada, además de su famosa libreta, inventó algo para el fútbol: el cambio de portero para los penaltis. Como le salió bien, habrá que ir pensando en imaginarlo de otra forma.
Tomabas estos días de atrás una sidra con un amigable contertulio y hablabais de los prejuicios. Dura labor luchar contra ellos, y no había pasado lo de Van Gaal.
1 comentario:
En balonmano se hacen con mucha frecuencia y es normal.
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