2024/09/28

Libro OCHOCIENTOS BRAZOS. EL MOVIMIENTO OBRERO EN EL FERROCARRIL DURANTE EL FRANQUISMO, de Miguel Muñoz

Acaba de leer uno este libro de cierta extensión, que llega a las 413 páginas. El título se debe a una prosa de Miguel Hernández que habla de los ochocientos brazos que trabajan en la estación de Baeza. Uno destaca siempre el porqué de títulos que pueden llamar la atención.

En el prólogo el autor alude a su posición ideológica y política. “No me produce el más mínimo incomodo ya que no creo que haya una contradicción insalvable entre mi trabajo de historiador y mi ideología (de izquierdas)”. El paréntesis lo pone uno.

El título del libro no responde del todo a su contenido ya que hasta la página 185 describe las vicisitudes del ferrocarril y de los ferroviarios durante el período republicano, y la cierta depuración que se produjo en esa época. El libro, quizá para buscar la debida contextualización, desciende a otros detalles de la política social del ferrocarril durante el franquismo. Se agradece por cuanto recoge en un volumen aspectos importantes de la historia social ferroviaria.

En cuanto al período republicano, el autor no ahorra detalles de este período, como se verá. Se agradece por aquello de la imparcialidad (pretendida solamente).

El libro pormenoriza lo ocurrido en todo el territorio, en los ferrocarriles de vía ancha y en los de vía estrecha, pero uno se fijó especialmente en los que geográficamente le resultan más próximos. Se fijó uno, por ejemplo, (hablamos del período republicano) en la constitución de un comité obrero de control en Ujo, que tenía competencias hasta cerca de La Robla, y debía informar de la conducta política y social de todos los trabajadores ubicados entre Busdongo y Pola de Gordón. Esos comités obreros no tenían más pretensiones que hacer fracasar el golpe de estado y asegurar el funcionamiento de los ferrocarriles para facilitar la acción del gobierno republicano. Los comités locales dieron lugar a una especie de soberanía múltiple, ya que los sindicatos tenían que contar con sus respectivas organizaciones regionales. Los objetivos sindicales cambiaron en cuestión de días, pasando de convocar una huelga contra el gobierno en demanda de mejoras, a apoderarse de las compañías ferroviarias para defender y apoyar a dicho gobierno, aunque nunca admitieron de buen grado el nuevo objetivo estratégico. Por su parte, la influencia comunista busca “una mayor disciplina y unidad de acción y esto no se logra sino centralizando la gestión”. Así lo recogen numerosas actas. Por su parte, los consejos obreros catalanes se mostraron reticentes a disolver los comités que habían constituido porque reivindicaban su autonomía territorial. Así que tenemos por una parte a los comités locales, por otra a su poder central, y una tercera pata serían las pretensiones de la agrupación catalana.

Dice el autor: “El Gobierno de la República fue diligente a la hora de configurar un aparato represivo ad hoc para llevar a cabo la depuración de los sublevados. Un escueto decreto del 21 de julio cesó, lógicamente, a todos los empleados públicos que hubieran tenido participación en el movimiento subversivo o fueran notoriamente enemigos del régimen”.  En la ejecución de la depuración discreparon los directivos gubernamentales y el poder sindical, ya que cada uno se arrogaba una preferencia en esa labor, cuando no la exclusividad. Proliferaron las acusaciones anónimas, que pronto se vio la necesidad de erradicar. Siguió también la pugna entre el poder central y los comités obreros catalanes. Así ocurrió a lo largo de la guerra y no solo en el sector ferroviario.

Seguimos hablando del período republicano. Se estableció una clasificación de los trabajadores en los siguientes grupos: indeseables, dudosos, buenos, volubles y malos. El autor es benévolo ya que afirma que no se pudo demostrar hasta qué punto se materializó esa clasificación.

Las dos centrales sindicales intentaron en teoría la unidad de acción, pero en el fondo, no lo querían. Si acaso Asturias fue en los puntos donde más se avanzó.

Durante este período no faltaron las algaradas, por ejemplo, por reivindicaciones salariales. Para apaciguar al ferroviario se convirtió a los eventuales en fijos, siempre que mostraran su adhesión a la República, pero los trabajadores tuvieron la sensación, según avanzaba la guerra, de que no conseguían satisfacer sus peticiones salariales y tampoco ganaban la guerra, por lo que era patente cierta resignación ante la doble derrota.

Desde el punto de vista organizativo, el gobierno republicano se hizo cargo provisionalmente de la explotación de las cuatro grandes compañías: Norte, MZA, Central de Aragón y Oeste, por motivos de utilidad pública. El Gobierno constituyó una red unificada en la que integró también a los Ferrocarriles Andaluces. El Comité de Explotación quedó formado por seis representantes del Estado y seis de los dos sindicatos más representativos, registrándose tensiones por la preeminencia, ya que los sindicatos querían hacer valer su fuerza.

En esto llega el golpe de estado. Se plantean huelgas como respuesta y los ferroviarios se implican en la consecución del triunfo bélico, por ejemplo, dando preferencia absoluta a los trenes militares. Los comités obreros se apoderan de las direcciones y expulsan a los mandos adictos al golpe. Técnicos y directivos encargados de la explotación son sustituidos por otros sin los conocimientos adecuados, lo que tuvo que ser corregido de inmediato ante las graves consecuencias que se desencadenaban.

Detalla el libro el funcionamiento autónomo del ferrocarril en Asturias y en el País Vasco, ya que estas zonas se mantuvieron en poder de la República. No obstante, la evolución y la problemática fue muy similar a la del resto del estado republicano: la pelea por la hegemonía en la toma de decisiones. También se produjeron depuraciones, uno no es capaz de valorar si mayores o menores, esta como curiosidad: se retiró la concesión de la cantina de Gijón a Leandra Suárez Merediz por ser enemiga del régimen republicano. La depuración se produjo tanto en el ferrocarril de vía ancha como en los de vía estrecha. Entre las sanciones se incluía la pérdida de la pensión de jubilación a quienes ya la estaban percibiendo.

El libro es muy detallado en las purgas de los distintos ferrocarriles diferenciado por compañías.

Llegamos ahora al bando nacional. En el ferrocarril sublevado mantuvieron la anterior estructura directiva, pero siempre que fueran adictos al nuevo régimen. Entendieron que era lo más práctico y eficaz. El nuevo poder fue ajustando las cuentas a trabajadores y sindicatos que se habían alineado con la República. Ordenaron el abono de los salarios y derechos pasivos a las víctimas de la guerra si eran adictas.

Ya en 1936 se puso en marcha una pesquisa para clasificar a todos los trabajadores según su ideología. Consta la necesidad de firmar una declaración jurada mostrando su adhesión al régimen fascista. Se sancionaba incluso la “pasividad evidente”. Ante este grado de exigencia, la dictadura se vio obligada a reducir sus niveles, llegando a admitir que el hecho de haber estrado afiliado a un sindicato o partido de izquierdas antes del 18 de julio, no era motivo de depuración, si solo eran simples afiliados. En el Norte, fueron despedidos por este motivo 4750 trabajadores, 8150 reingresaron con sanción y 300 fueron obligados a jubilarse. La descapitalización profesional que esto implicaba obligó a una mayor permisividad.

En los primeros años de la posguerra se detalla la dificultad de mantener un mínimo de organización sindical, por la represión del interior, y por las dificultades de operar desde el exterior. UGT, por su parte, se decantó por la opción político-sindical de vaciar de contenido las estructuras del sindicato vertical. Por el contrario, como es sabido, CC.OO. optó por la infiltración en la medida de lo posible. El PCE, por su parte, nunca olvidó su sueño de pensar que las debilidades estructurales del régimen y el apoyo internacional le harían caer. A partir de la década de los cincuenta, el PCE fomentó la constitución de comisiones de obreros que negociaran y reivindicaran.  

Un hito relevante fue la creación del Grupo de Investigación y Vigilancia de Ferrocarriles de la Guardia Civil (popularmente la brigadilla) para proteger los intereses del ferrocarril, pero también como brigada político-social, que tenía fichados a la mayor parte de los trabajadores.

Se instituyeron al poco de terminar la guerra diversas Hermandades Ferroviarias Católicas. Ya se sabe la identificación entre el régimen y la Iglesia. En algún momento llegaron a pertenecer a ellas el 29% de la plantilla. Se organizaron ejercicios espirituales. En 1956 participaron más de cinco mil trabajadores. También era una táctica para aminorar la acción política de los trabajadores.

De esta época franquista parte la política machista de obligar a que las mujeres a pedir una excedencia forzosa si contraían matrimonio.

El libro recoge diversas medidas de política social: la creación del servicio sanitario, la política de construcción de viviendas o el fomento de las cooperativas, la creación de los controvertidos economatos, la fundación de escuelas y la dotación de becas.  

El libro analiza también las condiciones laborales y la siniestralidad laboral, mayor que en otros sectores industriales.

El autor habla reiteradamente del “enfrentamiento silente”, aunque admite que es difícil de demostrar. Concluye que el aumento de las sanciones es una prueba de esa resistencia. Uno, que fue instructor de expedientes ya en la democracia, duda muy mucho de esta conclusión.

José Solís, la sonrisa del régimen, desde el Ministerio de Trabajo posibilitó la negociación directa entre las empresas y las comisiones de obreros, lo que facilitó la creación de lo que acabarían siendo las Comisiones Obreras, también en el ferrocarril, sobre todo en los talleres. La concentración de personal facilitaba su fomento. Se considera que 1964 es el año de su fundación.

Por esas fechas, nace la Unión Sindical Obrera (USO), con cierta implantación en el sector ferroviario. Uso nace ligada a agrupaciones católicas como la JOC o la HOAC y se acercaba al socialismo de cara amable. Uno de sus fundadores, citado en el libro, es Paulino Martínez, de los talleres de León, que uno llegó a conocer en su época leonesa, ya en la democracia, claro.

Hacia 1966 el PCE intenta lograr unas listas únicas para las elecciones sindicales de ese año. No lo consigue del todo porque otros sindicatos incipientes querían su protagonismo o porque discrepaban de las tesis comunistas o las temían. Consiguieron cierta infiltración en la estructura del sindicato vertical. No podía faltar la tensión entre CCOO-USO, por asumir la hegemonía de la oposición. Este enfrentamiento está recogido en las habituales guerras de comunicados sindicales.

En 1967 el Tribunal Supremo declara la ilegalidad de CC.OO., por lo que sufre cierto retroceso en los años siguientes. En el libro se mencionan sindicalistas de León que uno conoció y trató como Raúl Senén, Raúl Pertejo (por cierto, un extraordinario formador que le dio a uno el cursillo de venta electrónica de billetes; sus hijos, buenos profesionales del ferrocarril), Arcadio, o el ya citado Paulino Martínez.

En la década de los setenta la polémica sindical debatía si reivindicar convenios o reivindicar primas puntuales para determinados colectivos, señaladamente los talleres, donde CC.OO. tenía mayor implantación.

En 1975 CC.OO. y USO firmaron la paz y lograron elaborar una plataforma reivindicativa unitaria.

Tras la muerte de Franco, el PCE movió todos los resortes para consumar una ‘huelga general política’, no siempre secundada ni sentida. La agitación alcanzó un éxito notable, que el gobierno intentó atajar con la militarización de Renfe. Estamos en 1976.

El creciente poder sindical pilló con el pie cambiado al sindicato vertical, que intentó subirse al carro, pero dulcificando las peticiones de la plataforma sindical.

En estas UGT vuelve a sonar, quizá alimentado por un colectivo de trabajadores menos radicalizados que los simpatizantes de CC.OO.

No obstante, fueron CC.OO. y USO quienes promovieron un órgano unitario que tiene su altar en la mitología de los ferroviarios veteranos (uno por ejemplo ya): El Pleno General de Representantes Ferroviarios, coloquialmente el Pleno. El ente fue reconocido formalmente por Renfe como interlocutor para la negociación del Primer Convenio Colectivo. Pese a que UGT siempre fue defensora de las secciones sindicales por encima de los órganos unitarios, apoyó este ente y su trabajo, aunque mantuvieron serios enfrentamientos por la diferente línea estratégica.

Aunque uno estaba todavía en el servicio militar, vivió la época del Pleno con la misma efervescencia e ilusión que si fuera un agente civil. Recuerda cómo los representantes del Pleno por Asturias (Benavides, por UGT y Pontón, por CC.OO. -padre de la concejala ovetense de IU Cristina Pontón y marido de la escritora Dorita García) regresaban de Madrid en el expreso Costa Verde y se apeaban en la noche leonesa aprovechando la parada, entre las 4:40 y las 4:55, para comunicar a los trabajadores del turno de noche el estado de las negociaciones. Aquellas informaciones en aquellos corrillos son inolvidables.

La firma del primer convenio en 1976 supuso una victoria del movimiento obrero, a la vez que una renuncia a los postulados más maximalistas, como la huelga general política que acercara al Estado hacia el socialismo.

Las elecciones sindicales de esa época consolidaron el triunfo de CC.OO., la consolidación de UGT (tras el largo paréntesis de la dicta
dura pero que enlazó con la historia de los años 30) y la casi desaparición de USO.

CC.OO sufrió una escisión en esta época por discrepancias en la estrategia sindical. De ahí nació el Sindicato Unitario, muchos de cuyos miembros formaron después el Sindicato Libre Ferroviario, como un intento de despolitización. Entre sus promotores el asturiano Martín Fernández Calleja, jefe de estación de Nubledo, que uno trató bastante. Además, buen jugador de ajedrez.

UGT, por su parte, logró una afiliación espectacular. Con la fusión-absorción de USO, incrementó sus efectivos. Estamos en 1977.

En las elecciones sindicales de esa época, CC.OO. arrasó en talleres, su feudo primigenio. En el resto de colectivos, los trabajadores se decantaron mayoritariamente por UGT.

Conclusiones/Valoración del autor: “la depuración republicana en el ferrocarril se caracterizó por su naturaleza garantista, pues la voluntad de que fuera justa ocupó una preocupación central. También destacó por su escaso nivel (…) en definitiva no se ha podido avalar la violencia republicana como una orgía criminal, sino como una violencia circunscrita a expulsar de las compañías a aquellos que formaban parte o colaboraban con los sublevados”.

Y estos párrafos finales, que ya se comentaron otro día. "Es obligado señalar que se produjo un hiato con los miles de hombres y mujeres que dejaron su vida o parte de ella por el camino desde el 17 de julio de 1936; es decir, el movimiento obrero que se constituyó, a partir de 1978, lo hizo sin memoria histórica. Sin duda, ello representó una gran victoria del genocidio franquista". No es la única aparición del término ‘genocidio’. Unas líneas antes, este párrafo: "A pesar de que esta diversa represión logró la práctica eliminación de las organizaciones obreras, estas fueron capaces de sobrevivir al genocidio y reconstruirse tanto en el interior como en el exilio".

Concluye uno diciendo que es una obra de prolija documentación, un tanto unilateral, ya que se circunscribe a la documentación que el autor pudo manejar. Las menciones a las labores de la UGT durante la dictadura son mínimas y uno cree que algún archivo existirá, aunque sea parcial o gestado en el exilio. Es una hipótesis.

Cree uno que la alusión al genocidio hace desmerecer la credibilidad de la obra. En cuanto a la represión republicana, de benévola y garantista, nada. En cualquier caso, uno aplaude la prolija documentación. Las conclusiones, cada uno sacará las suyas. Las de uno se entrevén.


2024/09/23

DE FACEBOOK. DEL 1 AL 19 DE SEPTIEMBRE

 

LECTURA DE LA PRENSA. LA HOMILÍA
En las peleas de chiquillos es costumbre enzarzarse en quién empezó primero. Ni el arzobispo de Oviedo ni los mandatarios (y mandatarias) socialistas son chiquillos (ni chiquillas), pero fue la chiquilla la que reabrió la espita, once meses hibernada. No era de esperar que el arzobispo franciscano asumiera poner la evangélica mejilla, pero podía haber obviado por una vez el 'ojo por ojo y diente por diente' del Antiguo Testamento. No se le discute al prelado que condene el aborto, ya que está en el ideario, pero sobra hablar de vaselinas, leyendas de besos, trifulcas autonómicas,...Entre las titulaciones que luce no figura la carrera diplomática.

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LECTURA DE LA PRENSA. JORNADA ESCOLAR CONTINUA O PARTIDA
Todos los años al principio de curso escolar se reabre el nunca cerrado debate sobre si es mejor la jornada continua o la partida. Habría que comenzar preguntando que mejor para quién. Sin pensarlo mucho, se entiende que lo mejor para el alumno, pero acto seguido hay que considerar a otros actores nada secundarios, como los padres, los profesores o todo un conjunto de stakeholders (permítase el anglicismo para la ocasión).
¿Con quién se alinea uno, ahora que nada le cuelga del pelo, o poca cosa? Como cada opinante es un mundo, unos padres con unos determinados condicionantes laborales (sus respectivas y diferentes jornadas, la posibilidad de tener o no apoyo familiar) opinarán una cosa y otros la contraria. Lo mismo cabe decir de los profesores, que, en principio, parecen inclinarse por la jornada continuada, pero hay excepciones por motivos personales. Uno cree que todos intentan vestir el santo, es decir, defender sus intereses personales vistiéndolos de argumentos de interés general.
Otro elemento de interés sería la cuestión de qué es más progresista o más conservador y por qué. Seguramente hay personas que en caso de empate o de duda, se inclinan por apoyar las teorías de lo que alguien diga que es más progresista o más conservador, más de los suyos.
En estas irrumpe Ayuso, como irrumpe ella, como un elefante en una cacharrería, haciendo temblar a Feijóo, y proclama su apoyo a la jornada partida para los primeros ciclos de la enseñanza. Sin atender a más argumentos, el progresista despeja las dudas: Ayuso no puede tener razón, así que hay que apoyar la jornada continuada. Por el contrario, el simpatizante conservador, si alguna duda albergaba, se decanta desde ya por la jornada partida.
(Por cierto, si uno tuviera el centro escolar a dos minutos del portal podría votar por la jornada partida, pero si el escolín precisa un desplazamiento, se inclina por la continuada. ¿Es un argumento peregrino y poco científico? Puede ser, pero le parece a uno que es un argumento práctico para no perder tiempo. De manera que se inclina uno por argumentos bien prosaicos).

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LECTURA DE LA PRENSA. ADMITIMOS DESORIENTADO COMO ANIMAL DE COMPAÑÍA
Desde la aldea perdida vio uno parte de las operaciones de rescate del peregrino que se desorientó (dice) haciendo una etapa del camino. La noticia no lo precisa, pero el rescate se produjo por encima de la carretera de Llanos a media distancia entre Fierros y La Muela. El día era espléndido y las fotos del 112 así lo acreditan, así que la desorientación tuvo que ser una mentira piadosa. Uno cree que más bien el caminante se acojonó ante lo escarpado del terreno que se abría a sus pies.
Uno conoce esa ruta y sabe que algunos caminantes (en particular los que publican guías en papel impreso o en internet) son reacios a tildar una senda o parte de la senda de peligrosa porque temen que se pierda algún atractivo turístico. Según ellos ninguna senda es peligrosa o solo lo es para inexpertos. Son matices. El Urriellu en invierno tampoco sería peligroso si se va preparado. Las palabras lo admiten todo.
Uno hizo la ruta en su día, con muy poco peso (el matiz es importante, no digamos cuando se va con una pesada mochila) y una y no más Santo Tomás.



2024/09/22

DE FACEBOOK. DEL 28 AL 30 DE AGOSTO

 LECTURA DE LA PRENSA. COMPENSANDO

(Como uno últimamente escribe menos, hoy compensa para no perder del todo la costumbre).
Por empezar con una broma, ¿cuántos neologismos que se intentan poner de moda quedan en agua de borrajas? Lee uno en El Comercio que el Grupo Sol plantea la restauración de unos pisos de lujo en Gijón con criterios de neuroarquitectura, por lo visto disciplina cuyo objetivo es construir espacios que mejoren la salud y el bienestar de las personas que habitan en ellos. Quiere uno entender que es lo contrario de aquel sintagma que hablaba de las soluciones habitacionales. Uno no descarta del todo que alguna patochada acabe triunfando. Sin ir más allá, ¿no es un triunfo incontestable que se hable del curriculum vitae? La viñeta de Riki Blanco en El País lo muestra a las claras.
¿Por qué opina uno (o la gente) lo que opina? Los militantes, desde luego por disciplina orgánica, ¿pero los mindundis? Viene esto a cuento de una columna en El País, que trata de otra cosa, pero a uno le viene bien para la idea. El artículo de Elisa del Pino, presidenta del CSIC se titula “Intermediar entre los científicos y los políticos”. Un buen resumen sería este: “algo va mal si, tras ser asesorado, un cargo público no ha cambiado sus ideas preconcebidas sobre un problema”. Si, por curiosidad, uno entra en los Diarios de Sesiones del Congreso o del Senado, observará que en la tramitación de cualquier proyecto de ley, o sin que se prevea ley alguna, intervienen una amplia nómina de especialistas en la materia de que se trate: sea la alimentación animal, las residencias de la tercera edad o el entretenimiento infantil. Digan lo que digan, poco cambiará el texto del proyecto de ley inicial respecto del que se apruebe finalmente; y si cambia se deberá a transacciones con las minorías, necesarias para su aprobación, y jamás por lo que hayan dicho en sede parlamentaria los más preclaros especialistas en cada materia. Eso los políticos. ¿Y el resto de ciudadanos por qué opinamos lo que opinamos? Por ejemplo, ¿qué opinan un conservador o un progresista sobre quitar el móvil a los críos, bien como castigo, bien como medida ordinaria? Una política escribía hoy esto: “Quitarles las pantallas es cortar su comunicación con otros, dejarles fuera del grupo. Hay que intentar saber más”. ¿Es una medida reaccionaria o progresista? Pues es lo que escribe en La Nueva España Emilia Sánchez-Pantoja, diputada autonómica de Sumar en la Asamblea de Madrid, de manera que ya saben los progresistas lo que tienen que opinar, si no tenían formada una idea. Y los conservadores, lo contrario por aquello de oponerse. ¿Y qué decir del gasto militar? La respuesta parece clara: la izquierda está por el recorte, la derecha por el aumento. Ahora bien, si hábilmente, como hace el editorial del País, no se habla de gasto militar, como siempre se dijo, sino de inversión militar, y se detalla que “España está obligada a aumentar en la inversión militar que el Gobierno debe incorporar a sus prioridades y explicar al país”, ¿ahora qué? Hala, a cambiar el chip todo el mundo.
En el capítulo de informaciones útiles lee uno en El País que se puede pagar cinco veces menos o más por poner la lavadora en función de las franjas horarias. Información útil salvo que uno frecuente una aldea de la montaña lenense y dependa de las horas de sol, y de la previsión del tiempo, para organizar la colada.
En el capítulo de informaciones inútiles incluye uno las parrillas televisivas, y aquí mete uno a todos los medios en el mismo saco. ¿Cree el parrillero que uno se traga un documental de la 2 trate de lo que trate? Eso deben pensar porque, por citar ejemplos del día, se dice que en la 1 a las 20:30 se emite “Aquí la Tierra” y que es un programa sobre el clima y la naturaleza con Jacob Pertus, ¿pero trata de los glaciares, de la sabana africana o del microclima de Luanco?. En la 2 a las 10:25 se anuncia Arqueomanía y a las 10:55 “Documenta2”, así, sin más. En Antena 3 se anuncia a las 13:20 “Cocina abierta de Karlos Arguiñano”. Por ejemplo, en este caso uno igual estaba interesado en un programa de postres con moras silvestres bajas en azúcares, pero no en un plato de angulas al ajo arriero. En la TPA se anuncia la reposición por enésima de vez de Mochileros, pero así y todo, uno haría por ver un programa grabado en Torones, pero no una ruta por Merodio en la Peñamellera Baja. Todo eso sin contar con la inutilidad de que se informe de los programas que se emiten a las ocho de la mañana del mismo día, cuando muy improbablemente haya habido oportunidad de leer el periódico. En esta materia, uno cree que en el periódico del día N, deberían aparecer los programas previstos para la mañana del día N+1.
¿Será útil y pasará a los libros del texto, no de este curso, sino del siguiente la noticia de que un hallazgo arqueológico cambia la historia de Málaga al revelar la ocupación del centro de la ciudad desde hace unos 5,000 años? Se admiten apuestas, salvo que mañana salgo otro científico proponiendo lo contrario, no porque parta de teorías opuestas, sino porque salió derrotado en el concurso a la cátedra.
Como información preocupante (es decir, que le preocupa a uno) está la del Diario de León, que habla de unos conciertos en León por Las 6 de la Suiza. Se trata de unos conciertos solidarios que protestan por la condena a seis personas por activismo sindical. Este concierto se enmarca en una campaña nacional. A uno le gustaría leer la sentencia íntegra, que dista mucho de la información panfletaria que se difunde. De momento, a falta de otra cosa, uno se fía del resumen realizado por una revista jurídica. https://confilegal.com/20240624-el-supremo-confirma-la.../
Hablando de hostelería, lee uno estos días que el propietario del Llagar de Colloto, y de otros muchos establecimientos, pagó 36.000 euros por el queso de Cabrales ganador en el certamen del sector celebrado en Arenas de Cabrales. Como uno no frecuenta en la actualidad ese llagar, desconoce si se da lo que uno desea para ese llegar y para cualquier otro establecimiento: que la plantilla sea estable. Que si hay dinero para un queso, que lo haya para la estabilidad del personal.
La información política es cansina y cansada. Muchas veces resulta aburrido leer las declaraciones de parte, y las réplicas del día siguiente. Para la actualidad asturiana, un recurso es leer los comentarios en El Comercio de Javier Neira. Uno cuelga el de hoy a título de ejemplo, y no por el asunto en sí. Neira es un comentarista que incluye sus opiniones personales, pero enmarca los asuntos y los hace más comprensibles quitando parte de la hojarasca que les acompaña.
Hojarasca cría cíclicamente un primo del mítico carbayón ovetense que se encuentra en el Campo San Francisco. Por cierto, no hay visos de retirar el bodrio adyacente, el Pavo Real, que es un atentado al parque y a la estética. No sabe uno qué gobierno local lo aprobó ni quiénes pudiendo haber instado su desmantelamiento, no lo hicieron. Y tampoco cae uno en los postulados generalmente descalificadores del grupo Los Franciscanos. Uno desconfía de los maximalismos y de los maximalistas.
Palabra de Dios.

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LECTURA DE LA PRENSA. LITERALIDADES
Tomar las cosas al pie de la letra es señal de cortedad intelectual, e incluso moral, pero uno peca de ese defecto en la vida y también al informarse de la actualidad a través de los medios de comunicación.
Por ejemplo, lee uno en La Nueva España esta declaración literal y en titulares: «”Es un honor proteger Oviedo”, coinciden los 25 nuevos interinos de la Policía Local». A juzgar por la letra impresa, dijeron exactamente eso los 25 nuevos servidores públicos, salvo que en el acto de toma de posesión respondieran afirmativamente a la pregunta lanzada por el superintendente: “¿Es un honor para vosotros proteger Oviedo?”, a la usanza antigua de las juras de bandera: “¿Juráis a Dios y prometéis a España, besando con unción su Bandera, obedecer y respetar siempre a vuestros Jefes, no abandonarles nunca y derramar, si es preciso, en defensa del honor e independencia de la Patria y del orden dentro de ella, hasta la última gota de vuestra sangre?”. La respuesta obligada era: “Sí, juramos”. ¿Quién se atrevía, de aquella, a prometer? Pues algo así debieron contestar los 25 interinos carbayones.
Lee uno, refiriéndose a Gijón, que “en los 60, 70 y 80 media ciudad estaba metida en las casetas”, tal cual en el titular. En el interior la frase no se atribuye a nadie en concreto. En fin, uno acudió a los datos del INE sobre la población de Gijón en esas décadas y muy apretados debieron estar los vecinos en las casetas. No tiene uno los datos históricos del número de casetas, pero nunca pasarían de las ciento cincuenta, así que en la década de los ochenta cada caseta estaría ocupada por 833 personas. Es posible, si rotaban cada diez minutos incluyendo las noches
Literalmente vio uno, pasmado, un subtítulo en el informativo regional de TVE en una información hípica: 7.500 expectadores. Expectante se quedó uno por si procedía una inmediata rectificación, que no hubo. ¿No están implementados (!!!) los correctores en los titulares? No estaría de más. Claro que una palabra con X resulta mucho más eXplosiva y sonora que con una sibilante y sibilina S.
Por unas letras de más o de menos crucificaron a Pérez Reverte a cuenta de un tuit en el que ridiculizó las traducciones de algunos letreros a la lengua asturiana. En las redes sociales se colgaron otros ejemplos de lenguas más respetadas, como la francesa o la catalana, en la que tampoco las alteraciones gráficas son tan significativas. Está uno re-leyendo un libro sobre la problemática del asturiano y no tiene la opinión totalmente formada, pero la está perfilando.
Anuncia el Principado “convocatorias masivas” de empleo para garantizar la estabilidad. Ojalá, porque las necesidades permanentes deben ser cubiertas con empleados permanentes, en la administración y en cualquier entidad.
Pide el PP asturiano que comparezca en la Junta General del Principado (parlamento autonómico) el Consejero de Transportes para dar cuenta del caos ferroviario en Asturias. Hacen bien en pedirla aunque la consejería no tenga competencias, porque hace mal el consejero en sacar pecho por los logros del gobierno central en materia de transportes. No cabe que se escude en que el caos no es de su competencia (que es cierto). Si no es de su competencia el caos, que no salga a aplaudir los avances del gobierno de la nación, aunque sea de su color. Esta observación sirve para todos los consejeros de todas las autonomías que se ponen a aplaudir o criticar lo que no les compete. Y a alcaldes y concejales, salvo que opinen en atención a su cargo orgánico en el partido, pero no como cargo público.
La prensa asturiana recoge la triste noticia del fallecimiento de dos mujeres en un accidente de tráfico en Pola de Gordón de resultas de un choque frontal. Uno no busca datos morbosos, no quiere ver sangre, pero busca algún dato útil. La hora a la que recibieron la llamada los servicios de emergencia es intrascendente en general, así como el número de ambulancias que se personaron, ni si eran del municipio de la Tercia o de Villanubla de Arriba. Esto es muy poco: “el accidente se produjo a las seis de la tarde de este lunes, después de que se produjese una invasión de carril por parte de uno de los vehículos”. Es obvio que un vehículo tuvo que invadir el carril contrario, porque en otro caso no se habría producido un accidente. Toda la presunción de inocencia que se quiera, pero no se debe ocultar un dato objetivo tan elemental como qué vehículo invadió otro carril. Hace unos meses murió un motorista en un accidente. La prensa pasó de puntillas. Lo mismo: los protocolos del 112, la presencia de todas las policías tuvieran o no competencia territorial, pero ninguna información útil para el ciudadano. Tiene uno que preguntar por detrás qué pasó: un conductor inexperto que no llevaba puesto el casco. ¿No se puede siquiera informar de lo del casco, ya que lo de inexperto es más matizable? Uno entiende que el círculo de los muertos en algún caso o el círculo de los culpables en otro quieran que no se publique lo que no les interesa, pero se ocultan demasiados datos útiles de cara a la información y a la prevención.
Hablando de ocultar, la privacidad de los datos llega a todos los ámbitos menos, de momento, a las expropiaciones forzosas: los domicilios de los afectados y su afiliación se publican en los medios y en los tablones de anuncios.
Los ganaderos solicitan mataderos móviles, lee uno en El Comercio. Dicen que en Galicia funcionan con éxito. Uno consulta con su amigo el inspector veterinario de esa comunidad, que indica que hace años que existen con muy baja demanda. ¿Tan difícil es investigar una noticia y no limitarse a emitir la información de una parte interesada?
Un ganadero de Peñamellera Alta intentó matar a su cuñado con una motosierra. Resultó con lesiones y no era la primera vez que el autor mostraba un comportamiento agresivo. El Estado de Derecho no cuenta con instrumentos prácticos para atajar estos desmanes. La única posibilidad es que a un sujeto así, sin escrúpulos, se enfrente otro con el mismo nivel de escrúpulos. Tertium no datur.

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LECTURA DE LA PRENSA. LA IMAGEN Y LA PALABRA
Lee uno un artículo sobre la sidra en El Comercio. En definitiva, el propietario de la sidrería Fonte Villoria de Lugones (una sidrería donde tratan muy bien la sidra, por cierto) impartirá el próximo sábado en la Plaza Mayor de Gijón una charla sobre la sidra y su escanciado. En el propio artículo se avanza un catálogo de recomendaciones. El artículo se ilustra con una foto que no se ajusta a los parámetros que el texto recomienda. ¿Cogieron la primera foto que toparon de las muchas que habrán sacado? ¿Habrán buscado una en la que el escanciador aparezca sonriendo y con eso basta?
Se repite uno con una foto muy parecida a la que días atrás ilustró un comentario sobre el mantenimiento de las carreteras, pero vuelve a la carga por otro motivo diferente: la noticia de que el Ayuntamiento de Mieres pide al Principado que mantenga como es debido las sendas autonómicas al paso por el término municipal de Mieres. A esto tiene uno que decir dos cosas: ¿mantiene debidamente el ayuntamiento mierense todas las rutas de su competencia? A lo mejor sí y esta pregunta, que tira a capciosa, sobra. Lo segundo es que la noticia se ilustra con una foto de la carretera entre Cuna y Cenera, pero se da la circunstancia de que esta carretera es la MI-4, es decir, de competencia y mantenimiento municipal, cuando el objeto de la queja son las carreteras autonómicas al paso por Mieres.
El tercer punto de discrepancia que encuentra uno hoy entre texto e ilustración es un artículo de El Mundo, que contiene unos gráficos sobre delincuencia e inmigración. Uno cree que el texto contiene unas conclusiones diferentes de las que se extraen de los datos estadísticos, pero cada uno que saque las suyas.
Otro punto de disociación que encuentra uno no se da entre texto y dibujos sino entre la declamación y el cántico. Lee uno en El Comercio que Anabel Santiago será el plato fuerte en el Día de Asturias en Cangas. Uno admira a Anabel como cantante de tonada, pero como presentadora del programa Axuntábense en la TPA le empalaga y repele por artificiosa. Sobre gustos no hay nada escrito, dicen, pero uno la prefiere escuchar en la radio, sin ver su imagen por lo tanto, que intervenir en la televisión. Le empalaga a uno lo mismo o más su compañero de presentaciones, el panderetero Pau Santirso.
De otra foto que ilustra una noticia no tiene uno nada que objetar porque la patea uno con asiduidad y se ajusta totalmente a la realidad: la noticia de que está previsto intervenir el próximo año en el parque del Milán para eliminar los desperfectos que se observan. Ignora uno quién diseñó el parque, el arbolado, las losetas, etc. ni bajo qué mandato se proyectó o/y ejecutó. Para el caso le resulta indiferente. Lo que a uno le llama la atención es que con los seguramente buenos profesionales que se encuentran en el mundo del paisajismo, se observen desaguisados tan elementales que se estudian en parvulitos: que no todos los árboles tienen las mismas raíces ni éstas crecen en la misma dirección ni adquieren similar tamaño. También es elemental el hecho de que los cuerpos suelen dilatar con el calor. Cosas tan básicas que parece mentira que no se contemplen en obras diseñadas en el siglo XXI.
¿Que el precio del alquiler de Oviedo sea inferior en un 21% respecto del de otras capitales de provincia o ciudades de tamaño similar es bueno o malo? Se vende como bueno. ¿Pero cuándo pasa a ser mala noticia por significar que si bajan mucho es porque hay tan poca actividad económica que hay que tirar los precios? La respuesta la deja uno para el economista de guardia.

(Un atento lector me comunica particularmente un error: que la carretera MI-4 es autonómica y que pertenece a la red local de segundo orden. Uno desconocía este matiz, es decir, estaba en la idea de que las carreteras que comienzan por N son nacionales, las que comienzan por AS son de competencia autonómica y las que comienzan por las siglas del municipio eran de competencia y mantenimiento municipal. Quede aquí como penitencia por el atrevimiento al opinar de lo que se desconoce).