A tus cincuenta y un años, con esa calva y con ese careto quedarías ridículo si te ven salir a las diez de la noche, con otros de tu edad,
No solo los móviles y los ordenadores se inventaron cuando te había pasado la juventud, sino también el botellón. Y no aplaudes, al contrario, el botellón de adolescentes de quince años. Pero los veinte no son los quince.
Es noche de luna llena, estás paseando por el paseo marítimo de la playa de Levante y ves que hay varios policías municipales por la arena y que, posiblemente a la voz de “circulen” un buen número de jóvenes tienen que ir dejando la playa vacía, cargados con sus botellones, no sabes si ya mezclados o todavía sin mezclar. Esa noche no pueden hacer botellón. Irán con la música (es un decir, no había música, era un botellón
Algunas veces cuando por la mañana ibas a la playa tienes visto botellas vacías junto a las papeleras, señal de que supieron disfrutar de la noche con civismo. Quizá no siempre sea así. Sopesa
La noche siguiente que sales de paseo ves que no hay orden de dispersión. Hubo suerte. Las tumbonas están llenas de jóvenes que forman corrillos. Quizá para alguno sea una noche inolvidable. Te alegras por ellos y te gustaría estar allí, pero se te pasó el arroz.
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Ya tienes dicho que aprovechaste para leer revistas atrasadas que no pasan de moda, por ejemplo las viñetas de JOMA en el Magazine. También leiste varios artículos sobre
los blogs. Los artículistas de periódico están nerviosos, temen perder el monopolio de la opinión y de la información. En los blogs también hay de todo, a veces desnudez, a veces maquillaje, también en éste blog, también en este artículo. 


2 comentarios:
Tú tb harías tu botellón, no es nada nuevo... Llámalo parque, playa, monte, casa... o llámalo calimocho, vodka-limón, bota de vino...
se me olvidó firmar
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