¡Qué buena cosa poder opinar con libertad económica, de conciencia y sentimientos cuando no se tiene a nadie de los más tuyos a uno y otro lado de la polémica, a uno los interinos con trienios, al otro los aspirantes al funcionariato!.
Ese ejercicio mental de desnudez de intereses pretendes de quien pueda leer estas líneas. Si él mismo o uno de los suyos está en la posición A, votará por A; lo hará por B si los suyos están en B. De ahí que se pida un ejercicio de meditación y abstracción. ¿Con quién está aquel a quién nada le cuelga del pelo?.
Aun reconociendo que prescindir de alguien con una larga interinidad es una faena gorda, te decantas por el opositante, porque las oposiciones te parecen la forma menos mala de acceder a la función pública, porque desconfías de la limpieza que pudo aupar al interino a un sueldo vitalicio años ha, porque alguna vez hay que como mínimo fosilizar esas situaciones, congelando expectativas si no queda otra; porque los que entraron agradecidos alguna vez se van a revolver cuando se crean con tanto derecho a la estabilidad como los opositores; por pura higiene democrática.
Si en el futuro siguen sin convocarse las oposiciones y tienen que cesar los interinos y formarse otros nuevos, con el coste económico que implique, pasemos por ello: la limpieza no sale gratis.
El valor de las pericias de parte al supremo salón
Hace 23 horas