2019/02/15

EN LA PIEL DEL ALCALDE

No querrías haber sido nunca, mucho menos hoy, alcalde de Oviedo. Evitaste así haber tenido de escuchar a pie firme los duros y repetidos reproches dirigidos contra él, citado por su nombre y apellidos, por el hijo de Eloy Palacio, el bombero que murió en el incendio de la calle Uría.

https://www.elcomercio.es/oviedo/oviedo-discurso-hijo-bombero-eloy-palacio-alcalde-wenceslao-lopez-20190214200222-nt.html


Cuando dicte o escriba sus memorias recordará esta fecha como la más amarga de toda su vida política.  Si fuera un hombre débil, a estas horas habría presentado la dimisión. Te compadeces de él. ¡Cuántas veces habrá releído mentalmente la lista de agravios que tuvo que oír a pie firme! ¡Cuántas veces se habrá preguntado qué otra cosa podía haber hecho aquellos días o en ese caso! Quizá ofrecer la Casa Consistorial para las honras fúnebres. ¡Quién sabe si lo llegó a consultar pero habría supuesto un incumplimiento de un desconocido para tí manual de protocolo municipal!

Con poco más de veinte añitos resultaste elegido en unas elecciones sindicales en la candidatura de UGT. No saliste a la primera. Entraste unos meses después por la dimisión de algún compañero. Tampoco terminaste el mandato. Fuiste a visitar alguna estación y algún veterano ferroviario te echó en cara la mala calidad de algunas botas de seguridad. Tú que desconocías los sistemas de aprovisionamiento y todo lo demás. Estabas entonces en la Comisión de Seguridad e Higiene, que así se llamaba la actual Salud Laboral. Fue tu último acto sindical porque presentaste la dimisión de inmediato. Ibas con toda la ilusión pero no estabas por la labor de escuchar sandeces.

No quieres establecer odiosas comparaciones con lo que tuvo que escuchar y oír el alcalde. Alguien dirá que esa penitencia va en el sueldo.

Pobre muerto, pobres deudos, pero hoy tu pensamiento va hacia el alcalde, sin margen de maniobra entre la compasión y la prevaricación.


2019/02/09

GIRA LA RUEDA ¿DESTINO O AZAR?, de Laura H. García

Acabas de terminar el segundo libro de Laura, quirosana afincada en Lena. El libro expresa con sencillez, como viene a apuntar el prólogo, las inquietudes de una persona cualquiera que se sube a la rueda de la vida y no sabe en qué medida influirán en el diario devenir la fortuna o las decisiones libremente adoptadas.

El libro comienza con un canto a su pueblo natal, añorado siempre, a la vez punto de partida y eterno objetivo de retorno: la aspiración a que al final del giro completo de la rueda, se confundan las etapas final e inicial. Aprovecha para rendir un homenaje a la maestra, que la marcó y que fomentó una educación igualitaria.

Recuerda esas costumbres casi perdidas como el sanmartín -que entonces contemplaban los niños con naturalidad y hoy sería motivo de acudir a la fiscalía de menores-, o las faenas de la hierba, las fiestas de la localidad, las navidades, las esfoyazas, los carnavales,...

También cuenta algunas historias de amores y desamores, que dejan en la penumbra si hay algo de autobiográfico en ellas.

Finaliza con una conversación con una conocida tarotista, forma adecuada de cerrar una aventura exitosa que el tesón de Laura llevó hasta la imprenta, contando seguramente también con el soplo de la fortuna, tan presente en muchos
capítulos.

2019/02/08

ESCRITURA PATROCINADA

Cómo un mismo hecho te puede parecer bien y mal a la vez es cosa difícil de defender, pero es. Que el Ayuntamiento de Ribera de arriba, con su alcalde a la cabeza, haya organizado hace quince años el primer certamen de pintura rápida en Bueño y desde entonces la haya logrado mantener año tras año; que hace dos haya encargado a varios escritores reescribir la historia del concejo bajo la dirección de Juan Gona y que hace unos meses haya reunido a esos escritores para presentar los trabajos resultantes; que hace unos días haya reunido nuevamente a varios escritores para conocer la gloriosa Ribera, y se supone que para difundirla, tiene un mérito indudable para la promoción del concejo.

Que unos escritores reconocidos se presten a ello, te gusta menos. Indudablemente, uno puede escribir de lo que le plazca y cobrar de quien le pague, pero es difícil pensar que  la pluma vuele con libertad cuando hay un patrocinador. Dicho eso, las páginas seguramente resultarán bellas porque la belleza y la libertad no tienen que ir necesariamente
de la mano.

2019/02/06

UNA DE MÉDICOS, CONDENAS Y ABSOLUCIONES

https://www.lavozdeasturias.es/noticia/asturias/2019/02/06/absuelta-medica-acusada-muerte-nina-tras-ingerir-maiz/00031549448421575513576.htm
No entiendes que, si la médica no falló en nada porque cumplió la lex artis, tenga que responder el hospital, la Administración (nosotros en definitiva, aunque parezca cicatero plantearlo así).
Si el diagnóstico fuera decisión de una máquina, entenderías que pudiera pagar el hospital por responsabilidad civil, pero si el diagnóstico necesariamente es de un médico y este no falló...Todavía podría pensarse que si el fallo fuera de una máquina, habría que pedir cuentas al programador, pero no quieres escarbar tanto.
Supones, en resumen, que al tribunal le habrá parecido excesivo e injusto condenar a la médica, pero tampoco querría dejar sin nada a los padres.  
La idea inicial de esta entrada era dejar ahí la cuestión, pero encadenas una pregunta. Preguntarías descarada y descarnadamente a los padres (paréntesis 1: que suelen pedir 'justicia') (paréntesis 2: mejor no conocerlos para poder expresarse con libertad) qué preferirían
a) una pena de cárcel para lá médica, sin indemnización. 
b) una indemnización, pero absolución para la médica.
Es una pregunta qué vale para todos los casos del mundo en los que se pide 'justicia' ante errores médicos.

PEDRO SÁNCHEZ, A...NO SÉ QUÉ NI DÓNDE.

Ayer fue ayer y hoy es hoy. Hoy el 'relato' catalán no te gusta nada. Lo del relator te gusta menos. Intentan vender que el relator será una especie de secretario, y ese era aproximadamente su función en el derecho histórico. Sin embargo, en la actualidad, la figura del relator está ligada casi en exclusiva al derecho internacional, es decir, al derecho que estudia y dirime las controversias entre estados. ¿Cataluña estado?Por cierto, los relatores están especializados en informes sobre la vulneración de los derechos humanos ¿en Cataluña vulnerados?

Escríbanse en Google 'relator' y 'derecho' y se verá a qué se asocia un relator.

Que el presidente del gobierno saque pecho por haber acordado designar un relator es de una ignorancia supina y de una candidez digna de anteriores presidentes de gobierno.

2019/02/05

PEDRO SÁNCHEZ, A COPAR EL CENTRO

Te parece que Pedro Sánchez encontró en Venezuela un extraordinario caladero de votos, y no es porque se haya dirigido al voto emigrante, sino que tiró hábilmente la caña en ultramar para la pesca de especies interior.

Te explicas. En este momento la izquierda está copada por Podemos y los restos de Izquierda Unida. Pedro Sánchez intentó un acercamiento a esa izquierda con el doble objetivo de rebañar algún voto y también lograr un acuerdo de gobierno.

En la derecha, emerge Vox al extremo. A continuación no sabes bien si colocar a Ciudadanos o al PP. Por la política autonomista al uso, Ciudadanos parece más a la derecha, es decir, más antiautonomista; por política económica, allá se andarán; por política ideológica (religiosa o para-religiosa, por abreviar) ves más a la derecha al PP. Ciudadanos y el PP se escoran hacia la derecha para quitar fuerza al partido emergente, desatendiendo el flanco centrista y dejando un enorme terreno de nadie.

Pedro Sánchez aprovecha lo que Venezuela significa para Podemos -pese a su tenue intento de distanciamento- para reconocer a Juan Guaidó en contra de Maduro y el chavismo. Con ese golpe táctico, además de sintonizar con las emisoras europeas, lanza las redes al caladero de votos centristas, tan solos y desorientados últimamente.

2019/02/02

ANTROPOLOGÍA DE ASTURIAS, de Adolfo García Martínez

Hace unos meses terminaste de leer los dos tomos de la Antropología de Asturias. Comenzaste en el Mediterráneo debajo de la sombrilla -una buena forma de coger perspectiva- para terminar su lectura en días y noches de lluvia y frío.

El propio autor admite que no está ahí toda la antrolopogía, que faltan la pesca y la minería, tocadas muy de pasada en el libro. No obstante, es un extraordinario tratado de partida para enmarcar otros estudios y profundizar en ellos. Te gusta el mundo tradicional asturiano -la teoría, ya que la práctica es más dura, y tienes las manos de mantequina, como dice tu madre-. Habías leído bastantes al respecto, por lo que muchas cosas no te resultaron desconocidas. Sistematiza y clasifica un montón de materias: la casa tradicional, las herramientas, las tierras de labor y las costumbres agrícolas, la ganadería (incluyendo la transhumancia, la vida en las brañas y las costumbres vaqueiras), la compleja tipología de los montes, el agua y sus aprovechamientos (molinos, ferrerías, batanes), la elaboración de alimentos caseros y su transformación (el pan, la matanza), el parentesco (la difícil condición de la mujer que caía en casa de la suegra), los oficios tradicionales, las relaciones de vecindad, los ritos, refranes y leyendas, el papel de curas y maestros,...

El segundo tomo es más complejo y espinoso: está dedicado al estudio del cambio social, de la recuperación (porque está perdida) y difusión de la cultura tradicional, de las posibles actividades que den contenido (y rentabilidad) al entorno rural, con diseños bastante perfilados (museos, turismo, cuidado de los ancianos). Algunas soluciones te parecen parciales y no extensibles a todo el territorio asturiano.

En particular en la segunda parte, aunque sea una temeridad tuya, encuentras ideas que se repiten machaconamente; igualmente peca en exceso de citas de antropólogos o estudiosos extranjeros o nacionales; te da la impresión de citas amontonadas unas detrás de otras, que poco aportan. Es como si un estudio local estuviera obligado a adornarse de citas clásicas para aumentar su credibilidad.

Echas en falta algo más de tu zona y sigues esperando por esa antropología de la comarca. El hecho de provenir el autor de la Asturias oriental y el de contraer más tarde en Somiedo, explica que se profundice en la exposición de estas áreas, con cuyas costumbres no siempre te sientes identificado. Sigues esperando por una antrolopogía de tu zona. Julio Concepción aportó ingentes materiales, pero falta ese albañil que ponga el cemento y arme la casería.

2019/01/25

RAZONES PARA UN ANTI VOTO

Te encanta leer al mediodía el periódico en el chigre, en particular 'El Comercio', porque 'La Nueva España' la lees en casa en la versión digital completa. Otra veces no toca lectura, sino charla, según con quien coincidas. Por ejemplo si con quien compartes barra, codo con codo a tu izquierda, saca el tema de las ventas por internet y cómo afectó a (casi) todos los sectores, entre otros al suyo, una tienda de lámparas y material eléctrico. Llegáis a la conclusión de que internet lo revolucionará todo, pero no concebís que acabe con los bares, ese 'casi' del paréntesis. Charláis 'hasta que llegó su hora' y se va.

Te giras y te queda el compañero de la derecha, con quien no habías cruzado nunca media palabra, pero algo oíste de Pajares y unos jabalíes furtivos, y te dió pie a intervenir. Héteme aquí que contó una curiosa anécdota de un cuñado suyo y conocido tuyo, lenense, ya jubilado, que trabajó en el taller de máquinas de Oviedo con tu padre. Resulta que este jubilado tuvo en su día su residencia laboral oficial en Gijón, pero suprimieron su puesto en la villa marinera y lo trasladaron a Oviedo, concretamente al desaparecido taller de Vallobín, lo que dió lugar a que cobrara dieta durante años, situación muy frecuente en otros tiempos. Trasladó su domicilio a Oviedo, pero ese era su problema.

Con el paso de los años, próximo ya a jubilarse, el taller de Oviedo cerró para levantarse otro en Lugo de Llanera, y allí trasladó su residencia laboral nuestro buen hombre, que siguió viviendo en Oviedo, lo cual seguía siendo su problema. Resulta que este traslado laboral implicó que su residencia oficial quedara ahora más cerca de Gijón, con lo cual desapareció el motivo objetivo por el que devengaba las dietas del añejo traslado de Gijón a Oviedo. El hombre no solo quedó sin la dieta de ese traslado, sino también sin la del traslado de Oviedo a Llanera ¡porque laboralmente se acercaba al punto inicial, Gijón!.(Por si no todo esto es exacto, se solicita la venia necesaria para no descuadrar esta historia).

¿Quién tuvo la culpa de todo esto? Gabino de Lorenzo, a la sazón alcalde de Oviedo y promotor de la operación Cinturón Verde, que propició la demolición del taller de Vallobín y su traslado a Lugo de Llanera.

En consecuencia, si alguna vez nuestro jubilado había votado a Gabino de Lorenzo, se acabó.

2019/01/21

AL HILO DEL FALLECIMIENTO DE GERARDO LOMBARDERO

Tienes un recuerdo efímero (εφημερος, alrededor de un día) de Gerardo Lombardero, de algún año en el que coincidisteis como jurado(s) del concurso de cuentos Lena.

Estos concursos pueden organizarse de muchas maneras en lo tocante a la composición del jurado. Lógicamente, en los más prestigiosos, después del barrido inicial a cargo de los jurados-soldado, los que superan el primer corte o quizá un segundo, pasan al jurado de calidad. En los concursos más humildes todos los jurados son reclutas. A veces los jurados de calidad transmiten su decepción cuando tienen que acometer un encargo con el que no contaban, el del  desbravado inicial, es decir, cuando pensando que se les encomienda la selección final, tienen que pasar por la lectura inesperada de cien o doscientos relatos. No gusta al escritor consagrado (quizá 'engañado' por el gestor político del párrafo siguiente).

Los concursos patrocinados por alguna administración pública, como es el caso, dudan entre la gestión técnica y la gestión política. A ver cómo expresas esto y que no suene a lo que no es. Cuando se nota el peso de la gestión política, se intenta buscar unos jurados de renombre, posiblemente comprometidos o alineados con quien recibe el encargo del impulso. En esa situación puede uno recabar la colaboración de firmas notables como la de Gerardo Lombardero u otros. También en esos casos puede buscarse una repercusión mediática de la entrega de premios, por ejemplo, que esta tenga lugar en un teatro y no en una humilde casa de la cultura y que venga arropada o reforzada por actuaciones musicales o teatrales.

Cuando la gestión recae únicamente en los técnicos se gana en independencia pero se echa en falta un hálito...

Ahí dejas la reflexión, a mitad del suspiro.

2019/01/19

EL ETERNO FEMENINO

Aprovechando que tu señora tenía un sarao, comiste fuera. Después de examinar varias pizarras optaste por un menú que incluía fabada, cachopo de ternera, arroz con leche y un entrante. En el pequeño comedor se sentaban solamente dos comensalAs, algo más jóvenes que tú, o, por mejor decir, algo menos mayores. Debían ser amigas de años, pero no entradas en años, como dejaste apuntado. Tu llegada las obligó a bajar el volumen a la posición 1, máxime considerando que el camarero te puso en la mesa más próxima.

La televisión estaba apagada y al llegar tú la encendió, aunque el volumen quedó en posición 0. Se conoce que hasta entonces el camarero entendió que ellas se entretenían solas, pero tú no. Lo cierto es que no sabes de qué hablaban -quizá de viajes, quizá de las pequeñas cuitas profesionales- hasta que una anunció:

- ¿Sabes que me invitaron a una verbena?

Eso rompía el tono serio e intimista que hasta entonces habían mantenido, lo que azuzó tu sentido del oído. En la tal verbena debió conocer a alguien del sexo masculino -algo histriónico-, y describió su ropa (exterior) a la amiga, vestuario discordante con la edad del varón, creíste entender. Así y todo, algo debió rebullir en su interior, sin por ello quedar absolutamente convencida:

- ¿Qué se puede esperar en esa situación?

El resto de mesas se fueron ocupando y no sabes si los de la verbena llegaron o van a llegar a algo.

En fin, nunca se pierde la esperanza en el amor; o, en el amor nunca se pierde la esperanza.

TEATRO

Sabías por la prensa que la joven doctora había participado como actriz en alguna representación de la compañía de teatro cuasi familiar, pero si tu mujer no hubiera ido a la especialista esta semana, no te habrías enterado -porque la difusión fue mínima- de que para este viernes estaba prevista una actuación de su grupo -y de ella- en el centro social de San Claudio, muy cerca de Oviedo.

https://issuu.com/chanclosasgaya/docs/quienyelpostreru

No sabes en qué clase de público pensó el autor cuando escribió el guión y cuando -como director y protagonista- lo llevó a las tablas. Quizá se imaginó un público joven, universitario.Por el argumento no era lo esperable, pero por soñar que no quede.

El público en los centros sociales es el que es. Sociología pura. Los primeros minutos de la representación hubieron de compartirse con el ambiente de fondo de las fichas de dominó sobre la mesa y del golpeo de las cartas al cantar las cuarenta. Quizá ese murmullo forme parte del decorado sonoro y no procede enfadarse. Al fin y al cabo, hablamos de teatro costumbrista. La obra no tenía más pretensión que hacer reír a los asistentes y a fe mía que lo consiguió.

Si la doctora-actora no fuera hija de un compañero tuyo del seminario, casi seguro que no habría salido nunca la conversación, pero gracias a esa feliz coincidencia, pasasteis una tarde entretenida.


2019/01/15

FARMACIA

Hace unos días acudiste a la farmacia de Campomanes, en el concejo de Lena, donde te gusta hacerte con la lista de medicinas a las que tu madre está acostumbrada, tanto al contenido como a los envases y sus presentación.

Delante de ti estaban atendiendo a un señor y mientras la joven farmacéutica le despachó dos o tres cajas, comenzó a explicarle las dosis y la forma correcta de consumirlos.

- Soy el médico de guardia.
- Perdón, no le conocía.

Intercambiaron algunas breves frases aptas para la ocasión y llegó la hora de pagar.

- ¿Cuánto es?
- Nada, estos están exentos.
- Ah, es que son para mi hermano y no sé cómo va eso.

No reprochas al médico que no esté al tanto de aspectos burocráticos colaterales, pero no está de más conocer el contexto. En cuanto al comportamiento de la farmacéutica, será normal que, sin saber a quién se está dirigiendo trate a todos por igual, pero a ti te pareció encomiable.

2019/01/14

JUAN CUETO

Todavía el sábado, cuando ya había anochecido, te acordaste de Juan Cueto. Saliste con tu mujer a ver la segunda parte del partido del Oviedo y, de paso, a tomar una botella de sidra; o quizá a tomar una botella de sidra y, de paso, ver al Oviedo.

Había poco sitio en la barra, donde te gusta estar hasta que el peso de los años te empujen hacia las sillas. Eres de los que creen que la sidra ha de beberse de pie, que, además, favorece tu posición de oteador de horizontes. Al poco de entrar, quedó un hueco a tu lado, que ocupó de inmediato otro parroquiano con el que conversas a veces. El día anterior lo habías visto paseando a su perra y le habías preguntado si le habían traído algo los Reyes. Con esa conversación seguiste en la barra, siguiendo muy poca cosa el balompié, para pasmo, o no tanto, de tu santa.

En un momento, te pregunta si no habías ido a ver el partido y le comentaste que te gustaba ver la televisión como Juan Cueto decía que había que verla: con un barullo que ahogue el sonido, o detrás de una escaparate, o estirando el cuello en una aglomeración o incluso con un poco de nieve.

- ¿Te dije esto alguna vez?.

Ella te miró y te pareció que se esforzaba por contener un soplido. Debes repetirte como el ajo.

Eras un devoto de Juan Cueto: de sus columnas en El País, de sus artículos de todo aprovechando la esquina de la crítica televisiva desde la caverna del dinosaurio, años antes, de su voz oscurecida nada radiofónica (qué sueltos más antológicos en Radio Asturias en los últimos setenta con Juan Cueto, Lorenzo Cordero y  Pedro de Silva con sus "Crónicas bárbaras" o los "Pliegos de cordel"), más tarde, paladín contra corriente en pro de la pasión futbolera. Un rompedor de maneras tranquilas.

2019/01/13

IDEAS DE DERECHAS, IDEAS DE IZQUIERDAS, IDEAS NEUTRAS

Yendo o viniendo de la pista finlandesa te encuentras con estas hermosas señales de prohibición que muchos automovilistas transgreden, pero no es de estas transgresiones de lo que querías escribir hoy, si acaso otro día, si otras ocurrencias no las arrinconan, como tantas veces sucede.

Pensabas qué pasaría si se decidiera instalar -de fábrica- un GPS en todos los vehículos, que trasmitiera información a las autoridades competentes en la regulación del tráfico. Te asaltan unas preguntas, para las que tienes respuesta, aunque de momento la vas a ocultar intencionadamente. ¿Esa idea es de derechas, es de izquierdas o es neutra políticamente? Pensemos en ello antes de que ningún partido lo proponga, pero acto seguido  ¿si un votante conservador la hubiera asumido como neutra, porque le parece simplemente bien, la rechazará si la abandera un partido de izquierdas? ¿y si ocurre al revés?

Segunda batería de preguntas. Antes de estar incursos en un accidente, sea como víctimas sea como responsables ¿qué opinión tenemos al respecto? ¿cambiamos de idea si alguna víctima cae de nuestra parte? ¿y si somos los responsables?

Volviendo a la neutralidad, ¿apoyaríamos el proyecto si se pudiera utilizar solamente en caso de accidentes pero no para multar? ¿por qué? ¿por qué no aprovechar los medios para multar también?

¿Son ideas neutras en cualquier caso, es decir, sirvan para aclarar accidentes o sirvan también para multar? ¿pasan a tener una carga ideológica según su posible uso?

¿Como llega un partido a incluir un punto así en su programa, escuchando a los militantes, consultándolo el líder con la almohada?




PERIÓDICOS ATRASADOS

Lo siguiente no es una redundancia: te gustaría leer diariamente el periódico de la provinciana capital. Sin embargo, por los avatares de la jornada -o por mala organización del tiempo- algunos los vas dejando, no sin antes echarles una ojeada de servicios mínimos, no vayas a obviar alguna noticia importante, no digamos una esquela. Lo que nunca haces es tirarlos a la papelera, antes a la física, ahora a la electrónica de reciclaje. Van quedando ahí pendientes de un hueco. Quizá actúes con el periódico como con el plato de comida o con las existencias de la nevera. Una vez que entraron no quieres que se pierdan, de ahí que ni dejes nada en el plato, ni quieres que se pierda nada en la nevera ni te deshagas del periódico antes de haberlo leído.

Ante una riestra de periódicos caducados, ¿por donde empezar, por el más antiguo o por el más moderno? Durante tiempo optaste por los más modernos porque de esa forma te sonaban más las noticias y estaban más frescos muchos artículos de opinión. Sin embargo, últimamente vas eligiendo por los más antiguos, lo que presenta alguna ventaja: la lectura es más rápida, dirías que se favorece hasta la lectura trasversal, no en el sentido que le da la modernidad, sino esa lectura rápida y selectiva en forma de V; muchas noticias están superadas, con lo que no pierdes tiempos en entrar en detalles que ya no importan; otras, por el contrario, te suscitan la duda de en qué habrá quedado aquello que se anunciaba o prometía o aquel juicio al que dedicaron tantas líneas, del que nunca se conoció la sentencia, por ocultación voluntaria o porque el profesional no siguió persiguiendo la pieza. De algunas, en esa lectura rápida inicial, sacas un pantallazo para colgar una tontería en facebook, pero si no lo haces de inmediato, la idea decae.

Las columnas breves las ventilas en el día, desde luego las de Pedro de Silva y Pepe Monteserín, seguro, brillantes y generalmente pagadas a la actualidad reciente. Otras tienden a intemporales, por no decir eternas, como las de Millás, que se pueden leer sin urgencia; en las del colectivo Antonio Rico hay de todo; de otras, de puro politiquerío pasajero, sueles pasar; otras las desechas directamente como la de Greciet; en esa línea, anteriormente la del jubilado Neira solía estomagarte, pero la leías jurando por lo bajo "tiene algo de razón el cabrón". Hoy esto no te pasa con ninguno.

***

De EL COMERCIO, otro día.



2019/01/07

RECURSOS INHUMANOS, de Pierre Lemaitre

"El antaño flamante director de recursos humanos Alain Delambre ha perdido toda esperanza de encontrar trabajo y se siente cada vez más marginado. Cuando una empresa de reclutamiento considera su candidatura, está dispuesto a todo con tal de conseguir el empleo y recuperar su dignidad, desde mentir a su esposa hasta pedirle dinero a su hija para poder participar en la prueba final del proceso de selección: un simulacro de toma de rehenes. Sin embargo, la ira acumulada en años de agravios no tiene límites... y el juego de rol puede convertirse en un macabro juego de muerte. Con humor, crudeza y un realismo brutal, Lemaitre explora el lado más inmoral del mundo empresarial y los efectos perversos del desempleo en cualquiera de nosotros. "

Después de cinco meses,  acabaste de leer la novela. Tardar  cinco meses en leer una novela es estropearla, es como un menú recalentado varias veces, que pierde todas las vitaminas y hasta todo el gusto.  Seguramente no te enganchó lo suficiente o no le cogiste el tranquillo. 

Es una novela en la que se superponen varias ficciones y no acabas de saber realmente si el narrador vive las historias o las cuenta, así que lo único que sacaste en claro es lo que literalmente reproduces de la propia contraportada, los párrafos iniciales de este comentario. Bien poco.  Otra vez será. Te gusta lo que te gusta. 


2019/01/05

ESCAPARATES NAVIDEÑOS

Sales de casa camino del trabajo, dispuesto a contabilizar con qué adornan los comerciantes los escaparates, si con el Nacimiento, si con Papá Noel, o con qué (o con nada).

Empiezas por una acera para volver por la otra.

Para el bar de abajo no existe la Navidad, al menos visto desde fuera; la guardería está obligada a la asepsia; la floristería luce unos colgantes de papeles de colores, nada especiales; en la peluquería simulan un nacimiento, en el que distintos frascos hacen de Virgen María, San José o el Niño; en la tienda de cervezas artesanas no ves nada especial; la clínica, nada; la tienda de pinturas echó la persiana metálica y nada, igual que la papelería vecina; los chinos colocaron un arbolito de navidad y también un nacimiento, más como artículos venales que de ornato propio; la clínica odontológica, sin espacio para adornos; la mueblería, nada; la oficina de discapacidad, nada, pura opacidad verdosa; la correduría de seguros muestra un nacimiento con figuras enormes pero también un Papá Noel de similar estatura; la mercería, bastante tiene con sus cachivaches; la boutique de paraguas, otro tanto; la tienda de la energía solar, pura austeridad ecológica; la agencia inmobiliaria, nada; en la mueblería estilosa sobrevuelan sobre una cama una bandada de pajaritos blancos de papel, pero no sabes si son navideños o vuelan todo el año; la división de seguros y de informática de los grandes almacenes no se mojó; el ambulatorio central no está para derroches; la lencería tiene hueco para unas bolas, lo que no es de extrañar; la relojería, persianas seguras; la perfumería, unos colgantucos; la casa de juegos, nada; con el bingo no tenemos suerte; en su cafetería-restaurante, nada; en el garaje, a saber lo que habrá en las profundidades; en el restaurante que quedó huérfano, nada destacable desde el exterior; en la tienda de decoración, luces navideñas; la tienda del equipo de fútbol local está a la defensiva, y no da pistas; se supone que la iglesia dejaría un espacio central para el Niño Jesús, pero a la hora a la que pasas no llegaron ni los pobres; donde venden colchones no hay adornos; en la tienda informática, lo mismo; tampoco en el cafetón contiguo; en el revoltijo de al lado, no encontraron un hueco para la poesía si no es vendible; en la joyería, nada; en otro batiburrillo de todo, tampoco; en el banco gris, quedan solo los cajeros, no hay hueco para personas;  en la moda infantil pegaron unos papanoeles en el cristal; en la librería infantil, estrellitas colgantes del techo, un arbolito y muñecos de nieve; en la tienda de ropa deportiva, un arbolito blanco; en la papelería se ve un pequeño nacimiento y también un árbol de tiras de papel; en la tienda de ropa, unos adornos, pero habría que volver después de Reyes para comprobar si eran artilugios navideños o de hoja perenne; la mediana superficie, persianas, aunque las estanterías estarán surtidas de turrones y cava; en la panadería-confitería medio lenense pegaron unos arbolitos y un Papá Noel en la luna; la peluquería muestra un completo nacimiento con musgo y numerosos figurantes, pero no logras adivinar si la moda capilar es uniforme; la cafetería, nada; en la tienda de regalos se levanta un gran árbol cargado de lo propio: regalos; en la boutique, algún reno tira de un trineo y alguna locomotora de purpurina arrastra la mercancía, vigilados por un entrañable viejecito nórdico de barba blanca; la mediana superficie de confección, de una austeridad monacal, en su línea de tristeza; la boutique de la esquina, imita a su vecina; el banco ex asturiano anuncia futuros, ya no están en sus escaparates antiguos héroes locales pasados caídos en desgracia; en la peluquería vemos un nacimiento básico pero enorme; en la pizzería cuelgan bombillas navideñas; en el sex shop, un pino, como es natural; en la tienda de juguetes, luces navideñas; el night club, cerrado a cal y canto, como lugar triste que es; el restaurante que en el divorcio ganó más el nombre que la clientela, nada; el bar del oeste y el fútbol, nada desde la calle, pero en el interior sabes de un fuerte apache luminoso lejanamente navideño; el bar vecino, nada a simple vista. No hay más en el viaje de ida.

Vuelves por la otra acera y de momento te encuentras con que la mueblería no amuebló las fiestas; el bar que despista con el patronímico, tampoco; la vinatería de la esquina gastó algo en unas pocas luces, pero desconoces el año del gasto; para la impresora de camisetas, diciembre y enero son como los demás meses; la herboristería colgó unas cintucas; el bar azul no se sabe si está abierto o cerrado; del nuevo burger cuelgan algunas luces; la tienda de los trofeos deportivos empató a cero; en el revoltijo de ropas, un Papá Noel se asoma de un con el gusto mortecino habitual de la tienda; el salón de belleza, feo; la agencia de viajes llenó el escaparate de exotismo: una casa nórdica, un trenín, un árbol y un Papá Noel viejo; el gourmet extremeño, unas bolas; la cafetería que anuncia sidra, algún motivo en el techo; la boutique de la esquina, un ligerísimo toque navideño; la cafetería, un Papá Noel asomándose a la ventana; la casa de belleza, un arbolín en un tiesto; la sidrería del gran río, nada; la cafetería vecina, lo mismo; en la mueblería levantaron un gran nacimiento de figuras tan grandes como austeras, a juego con el próximo rótulo de derribo; la multicopiadora venida a menos, nada, la boutique femenina, un abeto blanco y alguna luz; la boutique americana, algún colgante chino; la fotocopia no clavó nada; la boutique de niños, una tristeza, nada; la casa de belleza ata un árbol con una especie de sogas luminosas; la lencería mínima, un miniarbolín que no pasa de diez centímetros; la inmobiliaria, nada; la cafetería otoñal, tampoco; la tienda del chocolate no endulza la vista al peatón; en la tienda de complementos luce un árbol desnudísimo, menos abrigado que los compañeros maniquíes; en el restaurante chino asoma un reno que más parece de Siberia que de la Manchuria; a la casa de apuestas no le van los juegos ornamentales navideños; la farmacia combina Papá Noel y nacimiento con estilo; la tienda de informática no programó nada especial; en la librería sin libros asoman unos arbolinos con algo de luz; la tienda juvenil no desiguala el escaparate con ningún elemento extraño; el escaparate de las novias, combina el blanco natural con colgantes planteados; el banco rosa que aspira a la independencia, nada; en la tienda de ropa femenina, un árbol
y unas bolas, contradiciendo el sexo; en la zapatería lusitana, un árbol estiloso; la tienda de jabón sorprende con un nacimiento, no de su materia prima, sino de corcho; en la tienda de deportes no se juega a nada; en el hotel, cae la nieve sobre un árbol luminoso; la tienda de decoración se supone minimalista a juzgar por un Papá Noel de menos de una cuarta; la empresa de reformas hincha el escaparate con un gran Papá Noel hinchable; la vinatería, nada, quizá por estar cerrado por vacaciones; en la sastrería dejaron unas grandes cajas para regalos ya envueltos, y un árbol; el quiosco no anuncia ninguna buena nueva, al menos con los símbolos de esperar; la zapatería de la esquina de la moza espericada, nada; la cafetería del jazz, sin música celestial ni nada; la zapatería transalpina, una bola y algún motivo; en la joyería de bisutería abundante lucen escuetas una bola y una estrella; en la farmacia, en el pequeño escaparate hicieron hueco para el nacimiento con la mula y el buey y su estrella colgante, que traerá noticias de salud o salvación, de etimología hermana; la zapatería, nada; la mediana superficie enfadada con sus compañeros de la patronal por tener que pagar más a sus trabajadores, y de paso enfadada con éstos, nada; otra inmobiliaria, nada; la cafetería geométrica tampoco; la peluquería low cost, un Papá Noel pegado en el cristal haciendo juego con el minimalismo económico; en la inmobiliaria desahuciaron portales y árboles; en la cafetería que cobija a los cuponeros dejaron una estrella; en la tintorería, un árbol, con unas livianas perchas haciendo de ramas; la joyería clausurada y la pescadería, persianas abajo a juego; en los  electrodomésticos se ven tres originales cafeteras disfrazadas de reyes arrodillados ante quien mire desde la acera, pero empatan con una aspiradora estilizada rematada por un gorro de Papá Noel.

Estás en la casilla de salida.  Es lo que hay.

2018/12/23

DE TIERRA DE CAMPOS AL MONTE VINDIO (Cuento de Navidad)

Habían decidido iniciar el camino de Santiago desde su pueblo natal, Calzada del Coto, en la Tierra de Campos leonesa. No tenían claro si tomar el entrañable camino trajano por Calzadilla de los Hermanillos o la más socorrida ruta tradicional que les llevaría a Bercianos del Real Camino. Sea como fuere, acabaron llegando a los arrabales de León.

En la hospedería próxima a la capital se registraron como Félix Carbajal y Daría Lera. Nadie pernoctaba allí desde hacía unas semanas. El bien avanzado mes de diciembre no era la época más propicia para caminatas. Las heladas de madrugada estaban aseguradas, cuando no pertinaces aguaceros a deshora.

El alberguero se interesó por los santos que llevaban bordados en sus mochilas.

-         San Esteban y San Roque, los santos de nuestro pueblo.
-         Es costumbre de esta casa obsequiar con unas ramas de laurel a las peregrinas embarazadas. Daría, llévalo a la vista. ¡Buen camino y Feliz Navidad donde os coincida!

Era esperable pensar que al aproximarse a la vieja capital giraran hacia el oeste siguiendo el camino francés clásico, pasando por San Martín del Camino, Villadangos y Astorga, para acercarse al Bierzo, fronterizo ya con la brumosa Galicia. Pero no.

Madrugaron, de acuerdo con los usos de los caminantes, y, por aquello de dar cumplimiento al viejo dicho de que “quien va a Santiago y no al Salvador, visita al criado y no al señor”, tomaron rumbo a Oviedo con intención de llegar a su catedral.

Conservaban un recuerdo difuso de la estación del ferrocarril de su pueblo, derribada al quedar sin trenes ¿o se derribó antes? De niños pasaban horas cerca de las vías viendo pasar los veloces trenes de pasajeros y los estruendosos trenes de mercancías. Con ese recuerdo, decidieron seguir una novedosa ruta ferroviaria.

El primer martes de diciembre había atravesado los túneles y viaductos del valle del Huerna el primer tren de alta velocidad. Comenzaron a pasar también los trenes de mercancías aunque otros seguían serpenteando por el familiar trazado del Pajares.

Finalmente también los trenes de mercancías se despidieron de Busdongo, de Puente de los Fierros, de Linares-Congostinas y se encaminaron por  trayectos y estaciones sin historia, de nombres tristes y todavía desconocidos.

Daría y Félix llegaron a Busdongo en dos etapas, dispuestos a transitar, si era posible, por el viejo trazado ferroviario del Pajares, comenzando por el túnel de La Perruca. No habían olvidado la linterna, útil para cualquier caminante e imprescindible ahora con el repentino cambio de planes. Sabían que, si eventualmente se acercaba un tren, podrían resguardarse en los refugios, esos huecos abiertos en todos los túneles para que en otros tiempos los obreros de la vía pudieran escapar hacia ellos al ver acercarse el foco amarillento de la locomotora.

Intentarían seguir exactamente la senda ferroviaria y, donde no fuera posible, harían el recorrido por el ‘tranvía’, esa ruta exterior y paralela utilizada en el siglo XIX para llevar obreros y materiales a los túneles en construcción.

Fue así como atravesaron los túneles del Cantu los Galanes, las Nieves, Las Chagunas, Pandoto, el Topeal, Valdecales, la Sorda, Burón, el Capricho, la Parra, Orria o el Batán, todos con su historia, sus muertos, su ingeniería y sus recuerdos.

Descubrieron una ruta hermosa y virgen para los caminantes.

En Puente de los Fierros optaron por retomar el camino tradicional de El Salvador, al menos esos kilómetros que los separaban del Monte Vindio, ese punto estratégico desde el que divisar el viejo Pajares a este y el naciente Huerna al oeste.

Guiados por un enorme árbol de Navidad levantado en el canto de Fresneo, subieron la empinada cuesta, una temeridad teniendo en cuenta el estado de Daría. El único vecino que encontraron se ofreció a indicarles el camino recto y siguió con ellos un trecho hasta enfocarlos hacia la ermita de San Miguel, donde se sentaron a comer unas castañas crudas recogidas en el sendero.

-         Bueno, aquí me despido. Pronto llegaréis a Herías. Hasta Vindio no hay pérdida. Allí tenéis la iglesia de Bendueños y un albergue. Nunca estuve pero oí hablar muy bien.

Caminaron siguiendo las indicaciones y, con la luz del sol bien menguada,  estuvieron seguros de haber llegado al monte Vindio cuando vislumbraron las nuevas vías y sendos trenes bajo una ladera de cemento desnuda: uno blanquecino de alta velocidad y otro colorido de mercancías. Traspasando el otro valle, imaginaban entre la bruma los pueblos de Casorvía y de Malveo, ya sin trenes, pero con la esperanza de recuperarlos, aunque fueran trenes turísticos y esporádicos.

No eran horas de visitas a la iglesia. Ya la verían con tiempo al día siguiente, así que se encaminaron al albergue, una antigua casa de frailes levantada a escasos metros.

A la hospedera le dio un sofoco cuando les anunció con voz entrecortada que el albergue estaba completo. Nunca le había pasado tal cosa en diciembre.

-         ¿Qué hacemos, ahora, Félix? Ahora y a estas horas.

Unos peregrinos que oyeron la conversación se ofrecieron a dejarles su litera.

-         No vamos a permitir que una mujer en esa situación marche de noche a saber donde.
-         De ninguna manera aceptaré un trato de favor.

Para dentro de unos días estaba anunciada la presentación por todo lo alto de unas misteriosas pinturas barrocas que se habían podido restaurar después de que la iglesia fuera declarada Bien de Interés Cultural, así que todas sus estancias presentaban un aspecto impecable. Lucían una policromía vivísima y unas figuras misteriosas que el investigador no había querido desvelar todavía, pero la hospedera tenía la llave de la iglesia y, en consecuencia, del resguardado camerín de las pinturas, situado justamente detrás del altar.




La hospedera, ágil de reflejos, encontró de inmediato una alternativa. Cualquier cosa antes que un parto nocturno y en el camino. Con ayuda de otros peregrinos colocó unas mantas en el camerín y allí se acomodaron –es un decir- Félix y Daría, que no tardó en romper aguas y dar a luz un bebé, bautizado días más tarde como Vindio.

Instalados de inmediato en el albergue –Daría cedió, evidentemente- la hospitalera les había explicado que Bendueños siglos antes se llamó Vindonnus, pero mucho antes fue conocida como Vindio.


Entre nana y nana, villancico y villancico, se oía el tenue silbido de los trenes atravesando el valle del Huerna, mientras en el Pajares no acababa de levantar la niebla. 

2018/12/14

LA HISTORIA Y LOS RECUERDOS DULCIFICADOS O INTERESADOS

Ricardo González rememora su vida, en particular su vida sindical y recuerda el secuestro del ingeniero o uno de los ingenieros de Minas de Figaredo en el año 1979.

https://www.lne.es/cuencas/2018/12/09/40-anos-conflictos-bravos-mineria/2393847.html


Esos hechos fueron determinantes para que un mes después HUNOSA, en definitiva el Estado, se hiciera cargo de la centenaria Minas de Figaredo. Si pesaron más la presión social y la presión política, o si fue el empujón final que los propietarios de la mina necesitaban para tirar la toalla, es difícil saberlo. Eso, sin descartar una compensación económica interesante, dato que desconoces.

A veces añora uno la idílica transición y pos-transición, que seguramente no fue tal. Algunas plumas dulcifican un relato histórico, que seguro que no todos vivieron igual.

https://www.lne.es/cuencas/2009/06/09/calenton-figaredo/765670.html


2018/12/12

EL CAFÉ Y LAS PROYECCIONES MACROECONÓMICAS

Dirá que no lo dijo, o que la frase fue sacada de contexto, pero la frase podría servir como ejercicio práctico de matemáticas o quizá de economía, sin dejar atrás una base sociológica o una estimación política.

Caíste inicialmente en la tentación de un cálculo simple: cuántos cafés puede tomar uno a lo largo de su vida laboral, pongamos una vida de 35 años. Tiras de calculadora. 365 días x 35 años = 12775 días. Tomando dos cafés diarios llegaríamos a la cifra de 25.550 cafés a lo largo de la vida laboral. Para ahorrar los 50.000 euros el precio constante del café tendría que estar en 1,95 euros aproximadamente. Si quisieras afinar, tendrías que convocar a los economistas actuariales, que nos indicarían con precisión el precio del café en el año 2040, con un error de + - 0,2 %.


Habría que matizar los supuestos de hecho anteriores. La frase no habla de la vida laboral, sino del joven ahorrador. Una interpretación es que esos 50.000 euros hay que ahorrarlos en cafés mientras se es joven, así que lo primero es abordar el concepto de joven.  Te encuentras con que la Organización Mundial de la Salud delimita la juventud entre unos márgenes bien diferentes de los que utiliza el Principado de Asturias para emitir el carnet joven. Como hay que elegir uno, te decantas por el concepto administrativo de nuestra autonomía: se es joven entre los 12 y los 30 años. Habría mucho que discutir. Sin ir más allá la práctica de las esquelas es otra, pero estamos hablando de vivos, no de muertos.

Tenemos, pues 19 años, para conseguir el ahorro de los 50.000 euros. Parece exagerado tomar dos cafés diarios a los doce años, aunque incluyamos uno en el desayuno, pero te decantas por el cálculo administrativo. Asi pues, 365 días x 19 años = 6.935 días. Tomando dos cafés diarios llegaríamos a 13.870 cafés. Por lo tanto para ahorrar los 50.000 euros, el precio medio de la taza rondaría los 3,60 euros, algo más que el café que tomó Zapatero el el campo de fútbol de la Ponferradina, si mal no recuerdas.

En realidad, los llamados especialistas pueden decir lo que quieran en titulares o en notas a pié de página, y con los decimales que estimen oportunos para dar el empaque necesario a las mentiras.