Dice tu hermana (y más) que aburres a María Santísima con el árbol genealógico, que la gente anda escapada de ti, y será verdad, pero no lo vas a dejar porque de vez en cuando recibes una inyección de moral, por ejemplo, a través de una pariente, a la que no conoces, y todavía no sitúas, Carmen Puente, pero todo se andará.
En este pequeño trabajo es importante no perder ningún dato, ninguna referencia, ninguna esquela.

Por suerte llegaste a tiempo de pillar a tu madre en pleno uso de sus facultades mentales, es más, no vas a tener capacidad de registrar y ordenar metódicamente todo lo que sabe. Es una pena que no llegaras a tiempo con tu padre, y que cuando te hablaba de aquellos tiempos, te hicieras un lío entre Quino y Florencio, Castro y Calzada, y tíos de una u otra rama.
Es maravilloso tener una ilusión que no te va a dar ningún dinero a ganar, pero tampoco mucho a perder. Y si por cada cincuenta puertas que picas con cincuenta noes, una se te abre sin llamar, te das por satisfecho.