De vez en cuando está bien leer un poco de poesía (medianamente) entendible, como la del poeta asturiano Javier Almuzara, a quien sigue uno porque en determinado programa de la TPA (ideológicamente unidireccional por cierto, pero pese a ese sesgo, que uno descuenta, lo ve siempre que puede) da a conocer sus nuevas publicaciones. Incluso le gusta a uno oír los monólogos de Almuzara, que hasta cuando habla en prosa de corrido, pronuncia con la precisión y la concisión del verso.
Almuzara escribe y habla de la vida, de la muerte, del amor
y de las cosas cotidianas.
https://www.youtube.com/watch?v=a1dkeITOoes
LAS EDADES DEL HOMBRE
Quería ser mayor, como mi padre,
no un hombrecito, que era serlo a medias.
Luego me convertí en un niño grande.
Se perdió el hombre pero no fue grave.
Cuando muera este niño, qué tragedia.
RISOTERAPIA
La alegría se aprende, no es un don
sino una disciplina
de puro asentimiento.
Levanta la cabeza,
desentraña el sentido
que tiene la caída
y, a ras del suelo, alienta.
Ríete de tu sombra.
Lee la buena ventura en un destino
de muerte inevitable y gloria incierta:
la dicha de estar vivo
es para hoy. Persevera
en la luz, aun a tientas,
pero buscando siempre un equilibrio.
Evita en la bonanza
pecar de euforia,
sonríele al mal tiempo,
y si ahora es más difícil
sabiendo lo que sabes,
recuerda las lecciones de la infancia,
sé feliz de memoria.
SIGNOS DE INTERROGACIÓN
La vida no se acaba,
qué duda cabe,
en este mundo,
pero ninguno ha vuelto
para contarlo
del lado oscuro.
Tal vez no esté tan claro.
Si no hay punto final es punto y
coma profundo
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